24 de June de 2026

Leonardo Padrón de Pálpito de Netflix

Leonardo Padrón es guionista de cine y televisión, poeta, cronista, articulista de prensa, ensayista y entrevistador. Ha publicado más de 20 libros entre poesía, crónica, ensayo, libros de entrevistas y literatura infantil. En la televisión venezolana posee más de 25 premios con novelas como Amores de fin de siglo, Contra viento y marea, Cosita rica y Eva Luna, entre otras. Sus historias se han transmitido en canales como RCTV, Venevisión, TV Azteca, Telemundo y Univision. Desde 2017 ha escrito para Televisa y Univision: Amar a muerte, Rubí y Si nos dejan.

El año pasado, y luego del exitoso debut de la primera temporada de Pálpito en Netflix, el creador cerró un acuerdo exclusivo de creatividad por tres años para series y películas con el servicio de streaming. En el marco del estreno del segundo ciclo de Pálpito, Padrón conversó con TV Latina sobre su proceso de creación, entre otros temas.

***Image***TV SERIES: La primera temporada de Pálpitologró un amplio éxito en Netflix. ¿Qué nos puede adelantar para su segunda temporada?, ¿Quedó feliz con la recepción?
PADRÓN: Feliz es una palabra tibia porque recibí una sorpresa del tamaño del planeta, a nivel de sintonía y entusiasmo. La gente vio la serie en dos o tres días en todas partes del mundo, incluyendo Europa, los Países Bajos, Latinoamérica, Estados Unidos, etc. Estamos muy felices porque [la recepción] fue mucho más allá de nuestra propia expectativa.

TV SERIES: Firmó un acuerdo con Netflix que incluye la producción de series y películas. ¿Puede dar una breve idea de cada uno?
PADRÓN: Sí, el acuerdo se planteó como una semana después del estreno de la primera temporada de Pálpito, una vez que empezamos a recibir los resultados. Netflix tiene un algoritmo que le permite saber en tiempo real lo que está pasando con cualquier contenido en todos los rincones del mundo. Debido al [estado] de la industria, la fuga de talentos es parte de la complejidad del tema. [El acuerdo] es por tres años de exclusividad para hacer series y películas. El segundo ciclo de Pálpito [acaba de debutar] y ya estoy escribiendo una nueva serie para Netflix. Estoy haciendo honor al contrato firmado con ellos con mucho entusiasmo.

TV SERIES: ¿Trabaja en las historias que crea en forma paralela?, ¿o terminó con la segunda temporada de Pálpito, cerró ese capítulo y empezó con algo nuevo?
PADRÓN: Sí, lo cerré y empecé con algo nuevo. Lo que sí se ha dado en paralelo es toda la postproducción. Es decir, yo ya estaba arrancando la nueva historia y a la vez estaba cotejando con el equipo de CMO Producciones y Netflix todos los temas de postproducción, musicalización y edición. Todo lo que es absolutamente necesario e imprescindible para que el empaque tenga el look y la potencia necesaria para enganchar a la audiencia.

TV SERIES: Ahora que está trabajando con Netflix, ¿concibe las historias sabiendo que van a ser vistas por las audiencias globales?, ¿o trata de mantener algunos elementos de la narrativa latina?
PADRÓN: Las concibo con el pánico de saber que son historias que se van a estrenar en 190 países en simultáneo. Se van a traducir a muchos idiomas, se va a subtitular en otros más y cuando te dicen eso, obviamente te genera un miedo escénico monumental. Pero bueno, lo digieres, lo procesas y te pones a trabajar. Da más miedo el vértigo de la página en blanco.
Creo que uno no puede ponerse a escribir pensando en que van a ver [mi creación] en Polonia, Italia, Alemania o el Medio Oriente, porque o si no te vas a paralizar. Básicamente, uno tiene que conectarse con su propia imaginación, con el entusiasmo por la idea que quieres contar. Ya lo demostró Gabriel García Márquez cuando hablaba de Macondo, un pueblito imaginario de Colombia que terminó siendo un símbolo, el arquetipo de cualquier pueblo latinoamericano. También lo hizo Juan Rulfo con Comala y Juan Carlos Onetti con Santa María. Es decir, a veces, mientras más local eres, terminas siendo más universal porque se trata de trabajar con las emociones humanas, que son las mismas, hables el idioma que hables, vivas en la cultura que vivas. [En ese sentido], no hay fronteras idiomáticas, las emociones hablan el mismo idioma. Si trabajas con ellas, entonces tu historia tiene todo el potencial para recorrer el mundo.

