24 de June de 2026
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¿Qué ocurrió en la reunión entre Chávez, Cisneros y Carter?

El
propio Gustavo Cisneros escribe y cuenta la historia.

Texto extraído de venevision.net

Quiero comenzar
el recuento de la reunión entre el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, el ex
presidente James Earl Carter, Jr., y mi persona, efectuada el viernes dieciocho
de junio de dos mil cuatro (18/6/2004), en la Base Militar Fuerte Tiuna,
Caracas, Venezuela, narrando cómo llegué a conocer al Presidente Carter. Tengo
el gusto de conocerlo desde sus tiempos de Gobernador de Georgia, a mediados de
los años setenta (70). En esa época, Eleanor Rosalynn Smith Carter, su esposa,
pertenecía a una organización filantrópica de intercambio cultural
internacional, llamada La Fuerza de la Amistad, organización activa globalmente
con casa matriz en Atlanta. Fue el Embajador Robert McClintock, entonces
encargado de la Embajada de los EE.UU. en Venezuela, quien me recomendó ante
Rosalynn para ser representante de La Fuerza de la Amistad, responsabilidad que
asumí durante un año.

INTERESES,
VALORES Y AFICIONES EN COMÚN

Desde
nuestra primera reunión hasta el día de hoy he estado en contacto con el
Presidente y su señora, a quienes considero unos buenos amigos. Esta amistad se
sostiene más allá de diferencias de puntos de vista que puedan existir, y se
sustenta en intereses, valores, y aficiones comunes.

A
partir de ese punto, todo relato aquí expuesto está respaldado por las notas
preparatorias para la reunión en cuestión, al igual que por gran número de
documentos originales que he conservado relacionados a dicho encuentro.

ATAQUES
DEL PRESIDENTE CHÁVEZ

Después
de los sucesos de abril de dos mil dos (4/2002), durante los cuales me había
esforzado por contribuir al diálogo y la paz entre los venezolanos, se inició
una campaña sistemática de parte del Presidente de la República contra mi
persona, mis bienes y las empresas que presido. Fueron tantas las agresiones
que no tuve otra alternativa que demandar al Presidente Chávez por difamación e
injuria, demanda que fue presentada ante el Tribunal Supremo de Justicia el
martes veintiuno de enero de dos mil tres (21/1/2003), estando presente el
Doctor Iván Rincón Urdaneta, Presidente del Tribunal.

NACÍ
EN VENEZUELA Y QUIEREN QUITARME LA NACIONALIDAD

Unidas
a estas agresiones, durante el mes de mayo de dos mil cuatro (5/2004) se
produjeron dos operaciones de allanamiento a propiedades de nuestra familia, a nuestra
finca familiar “Carabobo”, en el Estado Miranda, y en mi campamento de pesca en
el Río Orinoco. Ambas operaciones, con gran despliegue de armamento, se
hicieron sobre bases infundadas y sin consideración a las personas presentes.
El jueves trece del mismo mes (13/5/2004), la Diputada Iris Varela,
representante del Movimiento Quinta República (MVR), presentó ante la Asamblea
Nacional una resolución que fue sometida a votación para privarme la ciudadanía
venezolana, aún cuando soy venezolano por nacimiento.

Para
todos los trabajadores de Venevisión, y por supuesto para mí, la agresión más
alarmante se produjo el viernes once de junio de dos mil cuatro (11/6/2004)
cuando la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), la
policía política, invadió nuestras instalaciones en otra operación policial.
Durante esta operación se hallaron armas en desuso e inservibles, que estaban
en un depósito de seguridad clausurado, y luego se comprobó judicialmente que
eran armas no operativas, pero el daño ya estaba hecho.

CARTER
OFRECE FACILITAR LA REUNIÓN

El
Presidente Carter estaba al corriente de lo que sucedía en Venezuela, y en su
constante empeño dirigido a fortalecer los cimientos democráticos en mi país,
ofreció facilitar un encuentro entre el Presidente Chávez y diversas
personalidades en la nación, como parte de su rol de facilitador invitado por
el gobierno y la Coordinadora Democrática. Así lo contemplaba su programa, el
cual promovía el diálogo entre los medios y el gobierno desde hacía dos (2)
años, utilizando la ayuda de William Ury, mediador profesional estadounidense
reconocido internacionalmente.

El
Presidente Carter pensaba además, específicamente en referencia a mi caso, que
sería útil saber directamente del Presidente Chávez cuáles eran las razones de
sus agravios. Señaló que una reunión mía con el Presidente Chávez en presencia
del Presidente Carter me permitiría clarificar cualquier malentendido y aclarar
las falsas acusaciones, si ese era el caso.

