A los más de 20 años de existencia de Lemon Studios se suman, no sólo una larga lista de producciones, tanto para cine como para televisión, sino que también asociaciones con algunas de las plataformas más importantes en la industria televisiva, incluyendo ViX, Netflix y Apple TV.
En 2017, por ejemplo, la compañía fundada en 2003 por Billy Rovzar, CEO y Fernando Rovzar, director creativo, fue reconocida con el International Emmy para Sr. Ávila, una producción de Lemon Studios para HBO Latin America, como Mejor producción para el prime time de Estados Unidos en un idioma distinto al inglés. Pero la saga de éxitos no culmina ahí. En la edición 2025 de los premios, Las azules, también producida por Lemon Studios, esta vez para Apple TV, estuvo entre las nominadas a Mejor serie dramática.
En esta entrevista con TV Latina, Fernando Rovzar habla sobre cómo han producido historias que se han convertido en éxitos internacionales, destaca su interés por trabajar en Asia y entrega su opinión acerca de cómo manejan la presión de cumplir las expectativas de las plataformas globales, entre otros temas.
TV LATINA: Lo felicito por la nominación de Las azules a los International Emmys. ¿Cuál es el significado de este y otros reconocimientos para la compañía?, ¿y de qué manera han influido en la forma en que trabajan hoy en día?
ROVZAR: Es curioso porque nosotros nunca hemos intentado darle forma a nuestras historias para que sean internacionales. Lo que realmente vuelve una historia internacional es justamente su especificidad. Mucha gente dice, ‘esto no lo van a entender en Estados Unidos o en tal país’ y es así como empiezan a quitarle capas que son las que la hace única.
Nosotros en cambio, siempre hemos procurado que nuestras series sean lo más específicas posible, muy ubicadas en un tiempo y espacio concretos. Las azules se desarrolla en la Ciudad de México de 1971; y Sr. Ávila, en un México de principios de los 2000, donde se formalizaba el negocio de matar, mientras que Monarca es la historia de una familia tequilera de Guadalajara. Estos tres casos, han tenido éxito a nivel internacional, lo que nos confirma que debemos seguir contando nuestras propias historias de la mejor manera posible.
Una de las cosas que viaja internacionalmente es la calidad, hacer las cosas con atención y cuidado, entendiendo que vas a formar parte de la misma oferta de programación que las series de cualquier parte del mundo. Por ello, tu calidad ya no puede ser inferior. En el México de antes, por alguna razón, aceptábamos tener un menor estándar porque había menos presupuesto o cualquier otra excusa. Pero ahora que estamos en Netflix, Apple TV y Prime Video, tenemos que entender que nuestra calidad debe ser de nivel mundial.
Lo que no tiene que volverse genérico son nuestras historias, porque pueden ser muy específicas y aun así viajar. Eso le da a la gente la posibilidad de salir de su país, cultura y realidad, y acercarse un poco a la mexicana. Al final, ver historias es también una forma de viajar.
TV LATINA: ¿Tienen procesos distintos en la toma de decisiones cuando se trata de lo que producen y cómo lo producen en la etapa previa a la globalización y en la posterior? Es decir, ¿antes pensaban las producciones para un público local y ahora, con la globalización, lo hacen de manera inversa?
ROVZAR: Digamos que nuestro plan de negocio pre-globalización se basaba en recuperar [la inversión] en México. Nuestras películas tenían que funcionar bien en cine en el país y lograr una buena venta en televisión nacional. Si se vendían internacionalmente, era bueno, pero no indispensable para nuestro modelo de negocio, porque el cine y la televisión mexicana, salvo las telenovelas, se veían muy poco internacionalmente.
Ahora, en cambio, consideramos el mercado internacional como uno de los principales para nuestras series. Antes existía esta idea equivocada de que los estadounidenses nunca iban a leer subtítulos y eso está cambiando. Entonces ahora, la posibilidad que tenemos de contar historias que se vendan en todo el mundo es mucho mayor.
