16 de June de 2026
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Negocio cómico

En la primavera de 1994, la televisión americana atravesaba una excelente racha. Dramas como The X-Files, NYPD Blue, Murder, She Wrote y Law & Order gozaban de altos ratings y varios pilotos prometedores se habían aprobado para series. Warner Bros. tenía a uno de los fuertes contendores para el otoño, con el título sucinto de ER, el cual los compradores extranjeros comenzaron a notar en los Screenings de mayo. 

Uno de los clientes claves fue Channel 4 (C4) del Reino Unido y las negociaciones procedían con rapidez. Jeffrey Schlesinger, presidente de Warner Bros. International Television, trató de incluir otro show prometedor, una comedia sin estrellas y poca premisa, en una negociación para ER.
 
Los programadores de C4 rehusaron la carnada. Los días pasaron. El rival más grande del canal, la BBC, prosiguió a adquirir el otro exitoso show médico de Estados Unidos, Chicago Hope, por lo que obtener ER se volvió más imperativo para el canal comercial británico. Schlesinger suavizó su oferta: C4 podía adquirir el drama de una hora si también acordaba llevar su declinante comedia para lo que llamaba “la vida de la serie”. El precio: La modesta suma de US$ 25 mil por episodio durante la duración del programa. La televisora inglesa continuó escatimando.
 
Eventualmente, C4 reaccionó, compró ER y se llevó el sitcom por una módica cifra durante un año. “Fue la mejor negociación que perdí”, recuerda Schlesinger, refiriéndose a la bala que esquivó al no insistir en concretar un precio trivial para lo que se convertiría eventualmente en una propiedad icónica.
 
En síntesis, la comedia en mención, Friends, se incorporó a la grilla de NBC los jueves por la noche durante una década, comprobando que una media hora popular y perdurable puede ser un recurso tan valioso como un gran drama. En el Reino Unido, el show se identificó con los jóvenes, en una ocasión emitiéndose en C4 y Sky en una ventana compartida, y en otros lugares alrededor del mundo, disfrutando de ratings sustanciales aun con las repeticiones. (En Pakistán, ¡Friends apenas comenzó a emitirse hace tres años!).
 
“Hubiera dejado mucho en la mesa de negociaciones si los clientes hubiesen optado por el acuerdo que propuse para la vida de la serie”, recuerda Schlesinger. “Lo clave para un show es que si cobra éxito a nivel doméstico e internacional, es un regalo que continúa produciendo”. (En los años posteriores a su lanzamiento, las tarifas de licencias para Friends en el extranjero se dispararon).
 
ANTES Y AHORA
Salte en el tiempo unos 20 años y esa lección sigue aún más pertinente, con los cambios en el ecosistema de medios contribuyendo a un favorable mercado que busca una oferta más amplia de medias horas americanas. (Los ingleses también pueden contar con algunas joyas, las cuales, gracias a Internet y DVDs, también disfrutan de una vida robusta).
 
“Creo que ninguno de nosotros en ese tiempo hubiéramos soñado que todavía hay gente que compra los DVDs de Monty Python”, bromea una de las estrellas de ese éxito de culto, Michael Palin. “¡Y hay niños de 9 ó 10 años que se saben el sketch de la Santa Inquisición mejor que yo!”.
 
Pese al lamento al comienzo del milenio de que la comedia en la televisión americana estaba muerta (algunos predijeron apocalípticamente que la televisión misma iba camino al basurero), el género en Estados Unidos atraviesa por un renacimiento. La gama de lo que funciona es más amplia que nunca, si se incluyen las osadas y diversas ofertas de cable como Louie, It’s Always Sunny in Philadelphia, Weeds y Californication.
 
Tom Kapinos, creador de Californication, observa que, “en esta edad de televisión por cable, obtendrás resultados interesantes al tener a todas estas cadenas brindando las oportunidades a personas talentosas para que hagan lo que realmente quieran”.
 
El tono de mucho de lo que se emite hoy en día también ha cambiado: Es más cortante, sarcástico y menos dulce que antes, reflejando, dicen los entendidos, una cultura popular más cínica y menos sentimental. Para el otoño pasado, los conceptos para sitcoms fueron particularmente altos, o completamente absurdos. Piense por ejemplo en Animal Practice, protagonizado por un mono, o The Neighbors, que cuenta con patéticos extraterrestres en un suburbio de Nueva Jersey. Y ningún tema está prohibido con el fin de competir contra los shows orientados a la familia.
 
Además, en el extranjero, las comedias originadas en Estados Unidos tienen mayor impacto en las barreras sociales y geográficas. Desde 30 Rock y The Big Bang Theory hasta Modern Family, The Middle y 2 Broke Girls, han encontrado audiencias receptivas, y no sólo en territorios de habla inglesa.
 
