Los
operadores avanzan decididos hacia el desarrollo de su industria.
Por Guillermo Chávez
Octubre de 2006
Desde
sus inicios, el negocio de la televisión continuamente ha estado arrojando
nuevos términos que tarde o temprano pasan a formar parte de nuestro lenguaje
diario. Por un lado están los programadores que mercadean sus espacios con una
variedad de nombres cuidadosamente seleccionados que van desde los ‘realities’,
‘docu-realities’ y ‘docu-dramas’, hasta ‘TV movies’ y animaciones CGI. Sucede
lo mismo por el lado de los operadores de televisión paga, cuyos esfuerzos
tecnológicos por retener a consumidores cada vez más exigentes han comenzado a
hacer eco en el vocabulario.
En
Latinoamérica, hablar de la triple oferta o de señales digitales, e inclusive
de siglas como HD, VOD, DVR, PVR y PPV, comienza a ser cada vez más común a
pesar de la limitada escala que actualmente presentan estos servicios. Si bien
las nuevas tecnologías están cambiando activamente la manera de ver televisión,
ante la nueva competencia que presentan las compañías de telecomunicaciones que
buscan ofrecer video, las estrategias de los cableoperadores a través de la
región giran en torno a tres grandes temas: el aumento de la calidad de imagen
y sonido, la necesidad de interactuar con la audiencia y el empaquetamiento de
diferentes servicios bajo una sola factura.
Una de
las empresas que se ha colocado al frente de la revolución del mercado es
Cablevisión en México, una filial del Grupo Televisa que este año celebra 40
años de servicio. “La tendencia es que cada vez la gente tiene menos tiempo
para ver televisión, entonces todo lo que sea tener acceso a contenidos de
forma inmediata o interactiva se vuelve más relevante que antes”, comenta Jean
Paul Broc, director general de la compañía pionera en implementar una red
digital en la ciudad de México. A casi tres años de haber comenzado este
proyecto, Cablevisión prevé concluir la digitalización de su casi medio millón
de suscriptores para fin de año.
Broc
explica que la decisión de digitalizar su red responde, en primer lugar, a la
posibilidad de ofrecer servicios de valor agregado, incluyendo su actual
paquete de ocho canales en alta definición, decodificadores con videograbadoras
digitales (DVR por sus siglas en inglés) y servicio de video por demanda (VOD
por sus siglas en inglés). “El segundo punto fue la piratería”, dice el
ejecutivo, agregando que al
eliminar las conexiones ilegales también se corrige la cartera vencida. “La
gente que teníamos que ir a desconectar para que pagara ahora se desconecta
electrónicamente. Tanto la conexión como la reconexión se hacen de forma
electrónica, lo que es mucho más rápido para el cliente y más eficiente para la
cobranza de la compañía”.
Erradicar
el robo de señales es uno de los puntos más fuertes que motivan la
digitalización de una red de televisión por cable. Otro es la posibilidad de
ofrecer un producto que promete elevar cada vez más la calidad de la
televisión. En un país como Argentina, líder en la evolución de la industria
hasta la crisis que sufrió hace cinco años, la recuperación económica ha
permitido retomar proyectos como éste que ya hubieran podido estar en marcha.
HACIA
EL APAGÓN ANALÓGICO
“Hoy,
Argentina recuperó su capacidad de pensar en el largo plazo y la posibilidad de
volver a planificar y apostar por el futuro”, comenta Mariano Ibáñez, CEO de
CableVisión y su compañía de Internet, FiberTel. “Con la introducción de la
digitalización, en CableVisión estamos próximos a dar un salto de calidad para
nuestros clientes, quienes podrán disponer de una mayor y mejor oferta de
contenidos con más calidad de imagen y sonido”.
El foco
de la compañía está en implantar el proyecto digital que espera estrenar dentro
del primer trimestre de 2007. La compañía dará su primer paso en el área de
Buenos Aires, que concentra casi la mitad de sus 1,4 millones de abonados,
donde comenzará por digitalizar la actual oferta premium para eventualmente
incorporar elementos como VOD y pago por evento (PPV, por sus siglas inglés). Como
lo explica Ibáñez, “hoy es la digitalización y luego llegará la
interactividad”.
Un paso
adelante, VTR en Chile no sólo ha sido una de las primeras en brindar la triple
oferta, sino también la televisión digital por cable, que lanzó en noviembre
del año pasado. “Como compañía hemos logrado masificar el uso de las guías
interactivas de programación, la compra por PPV y el uso del control de
padres”, dice Mateo Budinich, presidente ejecutivo de VTR GlobalCom.
Actualmente, la compañía está operando en período de prueba el primer canal de
alta definición de Chile, que espera lanzar este año, mientras trabaja en
expandir su red digital en el resto del país. Para este ejecutivo, “la gran
ventaja es que los chilenos están muy interesados en las nuevas tecnologías en
el área de electrónica, Internet, telefonía y televisión”.
