NUEVA YORK: Luego de las repercusiones del huracán Sandy, el cual cerró las oficinas de TV Latina durante una semana, nuestro Publisher, Ricardo Guise, reflexiona sobre la capacidad que tiene la televisión de alertar comunidades sobre desastres naturales y la manera en que Internet está cambiando la forma en que trabajamos.
Recientemente leí un reportaje que revela nuevas evidencias de que ver televisión por más de dos horas diarias cortaría mi expectativa de vida en un año y medio. ¡Aun si hago ejercicio y me como todas las verduras diariamente!
Esto podría ser una muy mala noticia para mí debido al hecho que, pese a los reproches incesantes de mi esposa (y completamente fastidiosos), me rehúso a comer verduras o hacer ejercicio. Ni siquiera sé que aspecto tiene una calabaza.
Por tal motivo, últimamente me he sentido un poco frágil. ¿Qué debe hacer alguien que tiene malos hábitos alimenticios y pasa horas frente al televisor?
Pensaba en esto cuando el huracán Sandy visitó Nueva York y me obligó a quedarme en casa durante una semana completa. Nuestras oficinas en el Bajo Manhattan no tenían energía eléctrica, se paralizó todo el transporte en la ciudad y el estado del tiempo era positivamente deprimente, por lo que estuve obligado a pasar mucho tiempo en mi sofá viendo televisión. Es probable que haya reducido horas de mi vida mientras veía cosas que probablemente no hubiera visto bajo circunstancias normales, tales como un documental sobre un león que se hizo amigo de un coyote y un juego de béisbol largo y sin sentido. También lo que parecía un número infinito de expertos predicando sobre la elección presidencial y entremedio un sinnúmero de comerciales políticos.
Pero Sandy fue lejos el ganador de las ondas radiales, mientras las estaciones me presentaban tenebrosos mapas ilustrando el avance sin tregua de la mega tormenta, un desfile de exhaustos y empapados meteorólogos, y finalmente, imágenes, de la horrible destrucción.
Si había alguien que dudaba del impacto de la televisión, la cobertura del huracán esta semana es un claro recordatorio de la capacidad única que tiene la televisión en ofrecer a una comunidad ansiosa, información en vivo y poderosas imágenes mientras confronta un desastre o ataque.
El hecho es que nada se compara a la televisión en cuanto a la entrega de confiables reportajes en video. Con razón es que los ciudadanos japoneses encienden su televisora pública cuando ocurre un terremoto. Y con razón es que la sintonía de CNN, el primer servicio noticioso 24 horas, se disparó exponencialmente durante la primera Guerra del Golfo.
La televisión tiene una capacidad singular de formar poderosas conexiones emotivas con sus espectadores. Por cierto, las agencias publicitarias y anunciantes han sabido esto desde que se inventó el televisor, y crean comerciales televisivos con el fin de entablar una conexión emocional entre la audiencia y las marcas. No hay otro medio de comunicación que pueda hacer esto, ni la radio, ni revistas, ni periódicos y ni siquiera Internet. No tiene que ver con entregarnos más información sobre un automóvil para que podamos hacer una compra razonable (cualquier medio puede hacer eso). ¡Tiene que ver con enamorarnos de ese auto sexy!
La televisión nos cautiva de muchas maneras. Veo varios dramas televisivos constantemente, lo que sin duda, reducirá mi tiempo en esta Tierra. La calidad y complejidad de los shows producidos actualmente es francamente impresionante. Y nada guarda más emoción para mí que la emisión en vivo de un partido de fútbol. Puesto que estamos tan acostumbrados en tener nuestra entrega diaria de entretenimiento fantástico en casa, nos podemos olvidar del otro rol que la televisión tiene como proveedora de servicio público. A veces se necesita un desastre natural para recordarnos.
Mientras veía las actualizaciones frecuentes sobre las estaciones subterráneas del tren inundadas, los apagones, la devastación en varios vecindarios, los anuncios de los gobernadores, alcaldes y oficiales citadinos, me acordé de la habilidad y capacidad que tiene la televisión de alertar, proteger y movilizar a una comunidad.
Pero debo decir que también me impresioné con lo útil que fue tener acceso a Internet. Durante la semana de parálisis general completa, los dos boletines diarios y ocho boletines semanales de World Screen salieron sin incidentes o retrasos. Pese a que todo nuestro staff no tuvo acceso a las oficinas, pudimos trabajar desde casa sin inconvenientes. En la era de Internet, durante un momento de crisis, una oficina física se ha vuelto menos necesaria.
Lo que siempre será necesario e irremplazable será la habilidad y compromiso del staff de una compañía. No importa lo que la tecnología nos presente en el futuro, tener a un gran equipo es lo más importante. Me acordé de esto cuando trataba de entender el por qué el león no se comía a ese coyote. Me estoy desviando otra vez, hablando sobre vidas recortadas…
A medida que se acerca el fin de año, tengo cierta presión de anunciar una resolución saludable para el nuevo año. Inicialmente pensé en renunciar a mi trabajo y convertirme en un monje en Tíbet, pero esto presentaría serios retos logísticos y de estilo de vida. Luego de mucha deliberación, y considerando el enorme sacrificio que esta acción requerirá, y esperando que mi esposa esté orgullosa de mi por tal valentía y fuerza de voluntad, he decidido firmemente comprometerme a comer papitas fritas bajas en sodio mientras veo mis shows favoritos. ¡Después de todo, están hechas de verduras!
TV LATINA