16 de June de 2026
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La vida fuera de la pantalla

Tomó el taxi frente a Madison Square. Atrás dejaba el Empire States desde donde horas antes había visto a la Gran Manzana rendirse a sus pies. Su cita no llegó, pero no importaba. Mejor así, sola. No era fea ni se llamaba Betty, y tenía muchas horas por delante para estrenar. Tal vez, las gaste tanto dentro como fuera del televisor.

Por María Teresa Alvarado

Abril de 2007

Lejos de ser una escena de un programa de televisión, esto ocurrió en la vida real, lo cual no quiere decir que no sirva de inspiración para formar parte de un libreto de ficción. No sé si es que ya estoy demasiado expuesta al hecho fílmico y televisivo, pero lo cierto del caso es que vivo como en un eterno Dejá-vû. Y la ciudad de Nueva York no parece ayudar mucho en esta suerte de película cíclica que ocurre en mi cabeza. No importa hacia donde uno mire, esto ya ocurrió en la tele. Si se toma un taxi hacia Nueva Jersey, ahí se está sentado junto a Tony Soprano quien fuma un cigarro, seguramente, hecho en Cuba. Si se pasa por cualquier recinto policial, de allí sale el detective Sipowicz de NYPD BluePolicías de Nueva York— comiendo la rosquilla de rigor. Si se camina por Times Square, uno espera que Colin Farell deje de hablar por teléfono. Si se atraviesa el Brooklyn Bridge, uno es partícipe de cualquier película independiente. SoHo pertenece a Sex & the City, el East Village tal vez a Law & Order y los rascacielos de Nueva York definitivamente a Spider-Man. Y es que la línea que separa las escenas dentro y fuera de la pantalla es tan delgada como el hilo de una telaraña.

Estas reflexiones ocurrían en un restaurante latino, frente a un plato de arroz blanco, caraotas (frijoles o habichuelas) negras y carne asada. Las dominicanas que atienden el lugar son encantadoras, y su interacción digna de un programa de televisión que provisionalmente titulo Sazón latina. “¡Muchacha, bájame la radio ésa que ahí viene mi galán!”, y la otra hace lo propio mientras piensa que Carmen, la dueña, habla tanto que entre ellas le dicen HBO. No tanto por lo de contenido premium, sino por la escasez de comerciales que interrumpan su cháchara más seguido.

Muchas veces me pregunto qué estará haciendo la gente de la industria cuando su televisor está apagado. Si se le ocurren las mismas preguntas, si el hecho televisivo también trasciende a manera de escenas e imágenes en su cotidianidad, y si el slogan Pasa en la vida, pasa en las películas, pasa en TNT es el que de verdad vendrá a cortar esa frágil telaraña que separa aquello que se ve fuera y dentro de la pantalla del televisor.

La no es fea ni se llama Betty, o debo decir Letty o Bea, se bajó en el aeropuerto JFK. Ligera de equipaje, compró un billete para Bermuda para iniciar una nueva vida que bien podría ser el comienzo de un nuevo programa de televisión. En todo caso, rezó para que el famoso triángulo no saboteara sus próximos movimientos.

 





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