Sin
embargo, por la magnitud de la inversión necesaria para transitar el camino de
las nuevas tecnologías, hasta hace poco algunas empresas habían decidido
esperar a que la popularidad de los nuevos servicios fuera mayor. Tal es el
caso de NetUno en Venezuela, que se ha planteado invertir alrededor de US$ 10
millones en los próximos 18 meses para iniciar la digitalización de su
cabecera. “Pienso que los servicios digitales de valor agregado no han sido
bien acogidos en el mercado, pero sí creo que la mejor aplicación va a ser la
alta definición”, dice Gilbert Minionis, presidente de la compañía. “Como ya
están empezando a conseguirse algunas señales de alta definición en
Latinoamérica ya estamos poniendo los recursos para poder ofrecerlas”.
UN
PASO A LA VEZ
Así, en
octubre NetUno comienza en Maracaibo la digitalización de su base de clientes,
y para enero de 2007 espera terminar la conversión de las cinco ciudades que
representan el 85 por ciento de sus 110 mil suscriptores residenciales. En la
primera etapa se sustituirán las cajas premium analógicas por digitales y
después las básicas. “Para mediados del año próximo, todos nuestros
suscriptores estarán totalmente digitalizados”, agrega Minionis.
Mientras
que NetUno hace cinco años consolidaba la triple oferta de televisión, banda
ancha y telefonía que la diferencia de las demás compañías en Venezuela,
SuperCable, que opera tanto en ese país como en Colombia, prefirió concentrarse
en la digitalización, convirtiéndose en otro de los primeros genes digitales de
Latinoamérica. Para Rodrigo Cobos, director de la red de SuperCable, el
principal cambio que la tecnología ha permitido es que el usuario se convierta
de pasivo en activo, que a su vez ha impulsado la aceptación de esos servicios.
“Cuando
la televisión por cable llegó a Venezuela, la gente no entendía por qué tenía
que pagar por algo que antes era gratis [mediante conexiones ilegales], pero
cuando compararon la calidad y estabilidad de la señal se dieron cuenta que
valía la pena y la aceptación fue masiva”, dice Cobos. “Ahora, la aceptación de
los servicios digitales ha sido muy parecida”. La oferta de SuperCable incluye,
más que DVRs, videograbadoras privadas (PVR por sus siglas en inglés), que
graban automáticamente la televisión en vivo, de manera que el televidente pude
pausarla y retrocederla a su gusto. “Es decir, la televisión normal se
convierte en una película que yo controlo”, dice.
BARRERA
FINANCIERA
Debido
al costo de los equipos la compañía ha comercializado su servicio digital como
uno premium y exclusivo para sus mejores clientes, estratificados por
antigüedad y cantidad de servicios contratados. “Ha sido una venta selectiva.
Cuando un cliente que no está dentro de esa estratificación llama interesado,
le vendemos un servicio similar pero con menos canales y lo invitamos a formar
parte del otro estrato, el que tiene toda la programación, Internet de banda
ancha de la más alta velocidad, etcétera”, explica.
El
crecimiento de este tipo de tecnologías al sur del Río Grande normalmente se ve
frenado por el elevado costo de los equipos. Fuera de las grandes ciudades, en
territorios donde la penetración de la televisión paga es relativamente baja y
la población tiene el menor poder adquisitivo, para los operadores es más
importante por el momento expandir su alcance mediante ofertas accesibles que
digitalizar toda su red.
En
Centroamérica, por ejemplo, “el efecto de las nuevas tecnologías en el servicio
de televisión paga es todavía muy pequeño o casi inexistente”, comenta Nicolás
González-Revilla, presidente de TEPAL y gerente general de Cable Onda. “Una de
las prioridades de los cableoperadores es tener una red bidireccional para
poder ofrecer múltiples servicios y poder competir en base a su
empaquetamiento”.
En este
sentido, Cable Onda ha ofrecido telefonía y banda ancha por algunos años y, en
el terreno digital, ya cuenta con servicio PPV, de alta definición, DVR y
próximamente también incorporará VOD. “Ahora el reto más grande es encontrar
con los servicios existentes una fórmula para penetrar los mercados de menor
poder adquisitivo”, agrega.
Un poco
más al norte, el segundo mayor cableoperador de México, Cablemás, ha comenzado
a abrirse nuevos mercados de nivel socioeconómico bajo. “Con un paquete mini
básico de unos US$ 10 al mes estamos permitiéndole la entrada a mucha gente que
nunca había tenido televisión paga en su casa”, dice Carlos Álvarez, CEO de la
compañía.