Mi
objetivo principal en esa reunión sugerida por el Presidente Carter era
asegurar que llegásemos en paz al referéndum revocatorio, e iniciar un intento
de reconciliación que uniese a todos los sectores de Venezuela en un esfuerzo
común por el desarrollo del país, preservando la convivencia del gobierno con
los medios de comunicación. La reunión me permitiría determinar la presencia o
ausencia de una capacidad de tolerancia y un espíritu de concordia por parte
del Presidente Chávez, variables fundamentales para un diálogo futuro. El
Presidente Carter me había aconsejado encauzar la conversación en esa
dirección.

SE
CONCERTA LA REUNIÓN

Durante
el primer trimestre del año dos mil tres (2003), el Presidente Carter se puso en
marcha para coordinar la reunión pero fue hasta el periodo de la recolección de
firmas del referéndum que se logró concertar la misma.

Preparando
el encuentro, consideré que la mejor manera de llegar a esta reunión sería
encontrando puntos en común en anticipación a un diálogo entre el gobierno y
los medios de comunicación para asegurar así el buen funcionamiento democrático
de Venezuela. La única ventana por la que podíamos asomarnos era la oportunidad
de diálogo, tanto el Presidente Chávez como yo, para asegurar la celebración
del referéndum revocatorio.

En mis
notas consideré que tenía una pieza de información muy valiosa para llevar
conmigo como premisa. Esta información provenía de la Comisión de las Naciones
Unidas para el Desarrollo Humano, era su definición del diálogo democrático:
“el proceso ideal para abordar crisis complejas que involucran problemas
sociales y políticos a través de alentar a los participantes a escucharse para
construir señales básicas de confianza que puedan permitir generar consensos
mínimos para la convivencia pacifica".

La
logística y seguridad de la reunión fueron organizadas con absoluta discreción
por la Casa Militar del estado venezolano, el equipo del Presidente Carter, y
el mío. 

La fecha se fijó para el martes ocho de junio de dos mil
cuatro (8/6/2004). Días más tarde, el Presidente Chávez difirió la reunión y se
fijo una nueva fecha, el viernes dieciocho de junio de dos mil cuatro
(18/6/2004), pues era la fecha más próxima en que el Presidente Carter estaba disponible.
La reunión tendría lugar en la Isla La Orchila. 

El jueves
diecisiete de junio de dos mil cuatro (17/6/2004), recibí una llamada
telefónica de mi oficina donde me informaron que se había recibido una llamada
del Jefe de la Casa Militar del Presidente Chávez, General Carlos Mata
Figueroa, informando el cambio del sitio de la reunión de la Isla La Orchila a
la Base Militar Fuerte Tiuna. Esto también se le transmitió al Presidente
Carter. El Presidente Carter aprobó el cambio y los planes se pusieron en
movimiento para volar a Venezuela a la mañana siguiente.

ENCUENTRO
PREVIO: CHÁVEZ Y CARTER

Cuando
el Presidente Carter y yo aterrizamos en el Aeropuerto Internacional Simón
Bolívar, de Maiquetía, a las diez cuarenta y cinco de la mañana (10:45 a.m.),
del viernes dieciocho de junio de dos mil cuatro (18/6/2004), nos dirigimos al
helicóptero corporativo que estaba listo para despegar hacia la base militar
Fuerte Tiuna. En ese momento el Presidente Chávez estaba asistiendo a una
ceremonia anual de reconocimiento al personal militar. A nuestra llegada al
aeropuerto nos sorprendimos al enterarnos por el General Mata Figueroa que
teníamos que volar en un helicóptero militar y no en el helicóptero
corporativo, como se había acordado previamente. Nos informó también que
solamente podíamos abordar el helicóptero, el Presidente Carter y yo, sin su
equipo del Servicio Secreto. El Presidente Carter insistió que por lo menos lo
acompañase su jefe de seguridad Alex Parker.

La
reunión tuvo lugar en la residencia oficial del Ministro de Defensa, General
Jorge Luis García Carneiro, ubicada dentro de Fuerte Tiuna, aunque el Ministro
no estuvo presente. A nuestra llegada a la residencia oficial, alrededor de las
once y veinte de la mañana (11:20 a.m.), el Presidente Chávez vino a saludarnos
y explicó que había un serio enfrentamiento militar en la frontera colombiana
que requería su atención inmediata. El Presidente Chávez pidió disculpas y nos
dejó con el General Mata Figueroa y sus edecanes de la Casa Militar, en una sala
de espera.

