16 de June de 2026
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Donde y cuando quieras

Mayo 2006

La televisión cruza la frontera hacia plataformas y
pantallas alternativas.

Peter Caranicas

En el futuro, cuando los historiadores busquen el
momento en que comenzó la transición de la televisión analógica —como se
conoce a la televisión tradicional— hacia el nuevo mundo de medios
disponibles donde y cuando uno quiera, y en la plataforma que escoja el
consumidor, considerarán el primer semestre de 2006 como punto de partida.

En enero de este año, durante el Consumer
Electronics Show, y más tarde en NATPE, fueron anunciados ­acuerdos con
los nuevos medios a una velocidad tal que la industria tuvo que luchar para
seguir el hilo. En realidad, el aviso fue dado en octubre de 2005 cuando Apple
y ABC llamaron la atención con el anuncio de que la tienda de música iTunes de
Apple, ofrecería episodios actuales y anteriores de dos de las series de
televisión más populares del momento, Desperate Housewives y
Lost, por US$ 1,99 cada uno. Pronto, NBC seguiría la
tendencia al ofrecer títulos de sus cadenas, incluyendo las series The
Office
, Monk y Project
Runway
.

Para no quedar fuera, MTV Networks adicionó a iTunes
contenidos de 14 programas de la oferta básica, entre ellos Laguna Beach y
Dora la exploradora, y Showtime le siguió con series premium como Weeds y
Fat Actress, disponibles en la misma plataforma y al mismo
precio por episodio.

Ciertamente, los seguidores de iTunes hoy día
encuentran un supermercado para programas de televisión que pueden ser
descargados en sus computadoras y reproductores digitales portátiles. Pero
iTunes no está solo en esta aventura. Google Video también lanzó un portal para
­visualizar
y comprar entretenimiento igualmente variado, desde el clásico programa I
Love Lucy
hasta momentos destacados de las Olimpiadas de
Invierno de Turín.

La mayoría de las compañías de medios dan una
bienvenida cautelosa a socios con portales de Internet para generar un mercado
posterior (o en algunos casos como un mercado previo al tradicional) para sus
contenidos, pero otros no. Por ejemplo, después de anunciar la disponibilidad
de episodios de Survivor y CSI a
través de Google Video y iTunes, CBS se encaró y decidió venderlos únicamente a
través de su sitio electrónico, ofreciendo “ventanas temporales” para
adquirirlos a US$ 1,99 por episodio.

Sin embargo, no puede negarse el poder de Internet
para apoyar a la televisión. Las descargas de contenido han sido responsables
de salvar de la cancelación a, por lo menos, una serie. Sucedió con The Office
de NBC: la frecuencia con que los aficionados descargaron esta serie en sus
computadoras e iPods impulsó la realización de una tercera temporada para la
cadena. “Nuestro programa es uno de los que más descargas han tenido”, dice
Kent Zbornak, productor de la serie.

ESQUEMAS Y ACUERDOS

Otras compañías han detectado diferentes esquemas
para probar las aguas de los nuevos medios, incluyendo avances disponibles
‘online’, sea a través de los videograbadores ­digitales (DVR, por sus siglas en
inglés) o teléfonos celulares. FOX, en cambio, permite a los suscriptores de
DIRECTV descargar episodios de The Shield y Rescue Me
por US$ 2,99 dos días antes de su estreno en el canal de cable FX. Estas
descargas pueden incluir materiales que son considerados inapropiados para la
pantalla regular.

NBC entró en este juego al ofrecer gratis la
première de la serie legal Conviction en iTunes 10
días antes de su estreno en televisión. Y en el sitio electrónico del bloque
para adultos de Cartoon Network, [adult swim], están
disponibles episodios completos dos días antes de su aparición en el canal.