En la
experiencia de Álvarez, no es tan importante si la red es digital o analógica,
sino tener una red de dos vías que permita hacer el retorno necesario para
ofrecer Internet y telefonía. En el caso de Cablemás, el primer cableoperador
del país en implementar la triple oferta, el 85 por ciento de su red ya es bidireccional.
Además, en algunos de sus mercados, como los hoteles de lujo de la Rivera Maya,
fue el primero en ofrecer el servicio VOD y cuenta también con decodificadores
digitales y DVR.
En la
carrera por ofrecer más valor al suscriptor, la entrada del HD, o alta
definición, juega un papel central. Si bien la transmisión HD de algunos
partidos de la Copa Mundial de fútbol este año creó más conciencia de ese
servicio en el mercado, la oferta de canales en alta definición continúa
incipiente. “Para que esto realmente detone falta que muchos programadores
tengan material en español”, comenta Álvarez.
EL
FACTOR SATÉLITE
Para
una plataforma de televisión por satélite resulta prácticamente imposible
entrar en el juego de la triple oferta de forma independiente. Sin embargo, en
el campo del video ha comenzado a defenderse con una alternativa a los canales
HD. Con el Mundial de fútbol en junio, DIRECTV ofreció por primera vez en
Latinoamérica transmisiones en formato ‘widescreen’ o pantalla ancha. Además, ofreció
funciones adicionales como mosaicos multipantalla que permitieron ver
diferentes ángulos de un partido, e inclusive dos partidos simultáneamente.
“En los
últimos dos años hemos hecho un trabajo muy fuerte de alinear las plataformas
de tecnología que tenemos en Latinoamérica con la plataforma de DIRECTV en
Estados Unidos”, dice Jacopo Bracco, VP sénior y gerente general de DIRECTV
Panamericana, una de las tres divisiones de la compañía en América latina (las
otras dos están fusionadas con SKY México y SKY Brasil). La compañía
recientemente lanzó un paquete que incluye películas PPV en formato de pantalla
ancha, al igual que algunos eventos deportivos como los partidos de la Liga de
Fútbol española.
¿Cómo
se compara la alta definición con la pantalla ancha? A juicio de Bracco, sólo
un experto puede diferenciarlas. “Durante el Mundial, estábamos viendo la
transmisión en alta definición y nuestra transmisión en pantalla ancha, y
estuvimos muy satisfechos. Uno necesita un ojo profesional y una pantalla muy
larga para ver la diferencia”, dice antes de agregar que ambas calidades de
imagen son equiparables en una pantalla de entre 34 y 40 pulgadas.
A
diferencia del cable, una plataforma DTH o satelital integrada puede
implementar sus desarrollos tecnológicos simultáneamente en toda el área que
cubre, lo que le ha permitido a DIRECTV Panamericana lanzar su DVR con un
servicio premium a nivel panregional. Tras la consolidación de sus plataformas
en la región, DIRECTV tiene hoy la posibilidad de evolucionar al mismo paso que
en Estados Unidos, lo cual le permite, a juicio del ejecutivo, estar siempre a
la vanguardia de la tecnología en Latinoamérica.
A
BENEFICIO DEL CLIENTE
En
opinión de los expertos, el giro que ha dado la competencia en la industria de la
televisión paga resultará, tarde o temprano, en que todos los diferentes
jugadores ofrezcan todos los servicios de telecomunicaciones. Sin embargo, para
los pequeños cableoperadores la defensa estará, según González-Revilla de Cable
Onda, “en tener el mejor y más eficiente servicio al cliente, para poder
competir con empresas más grandes”.
A pesar
de esa estrategia, los pronósticos en general apuntan a una consolidación de
las plataformas de cable. Mientras los sistemas más pequeños no inviertan las
fuertes cantidades necesarias para subir de categoría sus redes, serán
adquiridos por sistemas mayores que los adecuarán a las nuevas tecnologías.
Por
otra parte, en la competencia contra las plataformas satelitales y nuevos
participantes como las telefónicas, el producto de los cableoperadores promete
seguir siendo más amplio por la alta capacidad de sus nuevas redes. “Tenemos
más canales, de mejor calidad y con menor compresión, y a un costo más
accesible”, señala Broc, de Cablevisión de México. “Además el DTH queda fuera
de la competencia de Internet, telefonía y todos los procesos interactivos, y
únicamente puede competir en el renglón de la televisión paga”.
Álvarez,
de Cablemás, comparte ese punto de vista. “La carrera es entre unos que tenemos
mejor tecnología, que somos los cableros, y otros que tiene más dinero, que son
los telefónicos”, ajusta el empresario. “En el futuro, todos los competidores
van a ofrecer todos los servicios para beneficio del suscriptor, quien va a
escoger por precio, conveniencia, calidad y oferta misma. Veo un futuro muy
brillante para el consumidor”, concluye.
TV LATINA