Efectivamente, en la etapa pre-globalización, sí existía un poco más de cautela al producir, por ejemplo, una serie de terror. Ahora en cambio, sabemos que el mercado asiático consume muchas producciones de este género, por lo que quizás nos atreveríamos más fácilmente a desarrollar algo así. Existe un mercado al que antes no teníamos acceso y ahora es una posibilidad real.
TV LATINA: ¿Están trabajando, planificando o buscando coproducciones en territorios como Asia, por ejemplo?
ROVZAR: Asia es un mercado que personalmente me interesa mucho, sobre todo Japón, Corea del Sur y también China, pero destacaría Japón y Corea del Sur porque consumo cine y televisión que proviene principalmente de esos dos países. Ahora estoy desarrollando una serie limitada que me gustaría coproducir con Corea del Sur. Hasta donde sé, sería la primera coproducción entre México y Corea del Sur.
TV LATINA: A través de sus diversas producciones, han trabajado con talento internacional tanto frente como detrás de cámaras. ¿Qué han aprendido de esas experiencias?, ¿qué están aplicando a sus proyectos actuales?
ROVZAR: Lo que he aprendido es que al final no importa si el talento es internacional o local, reconocido o no, con mucha o poca experiencia, proveniente de Hollywood o de cualquier otro lugar, porque la gente responde a la pasión. Me he dado cuenta de que cuando una productora pone la historia en primer lugar, atrae a cualquier tipo de talento. En cambio, muchas compañías que priorizan únicamente el negocio terminan produciendo cosas que ni siquiera les gustan y eso me parece muy triste. Uno tiene que amar las historias que cuenta, las hacemos para nosotros y si al resto de la gente le gusta, entonces es increíble. Hay quienes se traicionan a sí mismos para llenar las expectativas de un público y cuando esa audiencia no conecta con lo que el productor hizo, termina traicionándose dos veces, a sí mismo y a su público.
Hemos tenido películas que no han funcionado bien, que han fracasado en la taquilla, pero como son proyectos a los cuales apostamos y queremos profundamente, no los consideramos una pérdida, sino un aprendizaje.
TV LATINA: ¿Cómo están trabajando o qué estrategias están adoptando para que a sus proyectos no solo se les dé luz verde, sino que además permanezcan visibles dentro de catálogos cada vez más competitivos?
ROVZAR: Cuando uno trabaja particularmente con los streamers como Netflix, Apple TV o Prime Video, ese es el riesgo: el miedo a que tu serie deje de aparecer en los primeros lugares del menú. Siempre ha existido el temor de que tu producto no esté en la oferta del consumidor, pero ahora es más evidente porque el espectador está siendo bombardeado con una infinidad de contenido. ¡Y encima, uno le está pidiendo que se comprometa con una serie de 10 capítulos! Antes había un hambre del espectador por ver series, ahora hay un hambre de los productores para que los espectadores vean sus series.
¿Qué pasó?, la dinámica de poder cambió. Ahora el espectador está recostado en su sillón y nosotros le estamos diciendo: ‘mírame, mírame, mírame’. Ese no es un buen lugar ni para el arte ni para la creatividad.
Ante eso, hay dos tendencias. Una es seguir produciendo lo que está funcionando y así tener más posibilidades de permanecer en la oferta, y la otra es producir algo completamente distinto a lo que todos están haciendo y, quizás por ser único, lograr que vean tu historia. Lemon Studios se inclina por intentar algo diferente.
Producir Las azules, una serie de época sobre el primer cuerpo policiaco de mujeres de Ciudad de México, basada en hechos reales, no siguió ninguna tendencia. Lo mismo pasó con Monarca. Lo que queríamos era rescatar el melodrama dentro de una serie corta, es decir, contarlo, pero con la fuerza de una saga familiar.
El día que yo diga, ‘esto funcionó, voy a escribir algo parecido’, me retiro, porque significaría que ya no estoy creando y produciendo por las razones correctas.
TV LATINA: ¿Cómo evalúan el éxito de un proyecto?, ¿lo hacen por audiencia, impacto internacional, premios, retorno financiero o todas las anteriores?
