23 de septiembre de 2017

Marco de la O de El chapo


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El chapo

Marco de la O dio sus primeros pasos en el mundo de la actuación cuando apenas tenía 12 años, a través de la obra ¡Qué plantón! Finalizando el colegio, comenzó a estudiar teatro en la escuela M&M de Patricia Reyes Spíndola en México. En 1999 viajó a Cuba para estudiar artes escénicas en la Universidad de Matanzas con el maestro Eugenio Barba, para luego llegar a The American Musical and Dramatic Academy de Nueva York y posteriormente finalizar su educación en el Centro Universitario de Artes, TAI, en Madrid, obteniendo su licenciatura en literatura y arte dramático con especialización en interpretación.

***Imagen***De regreso en México, siguió su carrera teatral formando parte de la compañía independiente Máquina de Espacio Teatro, donde formó parte de más de 50 obras, incluyendo La tempestad de William Shakespeare y Bodas de sangre de Federico García Lorca, por el cual recibió el premio a Mejor actor de teatro en 2015 por parte del Círculo Nacional de Periodistas. El actor también participó en las obras Como gustéis, Hamlet y Ricardo III de Shakespeare, así como en Los empeños de una casa de Soriana Inés de la Cruz y La vida es sueño de Calderón de la Barca, entre otras. En televisión, de la O ha participado en más de 16 telenovelas, entre las que se encuentran Tanto amor, Salomé, Abrázame muy fuerte y La loba.

En su más reciente papel, el actor interpreta al narcotraficante Joaquín Guzmán en la serie original de Univision y Story House Entertainment, El chapo. La bioserie consta de tres temporadas que contemplan el periodo de 1985 al 2017, donde se narra la incursión del chapo en el cártel de Guadalajara, su eventual liderazgo en el Cártel de Sinaloa, su captura por parte de las autoridades mexicanas y su eventual extradición a Estados Unidos. La primera temporada de la producción se estrenó por Univision en Estados Unidos, la cual llegó a 3,5 millones de televidentes en su capítulo final. El segundo ciclo, que se lanzó por la cadena en septiembre pasado, inicia con la primera fuga del chapo de la cárcel y revela el papel que jugaron oficiales corruptos del gobierno, además de explorar la transformación del chapo tras ocho años en la cárcel, mostrando cómo su deseo de convertirse en el líder del Cartel de Sinaloa impacta la vida de aquellos más cercanos a él, incluyendo su familia. Netflix estrenará la segunda temporada próximamente para sus audiencias globales.

De la O conversó con TV Latina sobre su preparación para este rol, destacando las complejidades de interpretar a un personaje del cual no se conocía mucho hasta los recientes hechos noticiosos que lo ha rodeado. El actor habla sobre la responsabilidad que se requiere al tratar temáticas como el narcotráfico, destacando la importancia de plasmar la humanidad de los personajes y reflejar las realidades de la sociedad a través de la ficción. Luego de su representación de Joaquín Guzmán, de la O no quisiera quedar estigmatizado como villano en su carrera profesional al interpretar al chapo, por lo cual considera necesario encontrar otros roles que interpretar, aprovechando su experiencia y flexibilidad como actor para encarnar una diversidad de papeles en distintas producciones.

TV LATINA: ¿Cómo se enteró sobre la producción de El chapo?, ¿qué lo atrajo al proyecto?
DE LA O: Toda la vida he hecho teatro en México. Un día la persona que se encargaba del casting de la serie me fue a ver al teatro y se dio cuenta que yo podría interpretar al personaje del show. Luego conversamos por teléfono y me dijo, ‘¿Marco te gustaría hacer un casting para El chapo?’. Yo le dije que no me parecía a [Joaquín Guzmán]. Jamás me visualicé como él. Sin embargo, fui al casting. Nunca había ido a un casting para televisión, pero terminé quedándome con el papel luego de ese primer casting. Eso fue bastante curioso.