En NATPE, la noticia de la alianza entre The WB y
UPN para crear The CW casi pasó desapercibida ante el impacto de los nuevos
medios sobre la televisión analógica. De hecho, el tema de los contenidos de
video para telefonía celular tuvo la importancia suficiente como para crear una
pequeña conferencia por sí misma, en donde Verizon Wireless reveló que ya para
el pasado mes de enero 700 mil suscriptores pagaban US$ 15 mensualmente por su
servicio de entretenimiento V CAST, en tanto que MobiTV informó que había
ganado más de 500 mil abonados que pagaban US$ 10 al mes por contenido en
celulares.

Así como la tecnología permite esta revolución, la
revolución anima a las nuevas tecnologías. Sling Media recientemente cerró un
trato por US$ 46,6 millones de financiamiento con compañías lideradas por
Liberty Media, EchoStar Communications y Goldman Sachs para impulsar el desarro­llo de su
aparato Slingbox, que permite a los espectadores que están lejos de su casa ­controlar sus
televisores vía Internet. Este concepto trasciende el del control del tiempo
aportado por el TiVo para introducir además el del control del lugar.

La promesa de la tecnología Viiv de Intel, por su
parte, es mayor flexibilidad. Viiv combina equipos y programas ­diseñados para
permitir descargar videos de Internet en cualquier PC, en lugar de grabarlos
desde el televisor. El anuncio del lanzamiento de Viiv refiere acuerdos de
contenido firmados por Intel con diversas compañías de medios, entre ellas NBC
Universal, AOL, Televisa y ESPN.

ARENAS MOVEDIZAS

Estaciones de televisión, programadores,
distribuidores y ­productores
están experimentando varias maneras de establecerse con pie firme sobre el
nuevo escenario de los medios. Aquellos a cargo de encontrar la forma de
hacerlo tienen un reto por delante.

“Mi trabajo es investigar futuros modelos de
ingresos de televisión”, dice John Nolan, jefe de programación ­comercial de
North One Television, una división de ALL3Media en el Reino Unido. “Hace un año
lanzamos en el Reino Unido el primer servicio legal de descargas en conjunto
con [el canal] Five”, dice. “Hicimos versiones de tres minutos de nuestro
programa de automóviles Fifth Gear para que ­pudiesen ser
descargadas gratuitamente por nuestros clientes en sus PCs”. El éxito fue tan
grande que ahora North One está desarrollando una versión de The Gadget Show,
otra marca de Five, para pantallas más pequeñas. Los videos de 90 segundos se
venden a 50 peniques cada uno.

En Estados Unidos, el gigante del cable Comcast
parece moverse cuidadosamente en el terreno de la banda ancha. “Estamos
buscando”, dice Page Thompson, VP sénior y gerente general de productos de
video de la empresa. “Somos el proveedor de banda ancha más grande del país,
pero aún no hemos anunciado nada en concreto”.

No obstante, Comcast se ha movido agresivamente en
el espacio del video por demanda y ofrece planes tanto por variedad de
contenidos como por precios, disponibles para sus 9,8 millones de suscriptores
en hogares con cable digital, que representan alrededor del 45 por ciento de su
base total de abonados. Las ofertas incluyen programación gratis para los
suscriptores de paquetes básicos, contenidos premium sin costo alguno para los
de paquetes premium, y películas y otros contenidos a la venta en su servicio ‘à
la carte’.

En el área de celulares, Comcast, junto con otros
MSO, ha formado una alianza estratégica con Sprint para desarrollar contenidos.

PODER TRÍPTICO

Mientras que la experiencia del usuario común puede
quedar fuera en el futuro de un MSO como Comcast, es una necesidad impe­rante en una
compañía como Discovery. “Nos estamos moviendo agresivamente en todos los
frentes”, dice Donald Baer, VP ejecutivo sénior de estrategia y desarrollo de
Discovery Communications. “Discovery se está convirtiendo en una casa poderosa
para las tres pantallas: la del televisor en las casas, la de la computadora en
el escritorio y la de aparatos portátiles, que incluye iPods, entre otros”.