El
Presidente Carter fue el primero en entrar para ver al Presidente Chávez, lo
que ocurrió cuarenta y cinco (45) minutos después de la llegada al Fuerte
Tiuna, aproximadamente a las doce del mediodía (12:00 p.m.).

Tras
los cuarenta y cinco (45) minutos previos del encuentro entre el Presidente
Carter y el Presidente Chávez, me incorporé a la reunión, aproximadamente a las
doce y cincuenta del mediodía (12:50 p.m.).

PROMOVER
LA RECONCILIACIÓN

A
partir de ese momento desarrollé mi conversación según lo planeado, con base en
los documentos y notas que había preparado y conservado.

Comenzó
la reunión con una conversación acerca de la polarización en Venezuela, y cómo
la misma había afectado al país desde un punto de vista económico y social.
Expuse mi opinión que la polarización venezolana había interrumpido el diálogo
democrático entre los venezolanos

El
Presidente Chávez argumentó que hasta el momento no había confiscado
propiedades, que el mayor potencial para la violencia había sido controlado, y
que la oposición había cerrado la industria petrolera pero que él la había
restablecido.

Le
mencioné al Presidente Chávez que la nueva Constitución les garantizaba a los
venezolanos una serie de derechos que debían ser respetados, que el liderazgo
del Presidente era esencial para promover la reconciliación y erradicar toda la
violencia, así como el lenguaje del odio el cual había profundizado la
polarización social. En mi opinión, era imprescindible impedir que se usara el
marco jurídico como instrumento punitivo, como fue el caso de la propuesta de
modificar el Código Penal. Esa fue una de las razones por las que sugerí que
hiciera un llamado al diálogo nacional entre los representantes de la Iglesia,
los sindicatos, los partidos políticos, la comunidad empresarial y otras
organizaciones sociales.

El
Presidente Chávez repasó su trayectoria admitiendo tanto sus aciertos como sus
excesos de retórica, e hizo un resumen de su gestión. Explicó su esperanza de
mejor vida para los pobres, y agregó que, al menos por los momentos en un plano
psicológico había logrado algún progreso social. El Presidente Chávez nos
recordó igualmente que el presidente Franklin Delano Roosevelt, Jr., había
hecho lo mismo en los años treinta, tal y como lo señala el economista
norteamericano, John Kenneth Galbraith, en su libro de 1992, “La cultura de la
satisfacción”. Les hablé de la importancia de establecer las condiciones
necesarias para que el referendo constitucional del domingo quince de agosto de
dos mil cuatro (15/8/2004) tuviese lugar de forma pacífica, siguiendo
estrictamente lo que había sido aprobado tanto por el Consejo Nacional
Electoral como por varios actores políticos del país.

El Presidente
Carter sugirió al Presidente Chávez aceptar el esfuerzo de mediación programado
para comenzar en el lapso de tres días por William Ury, entre el gobierno y los
medios de comunicación privados. El Presidente Carter le propuso también al
Presidente Chávez que se reuniese con William Ury y designase un representante
emblemático de gobierno. El Presidente Carter sugirió entre gobierno y medios
que cualquier acuerdo debía ser publicitado, de modo que los observadores
internacionales pudiesen poner en vigor los compromisos hechos por los medios a
través de una cobertura justa y equitativa, así como por la retransmisión de
comerciales de campaña.

Hablamos
acerca de la importancia de vivir bajo los preceptos constitucionales, y de
respetar la legitimidad democrática de todo líder político electo en comicios
libres y transparentes.

Le
expresé mi opinión que la situación entonces vigente en el país era perjudicial
para que cualquier jefe de estado que aspirase a consolidar su liderazgo
democrático, garantizar el desarrollo económico y el progreso social. Le sugerí
que él y todos los principales dirigentes nacionales, debían considerar la
adopción de un conjunto de reglas, que fomentasen el diálogo y la participación
democrática.

Hablamos
de los medios de comunicación. En mi opinión, el clima que prevalecía en
Venezuela estaba marcado por la violencia y la agresión contra los periodistas
y los propietarios de los medios.

El
Presidente Chávez explicó que el único canal de televisión que había sido
silenciado durante los eventos de abril de dos mil dos (2002) fue el Canal 8,
el cual había sido cerrado por sus opositores mientras él estaba encarcelado.

