23 de June de 2026
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Lo único constante es el cambio

 

Lo único constante es el cambio

No sé si es porque soy del signo zodiacal Escorpión, que según los astrólogos es un signo fijo, pero la idea de cambio es algo que me aterroriza profundamente. Todas las mañanas, por ejemplo, debo tomar mi café en mi taza especial, sentada en una esquina particular de mi cama, mientras miro Today en la NBC. Si no puedo hacerlo, tengo entonces que meditar por quince minutos para tranquilizarme. Si muevo un adorno en mi casa, me da un ataque de ansiedad y tengo que colocarlo de vuelta dónde estaba. Y muchas, muchas veces —mientras almuerzo lo mismo que he comido durante los últimos tres meses— me he preguntado por qué no puede vestirse uno con su camiseta favorita todos los días del año (tendría varias idénticas, por supuesto).

En contraste con esta neurosis, la vida se empeña en demostrarme —a veces de manera muy curiosa— que el cambio es algo positivo. El año pasado, por ejemplo, trató de refrescarme la lección cuando tuve que escoger a un profesor de pintura con un horario más favorable a mi agenda (si es que las 8:30 a.m. del domingo puede considerarse favorable…). La primera consecuencia fue que tuve que despedirme de una profesora ancianita y encantadora que por cuatro años consecutivos logró abstenerse de espetarme comentarios como "¿Qué haces aquí?" y "¿Por qué no intentas algo más ‘abstracto’?". La segunda consecuencia, aún más difícil de asumir para una persona tímida (bueno… algo tímida) y con poca tolerancia al cambio, fue un nuevo profesor: un ruso de metro y medio de altura con estómago más de ‘bon-vivant’ que de bohemio, que siempre lleva boina, y acicala constantemente sus bigotitos.

No hace falta recalcar que, tras los primeros cinco minutos de la clase, ya lo odiaba con toda la fuerza que puede despertar en mi un cambio en la rutina. Esto no mejoró a la media hora, cuando al profesor —llamémosle Pintorovich— le dio por saltar sobre la plataforma donde posaba el modelo y, con el brazo en alto, nos dio el consejo del día siguiendo un hilo gramatical bastante curioso que dejó anonadados a los estudiantes que no hablaban lo suficientemente mal el idioma: ‘Hay que tener cuidadosamente con las proporcionalmente’. Luego bajó el brazo y dejó el estrado con otro saltito, comenzó a hacer sus rondas y a criticar los cuadros de los estudiantes sin la discreción que siempre tuvo mi (literalmente) antigua profesora. Dado mi talento pictórico, los comentarios que me dirigió (o al menos los que comprendí ya que lo que destacaba eran las palabras ‘niet, niet, niet’) terminaron de fijar mis sentimientos hacia Pintorovich. A la salida, no me quedó más remedio que irme a comer el pastel de manzana en la esquina de la escuela (donde siempre como el mismo pastel) y despotricar en contra de los cambios.

Irónicamente, este terror al cambio me impidió buscar un nuevo profesor y, así, a pesar de mis negros pensamientos en su contra, Pintorovich se convirtió en parte de mi rutina matutina de los domingos (llegó un punto que no sabía qué odiaba más, si verlo o despertarme a las 7 a.m.). Pero, sorpresa, sorpresa, con el paso de las semanas, y de los ‘niet, niet, niet’, comenzó a ocurrir algo muy curioso: mis trazos mejoraron notablemente con los consejos de este extraño y nada querido profesor y, de vez en cuando, se pudo sospechar lo que estaba retratando. Ahora, dependo en gran medida de los saltos de Pintorovich, siempre acompañados de expresiones como: ‘comparativamente, todo se basa en la comparativamente’. El cambio, una vez más, había demostrado sus cualidades vigorizantes.

El tema principal de esta edición es ya una tradición —un reportaje especial que analiza las opiniones de los ejecutivos de programación más destacados de la región latinoamericana. Sin embargo, a partir de ella gesta un cambio que contribuirá en gran medida a que TV Latina siga subiendo de nivel: la integración de nuevo personal.

Esperamos que esta edición sea una muestra de ello, dando un gran paso hacia adelante en comparación al año pasado. (Un hecho que, he de reconocer, también se debe a la gran paciencia de los ejecutivos de la industria, que tan amablemente comparten algunos minutos de su tiempo y mucha información valiosísima con nosotros). Además del artículo principal, que muestra en siete secciones las opiniones de de 25 ejecutivos de programación, presentamos entrevistas con ejecutivos como Robert Wright, chairman y CEO de la NBC, quien discute los objetivos de la empresa, en vista de la fusión con los activos de entretenimiento de Vivendi Universal.

Otros ejecutivos que comparten su visión en este número son Keith LeGoy, VP senior y director general para América latina de Sony Pictures Television International; Ricardo Scalamandré, jefe del área de negocios internacionales de Globo TV International; Paulo Laserna, presidente de Caracol Televisión; y Enrique Martínez, VP ejecutivo y director general de Discovery Networks Latin America/Iberia.

En esta edición de NATPE se comienza a sentir otro cambio, uno muy bienvenido por todos: una mejoría de las condiciones de los mercados latinoamericanos y un creciente optimismo en la industria. Tras años de escribir sobre situaciones apremiantes, hasta las personas neuróticas como yo no pueden evitar dar la bienvenida a esta nueva tendencia.

–Nathalie Jaspar, editora, TV Latina





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