23 de June de 2026
Home / Columnas / Del SOS al DVR

Del SOS al DVR

Camino
a Cerro Verde, área de volcanes en San Salvador, el taxista se comunicaba en
clave con sus compañeros de trabajo: “Oye, dile al 30 que la lleve por la 25 y
con mucho 16. Yo estoy en un 45 hasta la tarde”. Me recordó la jerga policial
típica para informar sobre un robo, asesinato, redada común, o quién sabe hasta
una partida de dominó. Y aún cuando tratar de dilucidar esos códigos formaba
parte de mi tiempo de ocio, el día que un amigo me pidió que le comprara un GPS
todo cambió. Había entrado en la era de las siglas.

Por María Teresa Alvarado

Editora de TV Latina. Octubre de 2006

Requiere
de tiempo adaptarse a la forma como la vida moderna se ha esforzado en
modificar las palabras por sus iniciales, o debo decir, en inventar un nuevo
vocabulario. Descubrir que SoHo es el diminutivo de South of Houston
—transitada avenida de Manhattan— y que Tribeca proviene de
Triangle Below Canal para describir un área específica de la gran manzana,
despertó mi apetito por las siglas.

Recordé
cuando Federal Express se rebautizó Fedex e intuí que se trataba de una
estrategia brillante de mercadeo. Algo así como que “llevamos su paquete tan
rápido que usted lo recibe antes
de que tenga tiempo para mencionar nuestro nombre completo”. Sin embargo, ése
fue el inicio de un proceso que, a mi modo de ver, es indetenible y más aún
contagioso. Lo que era propio de agencias de información clasificada se ha
convertido en el hablar común de nuestros días.

El
taxista ya no se llama Isidro, sino “el 30” y Jennifer López renació como JLO.
Ya no se manda un fax, se faxea; una hamburgesa con lechuga y tomate se le dice
BLT; un director general es un CEO; y si preguntas por una videograbadora
digital debes decir DVR, de lo contrario no hay quien te entienda. Sin embargo,
debo aclarar que esta tendencia por las siglas tiene su historia, al menos la
que puedo contar. Crecí en Venezuela escuchando una emisora de radio llamada YVKE
Mundial; los amigos para despedirse decían “OK nos mantenemos QAP”
—siglas que aún no he podido entender pero que siempre supuse como algo
bueno—; al Ministerio de Obras Públicas se le llamaba el MOP; y con especial atención recuerdo el día
que una enfermera le preguntó a mi mamá qué tipo de sangre era yo. Ella, muy
segura de sí misma, respondió: “HBO”.

Lo
cierto del caso es que toda esta movida por el diminutivo ha encontrado en la
industria su mejor aliado: CSI por Crime Scene Investigation; Law &
Order: SVU
, por
Special Victims Units; Navy: NCIS por Naval Criminal Investigative Service;
DTH por Direct To Home; PVR por Private Video Recorder; incluso el espectador
común puede confundirse cuando sintoniza ET, que lejos de rememorar al extraterreste
creado por Steven Spielberg es un espacio sobre famosos titulado Entertainment
Tonight
.

A estas
alturas, ya no hay SOS que valga. No había terminado de entrar a la tienda de
electrodomésticos J&R para comprar el GPS de mi amigo cuando me tropecé con
una cara conocida: “Hola, Jackie ¿cómo estás?”, saludé. Ella de inmediato
respondió: “Muy bien MT, ¿y tú?”. Confieso que nunca me sentí tan cerca de JR,
el villano de Dallas.





Acerca de TV Latina

La revista líder en calidad editorial en el sector del negocio de la televisión latinoamericana.

LEA TAMBIÉN

La fuerte avanzada de las OTT

Como en todo orden de cosas, y más aún en lo que a tecnología se ...