TV SERIES: Ha trabajado tanto con canales de televisión abierta y ahora con un servicio de streaming como Netflix. ¿Existen diferencias en el proceso creativo para una plataforma u otra?, ¿presupuestos o libertades creativas? Por ejemplo, el tema del tráfico de órganos de Pálpito, ¿podría haberlo tratado en televisión abierta?
PADRÓN: No, jamás podría haber escrito Pálpito para ningún canal de televisión abierta, por lo menos no con el desparpajo narrativo que tuvo. Se trataba además de que no fuera un discurso sórdido porque es un tema sensible. Efectivamente, esa es la diferencia notable de escribir para streaming en vez de para la televisión abierta: La libertad temática y la posibilidad de acceder a historias que se te pasan por la cabeza. Sin embargo, cuando [trabajas] en televisión abierta, [existe la posibilidad] de que los ejecutivos se escandalicen y no te acepten [la temática].
El escritor de televisión tiene tres grandes enemigos: La página en blanco, que es el enemigo natural de cualquier escritor; el tiempo, es decir, el lapso de entrega para hacer los capítulos; y los ejecutivos de televisión, que muchas veces se meten a tu sala a opinar. Pero mi experiencia con Netflix ha sido preciosa, porque han sido muy diferentes en ese sentido. Tengo más de 30 años escribiendo para distintos canales de televisión y conozco perfectamente los obstáculos que tiene el camino [para contar con la aprobación de una serie].

TV SERIES: Después de esta primera experiencia con Pálpito, ¿se siente más tranquilo en este segundo desarrollo que estás preparando para Netflix?
PADRÓN: Uno nunca está tranquilo, apenas prendes la computadora y aparece ese pantallazo blanco dices ‘¡Dios mío!’. Otra vez aparece el miedo y el no saber si vas a fracasar o no. Aun así, me parece que sentirse así es sano porque lo peor que le puede ocurrir a un escritor es que se intoxique de arrogancia o soberbia después de haber tenido un éxito. Ese miedo te hace ponderar tu propia historia. Pero sí me siento nadando en aguas mucho más amables y que favorecen el espíritu creativo de una manera muy poderosa. Y eso lo agradezco inmensamente.

TV LATINA: América Latina es reconocida por sus telenovelas y el melodrama. ¿Cuáles son los retos creativos al querer evolucionar a partir de dichos géneros?
PADRÓN: Hay que reconocer que está ocurriendo una evolución interesante en el discurso narrativo latinoamericano en el código audiovisual. Siempre se ha estigmatizado mucho a la telenovela, sobre todo en los círculos intelectuales. Sin embargo, no podemos negar que Latinoamérica tiene un historial de grandes producciones en el género del melodrama y otras que son perfectamente prescindibles, que quizás han enlodado la reputación o le han otorgado mala fama a la telenovela. Pero creo que los contadores de historias latinoamericanos estamos esperando esta posibilidad de contar las historias que nos nacen en la imaginación con un cóctel mucho más atractivo, donde se puede hablar de la crisis social latinoamericana, de la violencia del poder que en en la región tiene una forma de expresarse muy particular. Es decir, es un territorio que tiene su propia voz en los conflictos humanos. ¿Cómo es el amor?, ¿cómo se da el amor en Latinoamérica?, ¿cómo se enamora la gente?, ¿cómo se ejerce el poder?, ¿cómo se cumplen o fracasan las ambiciones individuales? Entonces, ¿cómo podemos hacer uso de las leyendas y los mitos que nos han nutrido y el imaginario latinoamericano para armar historias que seduzcan a la audiencia? Creo que es parte de los atractivos que nos ofrece el streaming ahora.

