La primera vez
que fui a un supermercado 'gringo' tardé más de media hora en decidir cuál jabón
para lavar la ropa debía comprar. Miraba las etiquetas, las formas de los
envases, buscaba la coincidencia entre el producto y alguno de los precios que
colgaban de la estantería. Si lo hallaba, comprobaba entonces que la cantidad
de producto que decía el cartel era la misma que indicaba el envase, ¡y en
onzas!; por último, intentaba recordar algún comercial que me diera la pista
sobre cuál era el mejor detergente del mercado. ¡Y pensar que en Venezuela prácticamente
había que decidir entre dos: o era Ariel, o era Ajax!
Y sí, tal vez
la vida —o al menos la compra— era más fácil cuando no se tenían más
de dos opciones; pero, qué tentador es pensar que en algún estante de un gran
supermercado existe un producto hecho a nuestra medida. De pequeña solía
bromear con la idea de que en algún lugar del mundo había una carrera de dentista
veterinario con especialización en tigres siberianos en cautiverio; para la
opción de tigres siberianos salvajes, no sólo habría que estudiar un par de años
más 'in situ', sino tenerlas bien puestas. Y en efecto, la extensa segmentación
que describe el patrón de vida del siglo XXI ya ha aportado unos cuantos “valientes”
peritos que, haciendo uso de tranquilizantes, logran examinar cuidadosamente
las dentaduras de estos grandes felinos.
Porque es
cierto: en este momento hay de todo para cada quién, y si no lo encuentra se lo
fabrican. Desde leche entera, con 2 y 0 por ciento de grasa, productos orgánicos,
sintéticos, estéticos y antiestéticos, infinita gama de tonos para pintar la
casa y la misma cantidad para pintarse el cabello, mascotas vivas y mascotas
electrónicas, perros de diferentes razas, colores, o incluso, perros híbridos
creados especialmente para aquellos que aman a los doberman pero no les gusta
su tamaño. Sí, el doberman enano existe y el poodle “de juguete” también, una
criatura que por su talla bien podría ser la mascota de Romeo, mi gato.
Esta misma
diversidad no falta en nuestra industria, la televisiva. Y la tendencia es la
multiplicación de los contenidos y la segmentación de los segmentos. La
pantalla se ha democratizado de tal manera que ya existen canales para mujeres
que nunca pensaron tener un canal de televisión, para la comunidad gay,
lesbiana y transexual —estos tres se independizarán a su vez en un futuro
cercano para crear opciones más específicas—, señales únicamente de fútbol,
otras de golf, de billar y de contenidos relacionados con el mundo automotor,
incluso ya se habla de un canal de caballos. Llegado ese momento, tal vez los
tigres siberianos también tengan su espacio. Pero lo mejor de todo es que no
importa cuán específica sea la oferta, existe una aceptación generalizada al
respecto. La última entrega de los Premios Oscar nominaba como favorita a la
mejor película la historia de dos vaqueros que se enamoran y como mejor actriz
a una mujer que hace el papel de un hombre que desea ser mujer.
Y al final, uno
se acostumbra a todo. Ir al supermercado estos días no resulta tan complicado
como lo era otrora. Lo que sí, es que ahora se exige de mucha preparación y
entrenamiento para saber con exactitud no sólo lo que el cuerpo pide y
necesita, sino realmente lo que se va a comprar. No vaya a ser que le vendan a
uno gato por liebre.
María Teresa
Alvarado
Editora de TV
Latina
TV LATINA