23 de June de 2026
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Nota de la editora: Un tributo a Oprah

NUEVA YORK: Tal como millones de otros televidentes, la directora editorial del grupo de World Screen, Anna Carugati, vio el capítulo final de The Oprah Winfrey Show. Ella comparte su experiencia personal con esta mujer fenomenal.  

Empecé a ver The Oprah Winfrey Show tarde. Vivía en Italia durante sus primeros 10 años y sólo vi la serie por primera vez cuando regresé a vivir a Estados Unidos en 1996. Estaba familiarizada con los talk shows. A inicios de los 80s trabajé para CBS en Chicago y The Phil Donohue Show se grababa en los mismos estudios. Conocí a muchos de su staff y la presión que tenían de conseguir a los invitados ideales, los temas controversiales que Phil tocaba y la leal audiencia que tenía. Oprah tenía a un competidor formidable, pero ella elevó al género del talk show a otro nivel.
 
No era una televidente regular de Oprah. Sólo grababa los shows que me interesaban. Me gustaba ver a Julia Roberts y otras celebridades bromear con Oprah. Obviamente eran amistades genuinas (y si viste a Roberts y Tom Hanks en sus últimas apariciones en Oprah hace dos semanas, sabrás de lo que hablo). Vi a Tom Cruise en su saltos famosos sobre el sofá y varias veces me conmovieron los muchos ejemplos que Oprah daba de personas que superaban la adversidad.
 
Confrontaba con valentía a los racistas, intolerantes y homofóbicos de todo tipo. Constantemente dedicaba programas al abuso infantil y violación, siendo ella una víctima de niña, y difícilmente había temas tabú.
 
Aunque admirada mucho su talento, durante años Oprah sólo era un show más para mi, si bien era uno bien producido y daba de qué pensar. Eso cambió en los dos últimos años. Profesionalmente, comencé a prestar atención cuando anunció que su 25ta temporada sería la última y que comenzaría su propio canal, OWN: Oprah Winfrey Network, una asociación entre su empresa, Harpo, Inc., y Discovery Communications. Juntos estaban diseñando una compañía multimedia con el fin de “entretener, informar e inspirar a las personas a vivir lo mejor que pudieran”, decía el anuncio de prensa.
 
Entrevisté a David Zaslav, presidente y CEO de Discovery, y recuerdo que explicó la misión del canal y algunas de las iniciativas online que se ejecutarían “para ayudar a la gente. Y en el caso de Oprah, siempre buscará maneras de ayudar a la gente en el camino. El camino de vivir tu mejor vida. Es un concepto muy simple, pero un viaje en el que todos estamos”.
 
Palabras impresionantes, pero ¿cómo cumplir con esa promesa? Como muchos en el negocio de medios, especulaba sobre lo que sería OWN y si la marca de Oprah, que con todo su éxito, que incluía un show, revista y sitio electrónico, se podría trasladar en un canal 24/7 sustentable.
 
OWN debutó el 1 de enero de 2011, en aproximadamente 80 millones de hogares en lo que era el canal Discovery Health. Sintonicé la primera noche y poco sabía que iba a embarcar en una experiencia extraordinaria. El primer show que vi fue Season 25: Oprah Behind the Scenes, que daba una mirada detallada sobre la realización de cada emisión: escogiendo a los invitados, agendándolos, solucionando problemas sin fin, pero lo que más me llamó la atención era Oprah: su manera de ser sin rodeos, su respeto hacia todos, desde las estrellas hasta asistentes, sus habilidades administrativas, su humor y empatía.
 
Vi la última temporada del show frecuentemente y entre el show diario y Season 25: Oprah Behind the Scenes, entendí la conexión extraordinaria que ella tiene con su audiencia. Como periodista, admiro sus habilidades para entrevistar, pero lo que la hace excepcional es su entendimiento intuitivo de la naturaleza humana. La niña afro americana sin privilegios de Mississippi rural, que vivió una niñez muy difícil, quien superó su pasado y forjó un imperio mediático, está en una posición única de poder sentir el dolor ajeno, de reconocer la necesidad de ser validado, de ver lo que nos conecta a todos en lo más profundo es el temor de no valer nada, de buscar atención, respeto, realización y amor.
 
Esto es un verdadero tema universal y es quizá la razón por la cual The Oprah Winfrey Show se ha vendido a unos 150 países alrededor del mundo. Sí, ha hecho millones, pero ha retribuido 10 veces más. Ha construido escuelas en África. Ha otorgado becas a cientos de jóvenes en Morehouse College. Y esto es sólo una pequeña parte de sus actividades de caridad.
 
Pero lo más importante, en mi opinión, es que cuando veía su programa, me sentía consolada, reafirmada y segura. Sin importar lo que ocurría en mi vida, por una hora, tenía a una amiga que le importaba lo que sentía y que me sentía bien conmigo misma. Estoy segura de no ser la única en sentirme así. 

 





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