23 de June de 2026
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El amor nunca muere

Por María
Teresa Alvarado

Si
algún género ha logrado la fórmula perfecta para el éxito ese ha sido el de la
telenovela, no en vano forman parte esencial del mercado latinoamericano desde
hace medio siglo y hoy día comienzan a hacerse imprescindibles en otros
territorios. La celebración este año del quincuagésimo aniversario de la
producción de telenovela en México, por parte de Televisa, y la exportación de
las telenovelas brasileras de TV Globo a 130 países del mundo, nos aseguran que
el melodrama está en mejor forma que nunca.

“La
esencia de la telenovela es el amor, el melodrama, los buenos y los malos. La
telenovela es un producto de entretenimiento, donde siempre triunfa el amor y
donde siempre triunfa el bien. Y
nosotros [somos] especialistas en eso. Televisa es una fábrica de sueños y las
telenovelas son exitosas porque respetamos el género en todos sus aspectos”,
dice Alberto Ciurana, VP de programación del Grupo Televisa.

Este
año Televisa, la generadora líder de contenidos en español, se abocará a la
gran celebración de los 50 años de la producción de telenovelas. “Como pioneros
del formato de telenovelas tenemos un gran compromiso en relación a ello. Este
ha sido un formato sumamente exitoso, único, [el cual], heredado de la radio,
lo pudimos llevar a la televisión”, agrega el ejecutivo.

Desde
el comienzo, el melodrama estaba servido. Las primeras telenovelas que salieron
al aire y en vivo por Televisa fueron Senda prohibida, que tocaba el entonces tema
tabú del adulterio a través de la relación de una muchacha de provincia con
aspiraciones a actriz que se convierte en amante de un acaudalado hombre
casado; y Gutierritos, relato sobre un hombre honesto, tan correcto e incorruptible, que
era abusado por todos los que le rodeaban, incluyendo su propia familia.

Y si
bien es cierto que las historias rosas —como las de Televisa—
mantienen una fuerte audiencia, no sólo en algunos horarios dentro de la
televisión abierta en Latinoamérica y mercado hispano de Estados Unidos, sino
en varios territorios de Europa del Este, también es cierto que las telenovelas
han ido actualizando sus lenguajes y contenidos hasta abarcar el terreno del
suspenso, la aventura y la violencia. “Pienso que a pesar de que el género
novelesco no ha cambiado, hemos tratado de buscar nuevas formas de telenovela,
como fue Mirada de mujer, que se salió del perfil”, interviene Pedro Lascuraín, director de
programación de TV Azteca, en México.

Esta
novela dio qué hablar a la audiencia mexicana al atreverse a alterar los
valores tradicionales del género y de una sociedad marcadamente machista. Mirada
de mujer

narraba la historia de una dama de 50 años cuyo marido la deja por otra. Lo que
revolucionó a todo el país no fue tanto la historia de infidelidad, sino que la
protagonista decide tener un affair con un joven 17 años menor que ella.

PARA TODOS LOS GUSTOS

Lo
cierto es que el género ha evolucionado hacia formas más osadas y diferentes a
la tradición para contar su propia historia de amor. La telenovela de comedia
es una variedad que ha funcionado muy bien en Latinoamérica, siendo Betty la
fea
uno de sus
más destacados ejemplos. Tal fue el éxito de esta comedia que hoy día cuenta
con su propia serie animada. Sin embargo, no hay nada escrito. El público tiene
sus propias preferencias y horarios para satisfacerlas. “Cada horario tiene su propio gusto.
Como Mi gorda bella para el horario vespertino”, interviene Lascuraín, de TV Azteca. “La
gente al mediodia busca una novela muy sencilla, muy juvenil, que tenga gracia
y que caiga un poquito entre lo chistoso y lo cursi”, agrega.

