23 de June de 2026
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Gloria Saló de GECA

El mercado audiovisual español atraviesa un momento de consolidación y cambio, marcado por el crecimiento sostenido de la ficción, la fortaleza de la producción local y una industria en constante adaptación a los nuevos hábitos de consumo. En un entorno global de incertidumbre y transformación tecnológica, la ficción española continúa siendo uno de los principales motores del sector, tanto por su conexión con el público nacional como por su creciente proyección internacional.

Gloria Saló, directora de consultoría de producción y contenidos en GECA, conversa con TV Latina sobre las claves que han definido el último año y las tendencias que marcarán el rumbo del audiovisual español en 2026.

Con una mirada estratégica y basada en datos, la ejecutiva ofrece un análisis del momento que vive la industria, poniendo el foco en la creatividad, exportabilidad de los contenidos y los desafíos que afrontan productores, cadenas y plataformas en un sector que no deja de reinventarse.

***Image***TV LATINA: El año pasado fue un año positivo para el sector audiovisual español ¿verdad?
SALÓ: El año pasado se estrenaron 70 producciones de ficción. De ese total, alrededor de 43 fueron historias originales, mientras que el resto correspondieron a adaptaciones de formatos existentes. Además, hubo 11 nuevas temporadas de producciones que ya se habían estrenado. En ese sentido, se trata de una tendencia que viene creciendo de forma sostenida en los últimos años, con un aumento de un año a otro.

TV LATINA: ¿La ficción sigue siendo el principal impulsor de la producción, pese al impacto que siguen teniendo las adaptaciones de formatos?
SALÓ: En España, el entretenimiento no suele apostar por formatos originales. Sí existe una clara apuesta por la ficción original, pero no ocurre lo mismo con el entretenimiento. En este ámbito, los formatos propios son poco habituales. Aunque hay abundancia de magacines y programas de actualidad, no se trata de formatos originales en sentido estricto. En lo que respecta al entretenimiento, lo habitual es la adaptación de formatos internacionales, que ocupan gran parte de la parrilla española.

TV LATINA: En términos de género, ¿siguen predominando las series dramáticas, teniendo en cuenta que el true crime también tuvo su momento?
SALÓ: El true crime no está especialmente fuerte en este momento, al menos en España. La mayoría de las producciones son dramas y, en muchos casos, thrillers, pero no true crime como tal. No se trata de adaptaciones de casos reales. Es curioso, porque la vida real ya es lo suficientemente dura, quizá por eso, en la ficción se prefiere inventar historias en lugar de recrear hechos reales. En cualquier caso, el true crime ya no es un tema del que se hable demasiado en la ficción española, aunque sí haya una presencia notable del thriller.