TV LATINA: ¿Cómo fue la preparación física y mental para interpretar a Joaquín Guzmán?
DE LA O: Fue complicado porque entender a una persona de esta magnitud es difícil. Me opongo al narcotráfico, por lo que encarnar y entender la psicología de esta clase de personajes es complicado. Cuando empecé a prepararme para interpretar al chapo, no encontré documentación audiovisual de apoyo en Internet. [Joaquín Guzmán] es una persona bastante hermética. Además, en ese tiempo no habían videos como existen actualmente, lo cual hace que la investigación sea más fácil. Entonces lo que hicimos en la producción fue basarnos en nuestra experiencia personal y así fui creando al personaje. En los últimos videos de sus capturas me fijé mucho en su mirada. La mirada es el reflejo del alma y no cambia con el paso del tiempo. Sabía que la cámara me captaría los ojos, por lo que me enfoqué mucho en la mirada. Si a sus 30 años hablaba o caminaba diferente a como lo hizo en los últimos videos con Sean Penn y Kate del Castillo, su mirada sigue siendo la misma.

TV LATINA: Algunos artistas interpretan a ciertos personajes, sean villanos o héroes, y quedan estigmatizados en esos roles. ¿Teme que esto le pueda suceder luego de interpretar al chapo?
DE LA O: Sí, puede ser. Tengo que poner a prueba mi trabajo, consiguiendo otro papel en otro proyecto lo más pronto posible. Pero eso no me preocupa. No tengo problemas para poder [conseguir] un personaje distinto o interpretar otro. Por la versatilidad [como actor] no tendré problema porque es [una habilidad] que tengo desde los 9 años. Pero sí es necesario encontrar un proyecto rápidamente para que el público no me relacione solamente con el chapo.

TV LATINA: ¿Por qué considera que es importante contar historias como la del chapo?, ¿cree que de alguna manera se glorifica el narcotráfico y la violencia?
DE LA O: Es muy importante. Es necesario presentar [la historia] con responsabilidad y eso es lo que estamos haciendo en esta serie. No estamos tomando las cosas a la ligera. Trabajar con responsabilidad es parte de nuestro trabajo como mexicanos, como personas que están en un ambiente artístico creando contenidos como series o novelas. Es necesario [realizar] un producto de calidad, a través del cual la gente vea cosas interesantes y verdaderas. No buscamos convertir en héroes a personas que quizás no [sean las ideales]. No somos ni héroes ni villanos, somos seres humanos con errores [y defectos]. La gente sacará sus propias conclusiones. [Guzmán] es una persona inteligente, pero que no haya utilizado esa inteligencia adecuadamente es otra historia.

Es muy importante como actor [recordar] a los griegos. Ellos eran un espejo de la sociedad cuando presentaban sus obras de teatro, criticando a los políticos y a la gente. Era la única forma de reflejar sus errores para que [la sociedad] se diera cuenta y [se concientizara] para no cometerlos en un futuro.

Esa misma responsabilidad la debo tener al mostrar algo que es verídico a través de la ficción. La realidad siempre va a superar a las historias. No vamos a convertir en héroes a nadie, pero tampoco quiero ser un villano típico de novela, sino un ser humano que [siente] dolor, y que tiene su lado oscuro y su lado [bueno].

Como latinos necesitamos una mejor televisión y para ello debemos [ayudar] a que los jóvenes no asocien el narcotráfico con el dinero, mujeres y sexo. Hay que tener un poco más de conciencia moral y social, y eso es lo que tratamos de hacer en esta serie.

TV LATINA: ¿Qué nos puede comentar sobre la segunda temporada? El chapo ha pasado por una transformación desde que lo vimos en el primer ciclo, ¿verdad?
DE LA O: Sí, es un chapo totalmente transformado por la cárcel. Pasa dos años en Almoloya, que es una cárcel de máxima seguridad. Con los tratos que el chapo hace, logra que lo cambien a otra prisión más amigable que se llama Puente Grande. Ahí pasa seis años, por lo que suma un total de ocho. Creo que esa cantidad de tiempo cambiaría a cualquier persona.
Luego sale de la cárcel y se convierte en el patrón, el número uno, controlando a todo México. [En esta etapa], vemos a un chapo mucho más mental, cerebral, firme, oscuro y cambiado. Es en esta [etapa de la producción] donde que aumenté 10 kilos. Es un personaje más analítico e inteligente, pero también más retorcido. Es un chapo completamente distinto al de la primera temporada. En el primer ciclo lo vimos ansioso, con ganas de ascender, cueste lo que cueste. Ahora vemos a un chapo más familiar con sus hijos, con sus esposas y también más humano porque hay pérdidas humanas que le causan mucho dolor. Será quebrantado y eso es muy interesante.



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