Según
el ejecutivo, la franja de las siete de la noche ya trata temas más
relacionados con el hombre, la mujer y con el sexo, “lo cual hace que atraiga
mucho a la juventud”; mientras que a las nueve, horario estelar por excelencia
de las producciones melodramáticas, salen a relucir en la pantalla temas de
secuestros y violaciones, “un poco de acción entre las parejas”, agrega
Lascuraín antes de aseverar que la tragedia sigue siendo el punto crucial de la
telenovela.

Para
Carolina Angarita, gerente de programación de RCN, no existe una tendencia
específica en torno al destino la telenovela. Sin embargo, admite un regreso de
la telenovela clásica. “Esto es un péndulo. Cuando tuvimos Betty la fea, todo era humor en la
televisión y todos quisieron hacer telenovelas de humor”, dice la ejecutiva.
“Ahora empezaron a funcionar más las telenovelas de fórmula clásica, digamos el
melodrama típico”.

A pesar
de que la novela es la que manda en el horario estelar, la estrategia de RCN es
intentar tener una variedad en esa franja: el humor con una adaptación de Los
Roldán
Los
Reyes

luego un programa de concurso y después una novela melodramática. “Durante el prime
time
la idea es
llevar a la gente de la mano a través de la emoción, de la risa a la tristeza,
del sufrimiento al suspenso y luego que se ría otra vez”, revela Angarita.

Con un
sello bien definido, las telenovelas de Televisa que, según Ciurana, no
ofenden, no degradan y no violentan, van actualizándose cada día. “La
televisión es un negocio extremadamente dinámico y las audiencias cambian,
crecen y se transforman. Aunque las historias esenciales son iguales, tienen
que irse adaptando a los tiempos actuales, tanto en el lenguaje corporal, de
libretos y de cámara”, dice Ciurana. “La esencia de la telenovela es la misma,
la hacen diferente la tecnología y el lenguaje. Y tenemos que ir cambiando,
tenemos que cumplir con las necesidades de un mercado internacional que hoy por
hoy es muy receptivo a las telenovelas de Televisa”, concluye.

MARCANDO TERRITORIO

Con el
soporte de su éxito, el género de la telenovela ha puesto mayor atención a la
calidad de producción con el uso de tecnologías avanzadas e incorporado un
mayor número de exteriores donde se muestran paradisíacos telones de fondo de
la geografía latinoamericana. En la telenovela de hoy los elencos son
internacionales tal y como se aprecia en Luna, la heredera, de Caracol, con la venezolana
Gaby Espino y el peruano Christian Meier; Prisionera, de Telemundo, con la también
venezolana Gabriela Spanic y el mexicano Mauricio Islas; y Rubí, de Televisa, con la uruguaya
Bárbara Mori y el mexicano Eduardo Santamarina.

“Apreciamos
cuando hay actores y actrices de otros países porque valoramos su talento, pero
en realidad no lo hacemos para que viajen las telenovelas”, dice Ciurana, de
Televisa. “Las telenovelas no son un actor ni dos, ni son de un país, ni de
otro. Son la mezcla de un todo”.

En
2004, Telemundo se abocó, con bastante éxito, a la producción de toda la franja
estelar de su programación con telenovelas dirigidas a un público y contando
realidades no tan conocidas en el resto de la región. “Creo que Telemundo ha
sido pionera en desarrollar la nueva era de novelas. Creo que al final del día
las novelas de Telemundo serán las más internacionales y más aceptables, ya que
estamos explorando temas universales, nos estamos dirigiendo a un pueblo muy
universal que es el hispano de Estados Unidos, y también estamos buscando variedad dentro del mundo del
género”, dice Ramón Escobar, VP ejecutivo de programación y producción de
Telemundo.

Comenta
el ejecutivo que en Telemundo siempre habrá lugar para la novela romántica, la
familiar y los melodramas. “La telenovela tradicional rosa ya es un poco
antigua. El mundo ha cambiado mucho y nuestra ventaja, porque producimos aquí
[Estados Unidos] es que podemos acercarnos a nuestro pueblo y escribir y
reflejar lo que está pasando actualmente, ya que hemos invertido mucho para
controlar nuestro destino, por tener escritores y tener ideas originales”,
añade.