Entre las compañías de producción, FremantleMedia
“toma una perspectiva diferente en la manera de ofrecer contenidos”, dice Keith
Hindle, VP de mercadeo integrado e interactivo de FremantleMedia Americas. La
empresa ha arropado la plataforma móvil con el lanzamiento de Thumbdance, un
canal de video móvil producto de la alianza estratégica con el proveedor de
contenidos de entretenimiento móvil Mobliss, la misma compañía utilizada para
los votos de texto de American Idol. “Teníamos dos opciones”, explica Hindle.
“Podíamos simplemente tomar nuestro contenido y otorgar licencias para los clips,
pero preferimos asegurar una mayor participación en la cadena y tener nuestro
propio canal móvil, el cual podemos programar nosotros mismos e incluso
replantearnos nuestros propios contenidos”.

FremantleMedia también está explorando en banda
ancha. “No lo hemos hecho aún pero estamos muy interesados en ello”, comenta.
“Hemos visto muy de cerca el trabajo de varios socios como [el sitio legal para
descargas de entretenimiento] Peer Impact. La oportunidad más grande para
nosotros es crear contenido específico para banda ancha, más que producir
contenido para televisión y luego explotarlo en los nuevos medios. Nuestra
motivación primordial es crear algo sólo para las plataformas de los nuevos
medios, ya sea de telefonía celular o banda ancha”, agrega.

PUNTOS ÁLGIDOS

Mientras continúa la transición hacia un mundo donde
los medios estarán disponibles donde y cuando uno los requiera, la industria
debe enfrentarse con varios temas delicados. ¿Qué se debe considerar a la hora
de producir para otras pantallas? ¿Cómo manejar los derechos de autor para
música e imágenes en los nuevos medios? ¿Cómo proteger las marcas? Y, quizás lo
más importante de todo, ¿cómo ganar dinero?

Los productores de contenidos para otras plataformas
están atentos a que no pueden simplemente trasladar contenido de la televisión
lineal. “También necesitas tener en mente una cantidad de detalles que no
funcionan en la pantalla pequeña”, dice Nolan, de North One. “Los planos
generales no sirven, las panorámicas rápidas tampoco. Tienes que asegurarte de
que la edición y la grabación sean cercanas e íntimas. Es preciso replantearse
el contenido para realizar tomas en primer plano”.

Los derechos y permisos para otros medios “tienen consideraciones
significativas que cualquier compañía de medios debe tomar en cuenta”, dice
Baer, de Discovery, cuya empresa posee los derechos para televisión de la mayoría
de lo que ha producido y emitido durante varios años. Al examinar la manera de
ofrecer contenidos en otras plataformas, “como cualquiera en la industria,
estamos detallando sobre todo aquello que es nuestro, lo que podemos utilizar y
lo que nos costaría más”.

Nolan concuerda con que “los derechos para los
nuevos medios son diferentes a los que existen para la emisión tradicional” y
que el manejo de los derechos para sistemas digitales necesita estar protegido.
Sin embargo, dice que es crítico resolver este problema porque “los
consumidores obtienen cada vez más lo que ellos quieren cuando ellos lo quieren
y, si no puedes entregárselo de una forma legal y segura, van a buscar otras
maneras para obtenerlo”.

Incógnitas más grandes acerca del negocio también
salen a la luz. ¿Cómo afecta a las productoras y a las estaciones locales el
acuerdo entre un canal y un servicio de descarga o de VOD? Cuando CBS y Comcast
anunciaron su sociedad en VOD, cuya oferta incluye The Amazing Race,
Touchstone Television, coproductora de la serie con CBS, dijo sentirse poco
complacida porque nunca fue consultada. Y cuando ABC anunció la disponibilidad
para descargar episodios de sus programas de producción propia Lost, Desperate
Housewives
y Commander in Chief,
sus afiliadas tampoco fueron consultadas en cuanto a cómo la distribución adicional
afectaría sus ratings.