ROVZAR: Creo que todas las anteriores. Para nosotros, una forma de medir el éxito es la cantidad de temporadas que tuvo una serie, porque eso habla directamente de un vínculo con el espectador. No se ordena una segunda temporada si la gente no vio la primera. Hicimos tres temporadas de Paramédicos para Canal Once de México, cuatro de Sr. Ávila, dos de Monarca y tres de Control Z, también para Netflix y terminamos la segunda temporada de Las azules. En general, hemos tenido mucha suerte y nuestras historias han conectado con el público. Siempre hemos tenido múltiples temporadas y para mí esa es una clave para decir que una serie fue exitosa.
La otra métrica tiene que ver con si se está hablando o no de la serie. No se trata de que la gente hable por hablar, sino de algo más profundo. Es posible que alguien vea una película, lea un libro o mire una obra de arte una vez y nunca más vuelva a mencionarla. El arte nunca debería estar en ese lugar. El buen arte, por definición, tiene que detonar una conversación. Para mí, eso es un éxito.
En cuanto a la parte económica, depende del modelo de negocio. Hay modelos en los que trabajamos como prestadores de un servicio de producción y ganamos una tarifa fija, le vaya bien o mal a la serie. No son muchos los casos en los que ganamos más dinero si a la serie le va bien. Por otro lado, tampoco perdemos dinero si a la serie le va mal, que era uno de los grandes lados negativos de nuestra industria.
Dependiendo del modelo, hacemos cosas distintas en diferentes proyectos, pero principalmente, en el caso de las series de televisión, diría que los indicadores son esos, cuántas temporadas tuvo y si sientes que está iniciando una conversación o forma parte de una. Eso se convierte en parte de lo que considero buen arte.
TV LATINA: Ganar una tarifa fija por una producción, sin importar los resultados, ¿podría afectar la motivación de los creadores y las productoras si a un título le va particularmente bien y se convierte en un fenómeno global, por ejemplo?
ROVZAR: Es curioso porque los guionistas siempre han cobrado lo mismo, sin importar si a una película o serie le va bien o mal. Los actores y actrices también han cobrado independientemente del resultado. Y aun así puedo decir que la escritura ha sido siempre apasionada, al igual que los actores y actrices que han hecho un gran trabajo, sin necesidad de pensar que van a actuar mejor en caso de que a la serie le vaya bien.
Claro que existe un incentivo económico cuando uno asume el riesgo financiero de producir algo. Pero si no asumes ese riesgo, te das cuenta de que lo que te motiva e impulsa es tu propia necesidad de contar esa historia. Aun así, hay películas que hemos producido en las que objetamos un determinado modelo porque teníamos que arriesgar pensando en que ese proyecto podía triunfar. Y lo hicimos, por ejemplo, con Kilómetro 31, con la cual nos fue súper bien. En su momento, fue la tercera película más taquillera en la historia del cine mexicano y la segunda película de terror más taquillera de cualquier país, en la historia de México. Pero, así como hay aciertos, también hay desaciertos.
TV LATINA: ¿Cómo manejan la presión de cumplir las expectativas de las plataformas internacionales sin comprometer la esencia creativa de sus historias?
ROVZAR: Todo tiene que ver con el momento del pitch. Uno siente cuando la relación entre la plataforma y tu historia es positiva. También he estado en situaciones en las que presento una serie y me dicen, ‘nos encanta, la queremos, pero hay que cambiar esto o lo otro, queremos que sumes a este actor o que ya no se trate de esto, sino que tenga más de esto otro’. En ese momento sé que va a convertirse en un problema, por lo que prefiero retirarme y explicar que esa no es la historia que quiero contar. Afortunadamente, todo lo que he trabajado con Netflix, Apple TV y HBO, ha sido muy positivo. La tendencia viene de Estados Unidos, donde se respeta mucho al escritor principal y al showrunner. La labor de un buen ejecutivo en una plataforma es permitir que la creatividad fluya. Claro que hay notas y a veces no estoy de acuerdo con algunas y con otras sí, pero también reconozco que estas plataformas están invirtiendo mucho dinero para que puedas contar tu historia, así es que lo veo como un trabajo colaborativo.