TV SERIES: ¿Cómo ha evolucionado el rol del creador, ahora reconocido como showrunner?, ¿qué herramientas les han otorgado que en la televisión de hace 20 años no tenían?
PADRÓN: Te confieso que gran parte de mi carrera la desarrollé en mi país natal, Venezuela y no sé por qué razón, pero ahí terminé adquiriendo una alta pertinencia con mis productos. Es decir, los canales de televisión permitieron que me involucrara en los procesos de selección de casting, de edición, de los primeros capítulos, etcétera. Eso que ahora llaman showrunner, de alguna manera lo ejercí largamente en mi país.
Cuando después empecé a escribir para México, me di cuenta de que ahí el todopoderoso era el productor. En Venezuela uno decía, se estrenó una novela de José Ignacio Cabrujas, César Miguel Rondón o Leonardo Padrón, etcétera. En México era una historia de Carla Estrada, de los productores. Te das cuenta de que los escritores teníamos voz, pero no voto. En una buena parte de la industria se manejaba así.
Entonces lo que me ha pasado es que logré recuperar ese viejo privilegio que tuve en la televisión venezolana gracias a que los ejecutivos en Netflix han tenido una visión muy asertiva y lúcida sobre este asunto. Hay que darle el crédito a Roberto Stopello [VP de series originales latinoamericanas de Netflix], que además es en esencia un escritor. Entonces, él sabe perfectamente que la mirada del escritor es importante en todos los procesos del crecimiento de una producción, porque si alguien conoce a dicha creación desde sus primeros latidos, desde el momento embrionario, es el escritor. Nadie conoce [dicha creación] como tú. Que se haya reubicado esta relación del escritor con su producto, con su historia, ha sido muy nutritivo.

TV SERIES: ¿Qué elementos debe tener una serie o película para no perder la atención de las audiencias a medio camino o frente a tanta oferta?
PADRÓN: Es una pregunta buenísima, porque se trata de ver cómo no naufragas en ese largo mar de contenido, cómo no morir en el intento. Creo que hay que apostar a la autenticidad del discurso, o sea, no puedes decir ‘oye, déjame hacer una serie tipo Stranger Things o Squid Game’, porque ahí vas a empezar a tropezarte y quizás se va a enrarecer lo que vas a hacer, va a perder autenticidad. Hay que responder a tu huella digital, a tu voz propia, a tu manera. Cada escritor tiene una forma de ver el mundo y contarlo. Entonces es importante no impostar discursos ajenos, sino ser fiel a tu propia voz narrativa. En la medida en que tú seas fiel a tu propia voz narrativa, vas a ser singular. Todas las huellas dactilares son distintas. Entonces, si yo ya reconozco la huella dactilar de mi voz y soy fiel a ella, el producto no se va a parecer a nadie más, sino a mí. No es que vaya a ser un absolutamente distinto, porque todo está escrito bajo el sol y siempre todas las historias tienen causas comunes. Hay una forma en que hablan los personajes, en que se arman los conflictos, que va a ser propia, [incluyendo] los tonos y las temperaturas dramáticas, etcétera. Insisto, en la medida en que [tu creación] corresponda a tu visión del mundo, va a tener esa singularidad.

TV SERIES: En su proceso creativo, ¿se nutre de otros creadores?, ¿ve otras producciones?
PADRÓN: Permanentemente. Conozco escritores que dicen ‘oye, no veo series porque no tengo tiempo’ y yo digo bueno, se respeta, pero a mí me gusta saber qué está ocurriendo en el ecosistema, cómo se está desarrollando la industria, para dónde está yendo la industria, qué experimentos narrativos surgen, cuáles fracasan y cuáles no. Además, lo disfruto como consumidor. Soy cinéfilo y soy fanático de las series, veo varias a la vez. Es una locura, pero estoy viendo tres series en Netflix, una en Hulu, dos en Apple TV+. A mí me parece muy valioso para un escritor [ver otras producciones] porque entras en conversación con lo que está ocurriendo en la industria.

TV SERIES: ¿Qué nos puede adelantar de la segunda parte de Pálpito?
PADRÓN: Quedó magnífica, estamos muy contentos. Esta temporada se grabó en tres países: Turquía, México y Colombia, aunque buena parte del contenido de la historia sigue desarrollándose en Colombia.
Toda segunda temporada siempre [implica] riesgos brutales porque tienes que derrumbar ese axioma poderoso de que las segundas partes nunca fueron buenas. Hay series que tienen seis o siete temporadas, y obviamente, terminan incurriendo en el desgaste de la historia.
Si bien se resolvieron los conflictos centrales de la premisa en la primera temporada, quedaron algunos conflictos subyacentes. ¿Qué pasó con la historia de amor entre Simón y Camila?, ¿se pudieron reencontrar?, ¿pueden sobrevivir a esa hecatombe emocional?, ¿pueden resolver ese dilema metafísico de que ella tenga el corazón de su esposa?, ¿Simón está enamorado de Camila o sigue enamorado de su esposa?, ¿qué va a pasar con Zacarías Cienfuegos, que descubrió que su mujer está viva y lo engañó? Hay unas premisas que son el pórtico de entrada a lo que es la arena dramática de esta segunda temporada.





Acerca de Elizabeth Bowen-Tombari

Elizabeth Bowen-Tombari es la editora de TV Latina. Ella puede ser contactada a [email protected]

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