El
sello de Telemundo se inscribe en novelas de variados géneros dirigidas a la
audiencia hispana de Estados Unidos que impulsan la diversión, la aspiración y
la fantasía como valores creativos.

Así
como este canal ha comenzado a crear su propia distinción, el productor de
telenovelas más importante de Brasil, TV Globo, ha mostrado una factura
particular que les ha llevado a conquistar territorios dentro y fuera de
Latinoamérica, además del suyo propio. “La telenovela es parte de nuestra
parrilla de programación. Tiene la misma importancia que la de los otros
espacios que producimos. Tenemos novelas de época y novelas que abordan temas
actuales, explorando los diversos matices de las relaciones humanas y siempre
cuidando la calidad de producción”, dice Roberto Buzzoni, director de Central
Globo de Programação.

Alrededor de 115 programas producidos por la empresa
brasilera han sido exhibidos en 62 países durante 2004, entre ellos Croacia,
Rumania, Ucrania, Eslovenia y República Checa. La lista de las telenovelas de
TV Globo más vistas por la audiencia mundial la lidera Terra nostra, en 84 países; seguida por Esclava Isaura, en 79. Incluso, algunos canales de televisión las
prefieren al resto de las telenovelas. Tal es el caso de Televen, señal abierta
que desde que salió al aire en 1994, ha transmitido las producciones de TV
Globo ininterrumpidamente.“El producto brasilero es ya un trademark de Televen”, asiente Germán Pérez Nahím, director
general de la cadena.

MELODRAMA VARIADO

La
popularidad del género ofrecerá este año a su audiencia una diversidad de temas
y formas de expresarlos. Por supuesto, con el amor como protagonista en todo
melodrama. Mientras RCN prepara una nueva versión de su exitosa Café con
aroma de mujer
,
TV Azteca inicia el año con la continuidad de la adaptación que hiciera del
original de RCN Las Juanas; al tiempo que preproduce una nueva versión de La otra mitad del
sol
.

La
cadena Telemundo repetirá la fórmula alcanzada con Anita no te rajes para
producir El frijol, una telenovela familiar para el disfrute de todo público. Pero el
gran proyecto de este año lo conforma la superproducción La ley del silencio, realizada junto a Fremantle
International Production. La telenovela es protagonizada por José Ángel Llamas,
quien interpreta a un cura de ideas progresistas que, a través de su iglesia,
busca impulsar a los miembros de su comunidad a lograr las metas que se
propusieron cuando decidieron inmigrar a Estados Unidos.

Por su
parte, Televisa inicia su apuesta con las producciones Sueños y caramelos, una telenovela infantil que
cuenta las aventuras de un niña que vive dentro de una tienda por
departamentos; La madrastra, una novela rosa en la que una mujer, tras ser acusada injustamente,
encarcelada y luego puesta en libertad, deberá jugar el rol de madre sustituta
de sus propios hijos; y Contra viento y marea, una telenovela que desarrollará diversas
tramas al mismo tiempo.

Además
de estrenar la telenovela Pasión de gavilanes, 2005 será un año con muchísima ficción
producida en Telefe. “Estamos pensando en [crear] cuatro tiras diarias, más una
cantidad importante de unitarios que iremos programando a lo largo del año”,
dice Bernarda Llorente, subdirectora de contenidos y programación de
Telefe.“Seguiremos apostando por el humor, por la comedia y también por el
culebrón, pero siempre tratando de darles una vuelta de tuerca y algún valor
agregado, tanto en la temática como en la estética”, señala.

La
popularidad del género se adapta perfectamente a las nuevas tecnologías. Las
producciones interactivas en donde el espectador escoge el final, y la creación
en España de FanTESStic, una telenovela para teléfonos celulares, son una realidad. No
importa cuál sea la plataforma, las historias de amor siempre podrán vivir en
ellas.

Junio de 2005

@2005 WSN INC.

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