24 de June de 2026
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Boom de contenidos

 
En un panorama de medios abarrotado en el que los televidentes tienen una amplia gama de opciones de programación, las cadenas abiertas y de cable muchas veces necesitan un bastión, miniseries y películas que puedan generar impacto y atraer audiencias sustanciales.
 
Tal como muchos géneros, miniseries y cintas para televisión nacieron en Estados Unidos hace muchos años, cuando las tres cadenas tenían franjas regulares para las cintas hechas para televisión. ABC, CBS y NBC podían abrir campo en sus grillas para emitir contenidos potentes como Roots, The Thorn Birds y V.
 
“Cuando piensas en aquellos años, hubo un auge creativo en la televisión”, dice David Zucker, presidente de televisión de Scott Free Productions, que ha producido varias miniseries incluyendo The Gathering Storm para HBO, The Andromeda Strain para A&E y recientemente The Pillars of the Earth de Ken Follett para Starz. “Pero eso fue en una época en la que tres cadenas controlaban un gran porcentaje del mercado y no sólo tenían la capacidad de hacer grandes inversiones en esas producciones, sino además invertían en el mercadeo”, agrega Zucker.
 
Hoy en día el mercado está fragmentado y pocas cadenas pueden costear el tipo de inversión que se requiere para producir y promocionar miniseries de formato largo. Frecuentemente, las versiones largas, que van desde seis y hasta 10 horas o más, encuentran un lugar en los servicios pagos, pero hay ciertas cadenas abiertas que están dispuestas a arriesgarse si el proyecto es el más adecuado.
 
“Internacionalmente hay demanda para cierto tipo de cintas épicas y miniseries costosas, pero el interés que había en Estados Unidos ha menguado”, dice John Morayniss, CEO de Entertainment One (eOne) Television. “En el pasado, una cantidad sustancial de esas miniseries fue impulsada por el mercado de Estados Unidos. Ahora es lo contrario, Estados Unidos es el último paso, en algunos casos es una venta residual”.
 
UNIENDO LAS PIEZAS
Morayniss opina que se deben reinventar las miniseries de alto presupuesto. “No creo que ninguno de los compradores clave, o incluso los compradores de canales digitales más pequeños y servicios pagos, han obviado el formato largo, pero se debe pensar en una nueva manera de organizar esos proyectos”.
 
Tandem Communications halló una manera innovadora de financiar The Pillars of the Earth, de ocho horas y un costo de US$ 40 millones y en coproducción con Muse Entertainment en Canadá y Scott Free.
 
Rola Bauer, socia y directora general de Tandem, explica que Pillars fue una coproducción alemana-canadiense con preventas internacionales y préstamos a bancos con dinero de Tandem. “Esto supone un riesgo que no muchos de los estudios o productoras independientes están dispuestas a tomar”.
 
Tal como lo señala Bauer, Pillars no fue financiada sólo de ventas a televisoras internacionales. “¿Es posible que el mercado internacional tenga los medios para generar US$ 40 millones por sí solos? No. Sin embargo, si se creyera en el proyecto y se tomara un riesgo calculado de regresar al mercado de Estados Unidos y venderlo, o si se tuviera un socio en el país dispuesto a trabajar con una voz internacional, entonces sí, eso es una oportunidad. Así que sí hay maneras de financiar estos proyectos que no hacen que una sola cadena tenga que llevar la carga completa de la producción”.
 
Tandem y Scott Free están desarrollando dos miniseries de formato largo adicionales, la secuela de Pillars, titulada World Without End, una producción de ocho horas para Starz, y Pompeii, una serie de cuatro horas basada en el libro de Robert Harris, que cuenta con Peace Out Productions y Sony Pictures Television como socios. A los mercados como Alemania, Francia, España, Italia y el Reino Unido, todavía les interesa ciertas películas históricas épicas.
 
Tele München Group (TMG) en Alemania las ha producido con éxito durante algún tiempo, incluyendo Sea Wolf, de dos capítulos de 90 minutos cada uno y basada en el clásico de Jack London; y Moby Dick, adaptada para televisión de la célebre novela de Herman Melville, producida por US$ 25 millones.
 
CAPTANDO LA ATENCIÓN
“RTL fue la televisora principal para Moby Dick junto a ORF, RHI Films y Power, y ha sido vendida a muchos otros territorios”, dice Herbert Kloiber, chairman y accionista mayoritario de TMG. “Moby Dick, al igual que Sea Wolf, fue filmado mayormente en Canadá con los exteriores no costeros rodados alrededor de Malta. Hubo una nave grande que se convirtió en el cazaballenas Pequod, del período de 1860. Fue un proyecto ambicioso y cuenta con William Hurt e Ethan Hawke como protagonistas”.
 
Kloiber y su equipo también están desarrollando una cinta basada en la familia von Trapp, de The Sound of Music. No es un musical, sino que da una mirada a lo que pasó con la familia antes y después que se mudó a América. TMG también está trabajando con Televisa, desarrollando un guión en conjunto sobre la vida del Emperador Maximiliano de México.
 
TMG tiene cuidado de mantener sus miniseries en dos partes porque producciones más largas pueden presentar un desafío para las televisoras al programarlas. Mientras canales de televisión paga pueden con seis horas o más, las cadenas abiertas dudan de abrir espacios en sus grillas para emitir el mismo programa. Primero porque muchos canales abiertos ahora programan sus noches del horario estelar por tema, es decir series de crimen los lunes, realities los martes, fútbol los miércoles, comedia los jueves y películas taquilleras emitidas los viernes.
 
