23 de June de 2026
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Centroamérica busca su escalada

La industria de la televisión comienza a
consolidarse

Por María Teresa Alvarado

Julio 2006

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional
vaticinan en Centroamérica un crecimiento de casi 4 por ciento para 2007. En el
sector de telecomunicaciones, grandes empresas han comenzado a invertir a nivel
regional, el gasto publicitario se ha mantenido en alza y algunos canales de
televisión paga apuestan a la producción local como una manera de posicionar
sus marcas en territorio centroamericano.

“Afortunadamente estamos viendo una estabilidad, tanto
económica como política, en Centroamérica”, comenta Alfredo Durán, VP ejecutivo
y gerente general de E! Entertainment Television Latin America. “Y estamos
viendo algo que no habíamos visto anteriormente, que nos da mucha satisfacción,
y es una fertilidad en el mercado publicitario de Centroamérica, con ingresos
que han ido incrementándose año tras año”.

Reconociendo que no existen cifras oficiales, Lucía
Ponce, directora general de Starcom MediaVest en Guatemala, estima que la
inversión publicitaria en la región está en cerca de los US$ 400 millones,
siendo Costa Rica, Guatemala, Panamá y El Salvador donde mayor movimiento
existe en esta área. “Aunque existen gremios de publicidad, todo el mundo es un
poco celoso en dar a conocer su facturación”, comenta antes de señalar que el ­­cre­cimiento
anual oscila entre un 5 y 7 por ciento, salvo en época de elecciones donde el
aumento es mayor.

El escenario de la televisión abierta en la región
no difiere mucho del resto de América latina donde, generalmente, dos canales
dominan el mercado en cada país. Tal es el caso de Costa Rica donde los grupos
Repretel y Televisora de Costa Rica, mejor conocida como Teletica, lideran el
mercado. “La fortaleza de Teletica es su noticiario y programación nacional”,
dice Jorge Garro, subgerente general de Teletica. “Nuestra producción local
incluye cinco horas y media de noticieros, ­varios
programas de opinión y comedias, las cuales tienen ratings muy altos y son una
manera de lograr el posicionamiento que hoy tenemos”.

Este esquema de producción original en los canales
de televisión abierta hace eco en las principales señales de la región, en
cuyos horarios estelares dominan las telenovelas. “Contamos con varios
noticieros, programas sociopolíticos y algunos de entretenimiento, incluso
infantil”, dice Zulema Mejía, jefa de programación de Canal 21 del grupo
Megavisión de El Salvador. Por el lado de la televisión paga, canales como E!
Entertainment Television han apostado por la creación de contenidos locales que
les ha permitido afianzarse en ese mercado. “Siempre estamos explorando
diferentes oportunidades en Centroamérica, el cual es un mercado que pensamos
va a ser de primer orden en un futuro”, dice Durán, de E!, canal que ha
realizado varias producciones como el ­concurso Chica
E! Centroamérica
y planea grabar un episodio de su serie Wild On
Latino
en Guatemala.

Pero no todo es color de rosa. El mercado se muestra
difícil para las pequeñas empresas de cableoperadores, tanto por la llegada de
multinacionales como por sus escasos recursos económicos, que disminuye su
posibilidad de competir e, incluso, amenaza con su desaparición.

VISIÓN REGIONAL

La idea de ofrecer servicios de telecomunicaciones a
más de 38 millones de habitantes resulta más que atractiva para las grandes
empresas de medios. Viéndolo como un todo, las fronteras que dividen
Centroamérica en seis paí­ses se borrarían con la facilidad con que una
llamada telefónica hace posible la conexión entre argentinos y mexicanos.

Y eso es precisamente lo que algunas grandes
empresas están haciendo al regionalizar sus operaciones en el rubro de
televisión paga, banda ancha y telefonía. Tal es el caso de AMNET, el principal
jugador en el área de ‘triple play’ de toda la región, con centros de operaciones
en Honduras, El Salvador y Costa Rica. Para su crecimiento, la multinacional,
que opera en Centroamérica gracias al Tratado de Libre Comercio (TLC) ha
comenzado a absorber muchas de las pequeñas empresas. “El TLC ha tenido un
efecto muy negativo sobre las pequeñas empresas ya que nos están quitando
nuestra fuente de trabajo”, dice Luis Herberth Cardona, presidente de la
Asociación de Cableoperadores de El Salvador (ASCAES), país donde 200 empresas
prestan servicio a un total de 200 mil abonados. Adalberto Guevara, presidente
de la Cámara Centro­americana de Cable­oper­a­dores
(CCC), destaca que no considera negativa la llegada de AMNET en tanto que la
transacción para absorber a los pequeños se haga debidamente. “He escuchado que
ha habido casos en donde se realizan negociaciones únicamente con ciertos ope­radores,
lo cual deja a muchos por fuera creando una competencia desleal”.

