En octubre de este año, el emblemático Canal 13 de Chile, lanzó su primer microdrama titulado Mi boda es una trampa. La señal, que a través de sus 66 años de existencia ha trabajado con algunos de los creadores más destacados del país, dando vida a consagradas teleseries que con sus capítulos finales también paralizaron a toda una nación, fue el primero en Chile en sumarse a esta tendencia de producción y consumo de contenido.
Liderando los esfuerzos, está Carmen Gloria Román, que, en su cargo de productora ejecutiva de contenido envasado, presentó el formato de dramas verticales a los ejecutivos de la señal, a partir de las tendencias que recogió en Content Americas 2025.
“Desde ese momento se despertó un interés por parte del equipo creativo y junto a un reducido grupo de personas de distintas áreas y experiencia en ficción, comenzamos a trabajar el proyecto”, explica la ejecutiva en una conversación con Elizabeth Bowen-Tombari, editora de TV Latina, durante el recién pasado MIP CANCUN. “Fue clave, por ejemplo, que la productora general del proyecto, Caco Muñoz, proviniera de la histórica área dramática del canal, aportando una amplia experiencia y un profundo conocimiento”.
Román explica que el proceso incluyó mucha investigación acerca del formato y de experiencias en el extranjero, para luego ser presentado a todas las instancias de aprobación internas del canal, como cualquier proyecto.
“Fuimos entusiastas en el proceso”, cuenta. “Nuestro mensaje se basó en que los microdramas son una tendencia mundial y un formato nuevo en el cual queríamos ser pioneros”. La idea, explica Román, era continuar con el espíritu innovador que ha caracterizado a Canal 13 durante su historia, siendo precursor con las teleseries, los reality shows y programas estelares en Chile, lo que coincidió con que el área digital estaba buscando ofrecer un elemento diferenciador al mercado.
“Sabíamos que no iba a ser una tarea fácil porque cuando produces algo, se quiere ver el retorno económico de forma inmediata, porque lógicamente es importante”, relata. “Sin embargo, nuestros ejecutivos pudieron reconocer en esta propuesta un aporte de valor a nuestra marca y al hecho de que íbamos a estar a la cabeza en materia de tendencias e innovación, y en eso ha sido fundamental la visión de Cristián Hernández, director digital de Canal 13. Finalmente, esto está rindiendo frutos porque en MIPCOM y MIP CANCUN se ha reconocido que fuimos los primeros en Chile en producir y ofrecer un microdrama”.
En relación con los beneficios que ofrece este tipo de formato, ya sean los plazos de producción y grabación, oportunidades de product placement o colaboraciones con marcas y una menor inversión, la ejecutiva explica que antes de embarcarse en esta nueva aventura, realizaron mucha investigación, lo que conllevó también a un gran aprendizaje en el camino. Parte de este proceso fue la realización de un estudio de mercado e intercambio de experiencias con otros productores internacionales que estaban trabajando en microdramas.
Román explica que, para comenzar, decidieron no asumir un riesgo excesivo y optaron por trabajar en historias de 25 episodios. “Sabíamos que los presupuestos eran ajustados y eso nos llevó a buscar una productora con experiencia real en ficción, no alguien nuevo”, comenta.
La estrategia fue seguir los conceptos ya conocidos sobre la producción de microdramas, pero apoyándose en un equipo con trayectoria en ficción tradicional y con mucho conocimiento del medio. “Además de tener mucha experiencia, el guionista Jaime Morales y el director César Opazo, ya venían trabajando los primeros guiones de microdramas, por lo que se convirtieron en los socios ideales. Desde el desarrollo del guion, que es lo fundamental en este formato, hasta buscar los talentos que le darían vida, su trabajo era fundamental”.
Según Román, el equipo trabajó “día a día, desde el minuto uno”, para cumplir con la “receta” del formato y asegurar un producto sólido. “Creo que eso ha sido esencial para el éxito que hoy está teniendo en Chile y para el interés que ha despertado en otros países”, subraya.
Román explica que, al analizar el proyecto, entendieron que no podían replicar los modelos asiáticos, donde los microdramas ya son un negocio millonario, gracias a plataformas globales como ReelShort o DramaBox. “Ellos tienen un volumen de producción gigante, alcance mundial y además operan con sistemas de compra de monedas que hacen muy rentable el modelo”, señala. “Debíamos ser creativos y llegar a la audiencia de otra forma”.
La prioridad, entonces, fue educar al público chileno sobre este nuevo formato. “Sabíamos que había mucha gente a la que le aparecían estas historias coreanas o chinas en sus feeds de redes sociales, pero que aún no entendía de qué se trataba. Teníamos que socializar esta nueva forma de ver ficción”, comenta Román.
Por eso, una de las primeras decisiones fue que el contenido debía ser gratuito y de fácil acceso. “Era clave que estuviera al alcance de todos. Así que lo lanzamos en todas las plataformas y redes sociales del canal: YouTube, TikTok, Instagram y también Facebook. La gracia de YouTube y TikTok es que permiten crear playlists, logrando una experiencia parecida a la de las plataformas especializadas en contenido vertical”.
Además, con el lanzamiento de la segunda historia, El obrero que me enamoró, la aplicación 13 GO incorporó un player vertical, permitiendo que los microdramas también estén disponibles allí. “Si bien la app tiene ciertos contenidos pagos, la mayoría es gratuito y entre ellos están las mininovelas, como las hemos denominado”, dice Román. “Puedes descargarla desde cualquier lugar y ver las producciones sin problema”.
Otra decisión estratégica fue crear un concepto propio para Chile. “Sentíamos que ‘drama vertical’ era un concepto muy técnico, y que el público no lo iba a adoptar fácilmente”, comenta la ejecutiva. “Queríamos un término cercano. Pensando en eso, las llamamos mininovelas”.
La idea fue posicionar el término para que, cada vez que en Chile se hablara de microdramas, se hiciera desde una identidad creada por Canal 13. “Y funcionó: la gente ya habla de mininovelas”, señala Román. “Fue un trabajo en conjunto con el equipo de marketing para acercar el formato al público y que durante todo el proyecto ha sido un apoyo fundamental, ya que la promoción en los microdramas es uno de los pilares para su éxito”.
Respecto a la comercialización, la ejecutiva revela que ya están avanzando: “La segunda historia ya viene comercializada”. Y el equipo ahora está trabajando en el proyecto para la siguiente etapa, explorando otras posibilidades de branded content. “Creemos que hay muchas formas de integrar marcas”, afirma.
Por otro lado, para ser atractivos a nuestros socios comerciales era importante mantener una calidad que quizás no es tan común para el formato. Román comenta que esa calidad fue intencional: “Mantuvimos estándares acordes a lo que Canal 13 ha hecho históricamente. Hicimos apuestas distintas a lo que se ve afuera: mezclamos actores conocidos con nuevos talentos e influencers, incluimos easter eggs con referencias a teleseries clásicas y sumamos cameos de actores de gran trayectoria. Todo eso fue muy valorado por el público”.
Sobre lo que viene para 2026, la ejecutiva adelanta que están estudiando los resultados de los primeros estrenos. “Cuando el canal nos dio luz verde para las dos primeras mininovelas, sabíamos que necesitábamos métricas y entender el comportamiento del público, y eso ha sido parte del aprendizaje”, dice la ejecutiva.
Con esos datos, el equipo está planificando el futuro del proyecto. “Nuestro actual objetivo es definir cómo continuará el mundo de las mininovelas de Canal 13”, concluye.
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