NO
NEGOCIAMOS

Mencioné
que el clima de agresión y violencia entonces predominante había deteriorado la
libertad de expresión y el diálogo constructivo entre los venezolanos. Agregué
que la creación de la confianza entre todos los ciudadanos exigía la
implementación de una serie de pasos; el cese de las agresiones verbales y el
desestímulo de las acciones violentas contra periodistas y dueños de medios
para cultivar un ambiente de entendimiento que le permitiera a los medios hacer
su trabajo; el acceso equitativo de las divisas a las empresas de medios una
vez cumplidos todos los requisitos establecidos en la ley; la reducción del
recurso de la programación en cadena de manera de no afectar negativamente el
derecho al entretenimiento; el respeto absoluto a la libertad de expresión; y
estudiar urgentemente la posibilidad de abrir el diálogo entre el gobierno y los
medios, a través de William Ury como mediador.

Le
expliqué al Presidente Chávez que sólo podía hablar en mi nombre, ya que no
estaba representando a ninguna otra empresa de medios durante la reunión. Lo
que a continuación discutimos de ninguna manera fue una negociación. Sólo se
trató de una muestra de buena voluntad.

El
Presidente Chávez reconoció que yo no representaba a los otros medios de
comunicación, y entendió que sólo hablaba en mi nombre, pero manifestó su
esperanza de que Venevisión y los otros medios privados, pudiesen mostrar mayor
balance si él mismo bajaba el nivel de retórica. Los acontecimientos
posteriores demostraron que la ventana de oportunidad que veíamos abrir,
posteriormente se cerró.

Hablamos
extensamente acerca del problema de la pobreza en Venezuela. El Presidente
Chávez y yo, compartimos la misma opinión: el tema de la pobreza debía unir al
país, sobre todo en vista del alto crecimiento de hogares que se colocaban bajo
la línea de la pobreza. Por mi parte, insistí en que una vez finalizado el
proceso de referendo, el diálogo nacional debía enfocarse en la búsqueda de
soluciones al citado problema. Manifesté que los venezolanos debían dirigir sus
esfuerzos a mejorar la educación y a estimular las capacidades empresariales nacionales,
para así competir exitosamente en los mercados mundiales.

El
Presidente Carter comentó que el Presidente Chávez ya había realizado un
importante llamado en Venezuela y Latinoamérica, en función de su militante
campaña a favor de los pobres. El Presidente Carter, añadió que el Presidente
Chávez no era la única persona que impulsaba este proyecto, ya que otras
empresas y fundaciones, tales como la Fundación Cisneros habían conseguido
importantes y exitosos logros para mejorar la vida de los venezolanos a través
de varias iniciativas.

Ratificamos
la importancia de avanzar en la agenda social mediante una convocatoria al
diálogo nacional, contando siempre con el apoyo de la comunidad internacional,
para afrontar el problema de la pobreza en Venezuela.

Insistí
que mi vocación es la de ser un empresario cuya gestión estimulase el
desarrollo económico y la prosperidad social.

Al
finalizar la reunión, el Presidente Carter repitió su consejo al Presidente
Chávez: debía patrocinar y apoyar públicamente un diálogo nacional entre el
gobierno y la oposición. Dicho diálogo podría ser liderizado como mediador o
agente de buenos oficios por el Presidente Carter, el Presidente de la
República Dominicana Leonel Antonio Fernández Reyna, conocido por tener una amistad
con el Presidente Chávez, o cualquier persona de su confianza.

NO
HUBO PACTO

El
Presidente Carter y el Presidente Chávez luego abordaron diversos temas.
Hablaron principalmente de temas políticos, de los acontecimientos actuales en Venezuela,
de los EE.UU., de América Latina y del mundo en general.

Es
importante resaltar que el encuentro no tuvo un propósito distinto al ya
esclarecido. No se llegó a pacto alguno.

En ese
mismo sentido se pronunció el Presidente Chávez en el programa Alo Presidente
#194, del día domingo veinte de junio de dos mil cuatro (20/6/2004): “No hubo
pacto de honor con nadie, mi único pacto de honor es con el pueblo”. El sábado
diecinueve de junio de dos mil cuatro (19/6/2004) el Centro Carter afirmó que: “Hubo
un compromiso mutuo de honrar los procesos constitucionales y apoyar futuras
conversaciones entre el gobierno de Venezuela y los medios de comunicación
social con el fin de asegurar el clima más adecuado para el proceso
constitucional del Referendo.”

También
la Organización Cisneros emitió un comunicado el martes veintidós de junio de
dos mil cuatro (22/6/2004) en el que afirmó que: “Concurrí a una reunión
auspiciada por quien ha sido amigo de Venezuela a lo largo de muchas décadas, y
quien me ha honrado con su amistad personal durante buena parte de este
trayecto vital. Me refiero desde luego, al ex presidente de los Estados Unidos,
Jimmy Carter… El encuentro sin agenda ni puntos de negociación, era para el
presidente Carter un medio para iniciar la restitución de uno de los atributos
esenciales de toda democracia: el dialogo”.