Por otra parte, algunos ejecutivos piensan que la
tendencia del mercado centroamericano es la monopolización y en este sentido,
opinan que una sola empresa no es capaz de prestar un servicio de calidad que
cubra las necesidades de todos. “Quizás la mejor parte de esta tendencia es
que, irónicamente, la pobreza juega a favor de las pequeñas empresas en tanto
que las grandes no estarían interesadas en cubrir una localidad donde las
tarifas que se deben cobrar son por debajo del estándar”, dice Bismarck
Rodríguez, presidente de la Asociación para el Desarrollo de las Pequeñas
Empresas de Cable (ADPEC), en Nicaragua.

Pero en esta situación existe otra arista y es que
los operadores de más bajos recursos tienden a caer en la piratería —la
cual ocasiona pérdidas de un 30 por ciento, según Guevara, de la CCC—
para mantenerse en el mercado. “A nosotros se nos ha hecho complicadísimo en Centroamérica
el problema de la piratería porque, en nuestro caso, está relacionado con el
fácil acceso que se tienen sobre sistemas satelitales como Sky de México de
donde bajan las señales para distribuirlas”, dice Bruce Boren, CEO de Televisa
Networks. “Hemos trabajado específicamente con empresas en cada país de
Centroamérica para detectar aquellos que tienen sistemas satelitales como Sky y
los utilizan para crear un sistema de cable”.

FUTURO DIVIDIDO

En torno al tema del uso indebido de señales, la situación
tiende a mejorar. Así lo explica Nicolás Revilla, presidente de la Organización
de Asociaciones y Empresas de Televisión Pagada de Latinoamérica, Tepal. “Creo
que de los principales avances que se han logrado es que existe una conciencia
mucho más amplia a nivel de cableoperadores y de las autoridades en todos los
países al reconocer que se trata de un problema muy serio que hay que atender”,
comenta.

Sin desatender las consecuencias que genera el hurto
o robo de señales, lo cierto es que los medianos y grandes cableoperadores en
Centroamérica tienen sus prioridades bien definidas. Entre ellas están el
mejoramiento de redes para prestar nuevos servicios a sus usuarios. “Estamos
convencidos de que la televisión por cable va a seguir desarrollándose”, dice
Augusto Vargas, director de operaciones de Estesa, ­cableoperador
líder en Nicaragua. “Hay una cantidad de ­servicios
nuevos que deben entrar y que actualmente no se ofrecen en la región, como el
video por demanda o los de telefonía, que aún no están habilitados del todo en
Centroamérica y que creo tienen un gran potencial”.

Para Revilla, quien también es gerente general de
Cable Onda, uno de los principales
operadores de Panamá, el gran reto está en buscar fórmulas para superar
el tamaño del mercado en la región. “Desgraciadamente, en nuestros países
existe una pirámide social donde el poder adquisitivo está repartido en una
minoría del país, y el 60 por ciento de la población no tiene para cubrir sus
necesidades y mucho menos un servicio de televisión de paga que es un lujo”.

Entre sus planes está el buscar fórmulas
tecnológicas que le permitan evitar la piratería y poder así cobrar el servicio
y poder ofrecerlo a un sector de menos recursos. “Lo que me preocupa es que los
pequeños no se dan cuenta del nicho de mercado que tienen ya que los grandes no
se van a meter en las provincias remotas porque no es rentable”, comenta Luz
Marina Arango, presidenta de Andina Link. “Lo que es necesario es asociarse”,
agrega antes de mencionar que el problema que existe en este sentido no tiene
que ver con escasez económica, sino más bien con la mentalidad del
cableoperador centroamericano.

“No está en la idiosincrasia del nicaragüense el
asociarse para progresar”, corrobora Rodríguez, de ADPEC. “De manera que el
futuro no lo veo muy promisorio para estas pequeñas empresas. ADPEC ha sido un
primer paso”, agrega indicando que en los 10 años que la asociación tiene
funcionando ha servido de facilitador a la hora de negociar con los
programadores, así como para ser vocero del sector frente al Gobierno.

El mercado centroamericano comienza a consolidarse
y, aún cuando su desarrollo muestra las dos caras de la moneda, los expertos
aseguran va a haber mucho movimiento en los próximos años.





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