Hindle,
de FremantleMedia, piensa que hay muchos modelos potenciales para obtener
ingresos en este nuevo espacio. “Es un mundo nuevo para nosotros”, dice. “El
horario estelar en la televisión ha sido casi siempre completamente financiado
por las cadenas. Lanzamos una idea y ellos pagan por ella antes de iniciar la
producción. Así que en lo que respecta a los nuevos medios, muchas veces
debemos tomar el riesgo nosotros mismos, lo cual es un paso interesante que
debemos tomar como compañía”.

Para Roma Khanna, VP sénior de contenido de CHUM
Television de Canadá, la industria necesita ajustarse a un modelo de negocios
diferente. “En el pasado, nuestra industria ha podido invertir en la creación y
distribución de contenido y percibir retornos de una forma muy directa”,
señala. “Por ejemplo, si hacer algo nos costara US$ 10, podríamos recibir US$
15 de una sola fuente. Lo que está cambiando, a pesar de que el contenido sigue
costando US$ 10, es que ya no podemos encontrar esos US$ 15 en un solo lugar,
sino en la suma de varios lugares”.

Sin embargo, otros factores como la multiplicación
de plataformas, los costos de readaptar el contenido, las dificultades de
producir para diferentes estándares técnicos y apartar una porción de los
ingresos para el intermediario, de hecho, están disminuyendo las ganancias. El
secreto para poder navegar por el nuevo mundo está en entender que al final los
televidentes tendrán el poder en sus manos. “Los consumidores controlarán el
contenido que prefieran”, dice Khanna. “Decidirán qué consumir, en dónde,
cuándo y cómo. Y para que esto funcione
tendrá que ser de beneficio y de valor para ellos. Así que no se trata de
cobrar por lo que podamos vender, sino de cobrar por lo que tiene sentido para
el consumidor”.

¿EL FIN DE LA TELEVISIÓN?

En el momento en que el pitazo dado en el Consumer
Electronics Show fue marcando un destino en la industria de la televisión, el
Institute for Business Value, de IBM presentó el informe El fin de la
televisión como la conocemos: una perspectiva a futuro de la industria. El
estudio encontró que las audiencias, están ahora emigrando hacia la
individualización de la experiencia audiovisual que incluye la búsqueda de
tecnología, la programación por demanda y la creación de un ambiente donde
puedan controlar su propio entretenimiento.

En una proyección hacia el año 2012, el estudio
predice la coexistencia de dos tipos de usuarios con diferentes requerimientos
de canales: “Mientras un segmento permanece pasivo en la sala, el otro va a
forzar un cambio radical en los modelos de negocios en busca de contenido que
esté disponible donde sea y a la hora que sea a través de múltiples
plataformas. El futuro estará sólo a favor de los que estén preparados”,
concluye el informe, agregando que el contenido del mañana debe ser creado para
una plataforma agnóstica y que el concepto de las ventanas desaparecerá.

Quizás sea cierto, quizás no. Quizás las nuevas
ventanas reemplazarán a las tradicionales al tiempo que emerjan nuevos centros
lucrativos. El prolífico productor Dick Wolf está desarrollando lo que para él
es el inicio del éxito conseguido en trabajos anteriores. El futuro programa,
para NBC, se llama Power y, a diferencia de su franquicia Law
& Order
y Conviction, cada episodio
no termina concluyentemente, una fórmula que se ha convertido en oro desde hace
tiempo en la ventana de programas sindicados.

Lo que parece que se está materializando estos días
es la “ventana de la descarga”, la cual no es una ventana cronológica en el
sentido tradicional, sino una ventana enlazada a una plataforma particular. Los
dramas seriados como Lost tienden a funcionar bien en las descargas, porque a
las audiencias les gusta mantener el hilo narrativo. Con Power
asimilando ese formato, Wolf parece estar buscando oportunidades en nuevas
ventanas.





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