TV LATINA: En términos de cadenas de televisión, ¿qué operadores están apostando más por la producción local?, ¿quiénes están liderando esa inversión en producción propia?
SALÓ: Hay algo que sí es cierto: el público español valora especialmente la ficción nacional, es decir, la producción local. Esto se debe, en gran parte, a que desde hace años se ha consolidado un ecosistema audiovisual en el que el público reconoce a los actores, directores, creadores y guionistas. Ese reconocimiento genera una conexión que hace que el espectador busque y consuma producto español, y de hecho se consume mucho.
Por eso pueden funcionar igual de bien propuestas muy distintas. Una de las características de la producción de ficción en España es que pone en valor la creatividad y la apuesta por el desarrollo de historias originales con 57 títulos estrenados en 2025.
Por ejemplo, La agencia en Telecinco, que es una adaptación de la serie francesa Dix pour cent, o El jardinero en Netflix, un thriller original producido por DLO Producciones. Al final, tanto las creaciones originales como las adaptaciones funcionan bien cuando están bien hechas. Las latas internacionales también funcionan, pero todo esto se da dentro de un ecosistema audiovisual muy particular.
En España existe una clara división: el entretenimiento se emite mayoritariamente en las cadenas lineales. Es cierto que las plataformas producen algo de entretenimiento, pero son casos puntuales. La mayor parte del entretenimiento sigue estando en la televisión tradicional, mientras que la ficción se concentra principalmente en las plataformas.
Si observamos los estrenos en SVOD en términos de estrenos absolutos, el grueso de la ficción se lanza en plataformas: Netflix ha estrenado 12 series, Movistar Plus+ ocho, atresplayer Premium siete, Prime Video otras siete, Disney+ cinco, HBO Max cuatro y Filmin tres. Es decir, la mayor parte de la producción de ficción en España se estrena en plataformas.
En televisión lineal también hay estrenos, aunque en menor medida. La 1, como cadena pública, ha estrenado cuatro producciones de ficción originales, la Televisión de Galicia, tres, y Telecinco, dos. Antena 3 solo ha estrenado una, ya que la mayoría de sus ficciones se lanzan primero en atresplayer Premium, su plataforma SVOD, y posteriormente, con el tiempo, pasan a emitirse en televisión abierta. En este análisis, cuando hablamos de estrenos, nos referimos siempre a estrenos absolutos, que en el caso de Antena 3 se producen en atresplayer Premium.

TV LATINA: Y esa preferencia del público español por la ficción local, ¿se refleja también en la renovación de las producciones, con series que acumulan un número muy elevado de temporadas?
SALÓ: El año pasado se produjeron 11 nuevas temporadas de series existentes, lo que confirma que la ficción española funciona y tiene continuidad. Un ejemplo claro es La que se avecina, una producción de Contubernio que se emite desde hace años en Mediaset, concretamente en Telecinco, y que desde hace varias temporadas tiene a Prime Video como primera ventana de estreno antes de su emisión en televisión abierta.
En 2025, La que se avecina estrenó su temporada 16 en Prime Video. Se trata de una comedia disparatada ambientada en un edificio de vecinos con personajes excéntricos, que se ha consolidado como uno de los títulos más longevos y populares de la ficción española. Además de este caso, el panorama incluye las segundas temporadas de Atasco en Prime Video, Respira en Netflix o Poquita fe en Movistar+ Plus, la tercera de Muertos SL en Netflix, la cuarta de Machos alfa o VALERIA, ambas en Netflix, lo que refuerza la idea de que las series españolas logran fidelizar al público y mantenerse en el tiempo.

TV LATINA: En términos generales, España fue uno de los territorios donde más tardaron en consolidarse las series turcas, en parte por la fuerte preferencia del público por la producción local. ¿Esa llegada tardía desbalanceó de alguna manera el ecosistema audiovisual?
SALÓ: No ocuparon el espacio de las series españolas, porque llegaron a una franja en la que estas ya no se emitían. Desde hace tiempo, la ficción española se había trasladado mayoritariamente a las plataformas. En televisión abierta se producen y emiten muy pocas series, como puede verse en La 1, Telecinco, Antena 3 o algunas cadenas autonómicas. En ese contexto, las series turcas encontraron su espacio principalmente en Antena 3. Telecinco hizo algún intento en su momento, pero no tuvo continuidad. Donde sí han tenido una presencia más estable es en las cadenas temáticas, especialmente las orientadas al público femenino, como Divinity, Nova u otros canales de perfil similar. Por tanto, no llegaron para desplazar a la ficción española. Cuando se consolidaron en la parrilla, la ficción nacional ya se había mudado, en gran medida, a las plataformas.