Los canales premium de Estados Unidos, HBO y Showtime, también han dejado huella en el extranjero, con ventas a jugadores de nicho que típicamente gastan menos que sus contrapartes en la televisión abierta.
 
“Existe un mercado para la calidad y la innovación”, dice Charles Schreger, presidente de ventas de programación de HBO. Los conocedores en el extranjero, señala, están listos para programas como Girls, Veep y Eastbound & Down, aun antes de que se emitan. (HBO usualmente licencia sus productos a través de output deals, incluyendo uno principal con Sky en el Reino Unido).
 
Sin embargo, no todo en el género de la comedia levanta vuelo o viaja tan bien como Friends, Seinfeld o Sex and the City. Unirse a estos shows perdurables de élite en el extranjero no es una tarea fácil.
 
ENCONTRANDO AL MEJOR
Muchos ejecutivos admiten, de hecho, que no todas las temporadas televisivas ostentan un sitcom que alcanza un éxito global, pero cuando sí sucede, el beneficio es considerable.
 
“Estoy de acuerdo con que ha mejorado el interés por las medias horas americanas en el extranjero”, comenta Marion Edwards, presidenta de televisión internacional de Twentieth Century Fox Television Distribution. El estudio maneja dos docenas de comedias, incluyendo novedades como The New Normal, de Ryan Murphy, productor ejecutivo de Glee, y Ben and Kate, además de New Girl de FOX.
 
El creciente segmento de jóvenes comparten un mismo gusto por la comedia, señala Keith LeGoy, presidente de distribución internacional de Sony Pictures Television. “Gracias al poder y penetración de los medios sociales, la comedia americana se identifica muy bien con aquellos que tienen esta sensibilidad compartida”, dice el ejecutivo. LeGoy, quien ya tiene éxito con una de las nuevas comedias de su estudio, Men at Work, en las grillas extranjeras, también considera que el mal ambiente económico que persiste alrededor del mundo “aumenta el deseo que tiene la gente de relajarse y reírse”.
 
Todas estas razones significan que los distribuidores ya no desaprueban si sus ofertas están saturadas de comedias. Es cierto que no generan los ingresos como los dramas de una hora, pero las mejores comedias logran ingresos que no son menospreciables.
 
PRECIO EPISÓDICO
“Creo que el cliché todavía es válido: La comedia no viaja tan bien como el drama”, sostiene Chuck Larsen, consultor de televisión cuya compañía, October Moon Television, representa a productores y clientes que buscan beneficio en acuerdos de distribución de los estudios. “Después de todo, crimen es crimen, homicidio es homicidio, donde sea”.
 
Larsen señala que sí hay ciertas medias horas que cobran éxito en el extranjero, Seinfeld y Everybody Loves Raymond entre ellas, especialmente en territorios de habla inglesa. El gran dinero de los sitcoms, sin embargo, todavía se genera con el mercado doméstico de repeticiones, que ahora incorpora tarifas de licencias de estaciones locales, canales de cable y jugadores en SVOD, así como un intercambio de ingresos publicitarios de esas plataformas.
 
En Estados Unidos, los principales sitcoms pueden generar entre US$ 5 y US$ 6 millones por episodio de sus fuentes combinadas (estaciones locales, cadenas de cable, servicios de Internet), mientras que los dramas generan, a lo sumo, la mitad de esas cantidades.
 
LUSTRE CÓMICO
Cualquiera que sea la crisis económica en Europa u otro lugar, los dramas americanos pueden generar hasta US$ 2 millones por capítulo del mercado internacional, con dos o tres de ellos produciendo entre US$ 2,2 millones a US$ 2,4 millones por episodio.
 
Un sitcom sólido, en contraste, puede alcanzar US$ 500 mil a US$ 600 mil por episodio, aunque se dice que shows destacados como The Big Bang Theory y 2 Broke Girls han superado la cifra de US$ 1 millón por episodio.
 
“¿Qué se requiere para que un sitcom tenga éxito en el extranjero? Diría que necesita ser ‘inteligente’ en tono, o universal en su tema, o depender de alguna cualidad física”, dice Schlesinger de Warner Bros. El ejecutivo también señala que el panorama de medios internacional tiene cada vez más capas, con más jugadores de nicho, que generan nuevas oportunidades para emisión multiplataforma, ciclos de repetición adicionales y más ventanas de exhibición complejas compartidas o intercaladas.
 
Y para poder sacar el mayor dinero posible, ayuda estar en el horario estelar en grillas de televisión extranjeras claves.




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