TV LATINA: Considerando la creciente sofisticación de la inteligencia artificial aplicada al guion, al scouting y a la postproducción, ¿qué parte del trabajo creativo considera imprescindible preservar sin intervención tecnológica?
ROVZAR: Tendría cuidado en trazar una línea rígida respecto a lo que debe mantenerse sin intervención tecnológica. Pero sí te puedo decir que nunca voy a permitir que la inteligencia artificial me escriba un guion. La razón es muy sencilla, me gusta escribir y si la inteligencia artificial termina tomando el trabajo del guionista es porque a ese guionista no le gusta escribir.
Es igual que con la música. Desde hace mucho tiempo uno puede simular una guitarra eléctrica para lo que existen un millón de aplicaciones que con inteligencia artificial y un teclado, te permiten crear una canción con la complejidad de B.B. King o Eric Clapton. Pero estoy seguro de que todos los guitarristas prefieren tomar una guitarra y tocar, antes que sentarse frente a una computadora a ver una canción creada por una tecnología. En el fondo, el artista ama hacer su arte. Hay ocasiones en las que la tecnología te quita trabajos que no disfrutas. No te gusta tener que exprimir tú mismo las naranjas para tu jugo de la mañana, así es que compras una máquina que lo hace por ti, porque no te produce ningún gozo hacerlo. Se vuelve una tarea que puedes automatizar y así pasa con muchas otras cosas, por ejemplo, correos electrónicos o mensajes.
La inteligencia artificial le va a dar ventaja a mucha gente a la cual no le gusta escribir o a muchos estudios que no quieren pagarles a los guionistas. Viene una era muy complicada, pero, aunque no me pagaran, seguiría escribiendo.
Te voy a hablar sobre un área gris que para mí es importante. Una de las cosas que no me gusta desde niño, son los doblajes. No me gusta ver a un actor estadounidense doblado por una voz que, en mi opinión, no se acerca a la actuación original, exagera el tono o lo marca demasiado, o simplemente no me conecta a la interpretación real.
Sé que hay gremios y grupos de personas que hacen doblaje que no van a estar de acuerdo con lo que digo, pero honestamente, prefiero escuchar a Al Pacino hablando español que escuchar a alguien más doblando su voz. Entiendo que hay una aplicación que, para obtener la voz de un determinado actor, trabaja sobre la base de unas de sus películas. A través de este proceso, el actor termina hablando un idioma determinado y con los efectos VFX, se ajustan los movimientos de la boca. A mi juicio, esto crea un puente más cercano con la historia.
Hoy en día, ¿a quién le encargas una traducción? Se la das a ChatGPT. Ya no buscas a un traductor oficial a menos que necesites un documento legal u otro tipo de traducción certificada. Conozco traductores que ya están buscando dedicarse a otra cosa y siento que algo similar podría pasar con quienes hacen doblaje. Pero es posible que en 20 años Al Pacino esté hablando perfecto español y como espectador, no me molesta.
TV LATINA: Hábleme de los planes y proyectos para este 2026.
ROVZAR: Iniciamos un fondo para filmar cuatro películas por año a partir de 2026, las cuales vamos a producir entre México, particularmente el estado de Jalisco y España. El fondo es para cine de terror y comedia. Estamos emocionados porque hace mucho que no hacemos películas, tenemos bastante tiempo produciendo solo series. Ahora que estamos regresando al cine, será bueno para Lemon Studios volver al modelo de negocio basado en propiedad intelectual y no en el de servicio, que es lo que hemos estado haciendo con las plataformas. En la taquilla, el terror es uno de los géneros más fuertes en México. Los latinos somos muy creyentes en los fantasmas, en las leyendas y en la mitología, entonces creo que vamos a encaminarnos sin dejar de hacer series. Tenemos una serie que se llama Los corruptores con Netflix, que ya estamos terminando y está en postproducción. Es una adaptación de un libro de Jorge Zepeda Patterson y el showrunner de la serie es mi socio Alejandro Lozano. Trabajamos activamente con Netflix y Apple TV, y estamos desarrollando proyectos con HBO. Pero también tenemos muchos deseos de colaborar con Disney+, con quienes nunca hemos trabajado y nos encantaría hacerlo.
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