TV LATINA: En relación con los microdramas, ¿ya se percibe algún impacto en las audiencias españolas o todavía es pronto para medirlo?
SALÓ: En realidad, en España hasta el momento solo se han producido dos series de microdramas verticales. Existen proyectos en desarrollo, pero a nivel de producción todavía es muy limitado. Cuando en octubre pasado hablé de tendencias de ficción, el mapa mostraba una evolución claramente positiva en Asia, especialmente en China y Singapur, y también en Estados Unidos y Latinoamérica, mientras que Europa no aparecía como un territorio relevante.
Por ahora, no está claro si este tipo de contenido llegará a consolidarse en Europa. Su impacto aquí no ha sido comparable al de otros mercados, como Asia, donde nació el formato, ni al crecimiento que ha tenido posteriormente en Estados Unidos y Latinoamérica. De momento, todo depende de que aparezca un título que conecte de forma más contundente con el público europeo.
Es cierto que estos contenidos son fácilmente accesibles: se pueden consumir en formato short o reel sin necesidad de descargar una aplicación específica, a través de plataformas como YouTube, que tiene alcance global. No es tanto que no se consuman en Europa, sino que el público europeo todavía no se ha sumado de forma clara a los microdramas verticales de un minuto.
Sí ha habido producciones de formato corto en algunos países europeos, como Holanda, pero con duraciones mayores, de entre 10 y 15 minutos. Se trata de contenido corto, pero no del formato ultracorto, de hasta 90 segundos, que define a las series verticales. En ese sentido, Europa todavía se encuentra en una fase de observación sobre cómo abordar este tipo de formato.

TV LATINA: De cara a 2026, ¿qué tendencias ve en el mercado audiovisual español?
SALÓ: En cuanto a los formatos de ficción españoles que viajan al extranjero, existen ejemplos claros. Machos Alfa, por ejemplo, ya va por su cuarta temporada en Netflix y ha sido adaptada en cuatro países a nivel internacional. En ese sentido, la ficción española demuestra capacidad de exportación.
Creo que existe una clara apuesta por las historias originales que puedan viajar internacionalmente tanto en formato como en lata.

TV LATINA: ¿Cómo prevé que se desarrolle 2026 en el sector audiovisual, en un contexto global marcado por la incertidumbre?
SALÓ: En muchos casos, el hecho de que el mundo esté tan convulso y exista tanta injusticia refuerza el papel del entretenimiento como vía de evasión. No se trata tanto de que una guerra afecte directamente a los contenidos, sino de que puede tener un impacto a nivel macroeconómico y, por extensión, en el sector televisivo y audiovisual.
A esto se suma la constante reordenación del sector audiovisual, impulsada por la aparición de nuevos actores, el auge del formato vertical, el uso de la inteligencia artificial y la multiplicación de pantallas, con YouTube consolidándose como primera pantalla para muchos usuarios. El sector está en permanente transformación.
Cada año se habla de una reordenación porque, efectivamente, el panorama cambia de forma continua. A nivel tecnológico y estratégico todo evoluciona rápidamente: hay fusiones y adquisiciones, desaparecen empresas y surgen otras nuevas, y se produce una creciente convergencia de medios. Por eso resulta difícil anticipar qué ocurrirá en 2026. Siempre hay margen para sorpresas, como la posible compra de estudios de Hollywood por parte de plataformas como Netflix, o el desarrollo de microdramas impulsados por la inteligencia artificial, algo que ya está empezando a suceder.
La industria audiovisual siempre se ha adaptado a los avances tecnológicos. Cuando yo empecé, todavía se trabajaba con formatos como U-matic o Betacam, y el salto tecnológico desde entonces ha sido enorme. Esa evolución ha propiciado también la aparición de nuevos contenidos y formatos. Es precisamente la tecnología la que hoy permite producir microdramas verticales u otros modelos de producción impensables hace unos años.

En el caso concreto de la ficción española, si se mantiene la tendencia de crecimiento de los últimos años, los datos son claros: el año pasado se estrenaron 66 producciones de ficción y este año la cifra ha ascendido a 70, a lo que hay que sumar once nuevas temporadas. Esto refleja un aumento sostenido de la producción original, algo especialmente relevante porque pone en valor la creatividad y el desarrollo del talento dentro de la industria audiovisual española.





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