Segundo, dado las altas tarifas de licencias y costos de promoción involucrados, las series de formato largo tienen que alcanzar cuotas de pantalla que son cerca del doble de la audiencia promedio de un canal. Para poder recuperar el costo de las licencias y gastos de promoción publicitarias, una miniserie tiene que generar una cuota de pantalla de por lo menos 20 por ciento. Y si a la primera emisión no le va bien, probablemente le irá peor a las repeticiones, y en el marco de la economía actual, ninguna televisora adjudica el 100 por ciento del valor programático en la primera emisión.
 
Sin embargo, un proyecto atractivo siempre tendrá un lugar de emisión si una televisora puede usarlo para diferenciarse de la competencia. Una temática correcta es vital para una miniserie. “Hemos estado analizando las miniseries durante mucho tiempo y siempre supimos que necesitábamos tener un gancho”, dice Fernando Szew, CEO de MarVista Entertainment. “Las televisoras necesitan invertir dinero, energía y recursos en mercadeo para que las audiencias permanezcan sintonizadas no sólo por una noche, sino también para una segunda”. Lo que MarVista encontró fue The Witches of Oz, una fantasía y aventura de dos partes para el horario estelar con una giro inesperado creativo en la narrativa clásica, con las actuaciones de Christopher Lloyd y Sean Astin.
 
MAGIA CINEMATOGRÁFICA
Mientras que las miniseries con varias partes pueden ser difíciles de programar, grandes producciones televisivas están encontrando compradores en varios territorios. “Tenemos una buena cantidad de películas y vemos una tendencia del mercado con las películas unitarias”, comenta Jens Richter, director general de SevenOne International, cuyos títulos recientes incluyen Blackout, un thriller de 90 minutos en la que una falla de energía masiva hunde a Berlín en caos total; The Whore, una cinta de dos horas situada en la Edad Media; y The Sleeper’s Wife, un thriller de 110 minutos de duración.
 
SevenOne también produce varias películas. “Tenemos una oferta de unas 15 cintas televisivas en los géneros de comedias románticas, comedias y thrillers, pero todas muy entretenidas”, dice Richter. “No tratamos temas sociales profundos. La audiencia quiere ser entretenida. Eso ha sido una tendencia clave en los últimos dos años. Hace cuatro o cinco años probablemente hubiéramos tenido unas cuantas películas sobre temas como la violación, problemas alimenticios o el divorcio. Actualmente no tenemos ninguna historia sobre estos temas en nuestra oferta. No se vendería, a la audiencia no le interesa”.
 
Estas películas se producen principalmente en Alemania y son cofinanciadas y coproducidas en Francia, Italia, España o Austria. “El mercado principal es Europa Continental, pero también vendemos a Asia y América latina, y hemos vendido a Univision para el mercado hispano de Estados Unidos”, dice Richter.
 
Otro proveedor de películas televisivas alemanas es ZDF Enterprises [ZDFE]. “Muchas veces tenemos la capacidad de tener más de una docena cada seis meses”, explica Alexander Coridass, presidente y CEO de ZDFE. Estas películas, ya sean historias de detectives o comedias románticas, proveen locaciones y situaciones con la que los espectadores europeos se pueden relacionar. Durante el pasado MIPCOM, ZDFE se enfocó en películas televisivas románticas basadas en los libros de escritores reconocidos tales como Katie Fforde, Emilie Richards, Barbara Wood, Inga Lindström y Rosamunde Pilcher. “Escuchamos que a nuestros clientes en España, Francia, Italia y países nórdicos, en Benelux y Europa Central, les gustan las historias que se identifican con sus propias vidas”, agrega Coridass.
 
Pero señala que los compradores no prefieren cintas realizadas en Europa sobre las hechas en Norteamérica, quieren ambas. De hecho, las películas para televisión son tan populares en países como Italia, Francia y España que el número de distribuidores norteamericanos están encontrando buenas oportunidades de negocio.
 
“Muchas cadenas europeas están buscando buenas películas para sus horarios de la tarde y después de la franja estelar y eso está causando mucha demanda en el mercado”, dice Gene George, VP ejecutivo de distribución mundial de Starz Media. “Los territorios clave donde la demanda es muy fuerte continúan siendo Francia, Italia y España”.
Son tan importantes estos tres mercados que generalmente generan entre el 50 y 60 por ciento de ingresos internacionales producidos por una cinta televisiva.
 
CONTENIDO FAMILIAR
El negocio de las películas televisivas sigue siendo bueno para los distribuidores que tienen temáticas de interés internacional. MarVista ha tenido éxito con las cintas familiares y ahora con 16 Wishes, producida para Disney Channel, la compañía encuentra un gran potencial en las producciones para tweens y adolescentes.
 
“Estaremos licenciando los derechos de televisión abierta para 16 Wishes y otras ventas”, comenta Szew. “Creemos que la demografía tween está creciendo”. De hecho, hay nuevos jugadores en el negocio y las películas que están encargando están cobrando nueva vida en el mercado internacional.
 
“Hay nuevas cadenas que están entrando al mercado de películas para televisión”, dice Morayniss de eOne. “Recientemente hicimos Made [sobre una adolescente de 16 años que quiere ser porrista] para MTV. CMT [Country Music Television] está entrando a ese mercado y Syfy todavía está haciendo cintas de monstruos. No creo que haya licencias muy caras necesariamente, pero sí hay compradores para esas películas. Al final del día, estamos en el negocio de solidificar los recursos”.





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