El
objetivo de la reunión en lo que a mi persona respecta, fue conversar sobre
Venezuela y su democracia, y en específico, sobre lo ya expresado en este
documento. Nada más.

Quisiera
resaltar, para refrescar los hechos, que en ese entonces, Venevisión, junto con
todos los medios privados y muchos otros sectores en el país, buscaba la forma
de garantizar que el referendo se llevase a cabo. Recuerdo que había mucha
incertidumbre y todos temíamos que el proceso refrendario no llegase a
concretarse. Repito, el diálogo que tuve, con el Presidente Chávez y el
Presidente Carter no condujo a pacto alguno, ni a mediano ni a largo plazo. Sin
embargo, la reunión con los Presidentes Chávez y Carter, le abrió la puerta al
respeto mutuo, temporalmente, entre los medios y el gobierno, facilitando el
trabajo de los medios hacia el referendo revocatorio. Es del conocimiento
público que el desempeño de William Ury como mediador entre el gobierno y los
medios de comunicación se llevó a cabo durante los días anteriores al
referendo. Al menos al corto plazo, la mediación de William Ury logró que el
gobierno y los medios privados y públicos llegasen a un consenso en apoyo de
una campaña transparente y equilibrada para el referendo.

LOS
ATAQUES NO HAN CESADO

La
reunión entre los Presidentes Chávez, Carter y mi persona terminó
aproximadamente a las cuatro de la tarde (4:00 p.m.), y tras despedirnos del
Presidente Chávez, nos llevaron de vuelta a Maiquetía. Ahí, el Presidente
Carter y yo subimos al jet corporativo, despegando de Caracas a las cuatro y
treinta y siete de la tarde (4:37 p.m.) hacia el Aeropuerto de Southern Field,
Americus, Georgia, EE.UU. 

Durante el vuelo, el Presidente Carter
redactó su propia minuta de la reunión, y yo hice lo mismo. Ambos nos sentíamos
optimistas, pero si teníamos algo claro eran las enormes dificultades, para que
aquella ventana de oportunidad hacia el dialogo continuase abierta. Lamento que
los acontecimientos posteriores, conocidos por todos los venezolanos, no
cubriesen las expectativas generadas. 

Después de tres horas y
cincuenta y cinco minutos de vuelo, a las siete y treinta y dos de la noche
(7:32 p.m.), dejamos al Presidente Carter y su equipo en Georgia, y para las
ocho de la noche (8:00 p.m.), ya estaba en camino al Aeropuerto de Teterboro,
New Jersey, EE.UU. y después regresé a Venezuela.

A
sugerencia del Presidente Carter, nos pusimos de acuerdo para distribuir
solamente un comunicado de prensa, en nombre de las tres partes que estuvimos
presentes en dicha reunión. El Centro Carter sería la entidad que emitiría y
divulgaría la noticia, el sábado diecinueve de junio de dos mil cuatro
(19/6/2004). Los puntos a destacar en el comunicado emitido serian los siguientes:
“Hubo un compromiso mutuo de honrar los procesos constitucionales y apoyar
futuras conversaciones entre el gobierno de Venezuela y los medios de
comunicación social con el fin de asegurar el clima más adecuado para el
proceso constitucional del Referendo. Los participantes en la reunión
conversaron también otros temas, incluyendo la necesidad de un diálogo nacional
para después del 15 de agosto”. 


Como es
evidente, las agresiones contra mi persona no solamente no han cesado, sino que
han persistido y en ocasiones se han acrecentado, todo ello a contracorriente
de la voluntad de diálogo y reconciliación que los tres participantes en la
reunión aquí reseñada pusimos de manifiesto en junio de dos mil cuatro
(6/2004).

Esta
situación, esas agresiones y ataques y sus diversas secuelas, deben verse e
interpretarse en el marco de la polarización política que continúa aquejando a
Venezuela, y que de un modo u otro afecta también a millones de venezolanos.

Dentro
de ese marco deberían verse e interpretarse igualmente las decisiones
empresariales tomadas por Venevisión, que han buscado ajustarse a los
requerimientos legales vigentes, y a la vez preservar el canal como un medio de
comunicación independiente, para el presente y el futuro, suministrando entretenimiento
y presentando una perspectiva equilibrada sobre una realidad compleja.




En lo
personal, y ya por último, no puedo sino reafirmar mi adhesión plena a los
principios democráticos, así como mi fe y confianza en la fuerza de la libertad
como valor esencial del ser humano.

Este es
mi testimonio como protagonista de la reunión entre el Presidente Chavez,
Presidente Carter, y Gustavo Cisneros.





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