Hace siglos, una pequeña cinta titulada Crash ganó el Oscar a Mejor película. Luego, sus patrocinadores decidieron transformarla en una serie de televisión. Desafortunadamente, se estrelló y en esto encontramos una historia.
Peter Iacono, director general de televisión internacional de Lionsgate, la compañía detrás de Crash, cree que el fracaso de la serie para conectarse con las audiencias tuvo mucho que ver con los hábitos de sintonía, es decir, el hecho de que hace seis años la visualización masiva (binge viewing) no era común.
“Tal como la película, el show en televisión tenía argumentos que se superponían y personajes complejos”, dice Iacono. “Hoy en día, los consumidores tienen más oportunidades para ver series como ésta de una sola vez. El show fue como una película de 13 capítulos, pero perdió fuerza al no poder verlo al mismo tiempo”.
Mucho ha cambiado tecnológica y culturalmente desde que se presentaron la película y la serie. Iacono ahora maneja los derechos surtidos de distribución de Orange Is the New Black, la cual se estrenó en SVOD en Netflix durante el verano pasado. Series como esta se presentan completamente en Estados Unidos y en territorios donde el servicio ha establecido plataformas locales (en Canadá, América latina, el Reino Unido y varios otros países europeos).
“La evolución de tecnología y cambios en patrones de sintonía en un corto lapso de tiempo es increíble”, sostiene Iacono. “La oportunidad de ver contenido, casi como una película, ha desatado nuevas maneras de contar historias y desarrollar personajes”. En cuanto a la complicación asociada de más ventanas (y en algunos casos tarifas de licencias más bajas para cada una de ellas), Iacono expresa con firmeza que tener más actividad es beneficioso para los proveedores de contenido.
“Es algo adicional y no otra opción”, dice Iacono. “Las ventanas on demand han abierto oportunidades de la misma manera en que las repeticiones de programas lo hicieron hace décadas en la sindicación doméstica [para programas emitidos de lunes a viernes en la misma franja, por ejemplo]”.
Se espera que mientras programas gigantes como CSI (que sigue siendo una máquina de hacer dinero para CBS) empiecen a bajar revoluciones y los Netflix, Amazon, Google, Apple, Aereo, Hulu e imitadores locales comiencen a ganar fuerza, habrá un surgimiento de shows que atraigan a nuevas audiencias.
En la última década, el cable ha aumentado el estándar creativo, pero las televisoras abiertas tradicionales están haciendo rápidamente lo mismo y casi de la noche a la mañana compañías online están probando con la ficción.
Peter Tortorici, un veterano ejecutivo de programación y ahora CEO de GroupM Entertainment, ve los cambios como positivos, no como el fin del mundo como los conocemos. ¿Una sentencia de muerte para los pesos pesados de Hollywood? Ninguna posibilidad, dice.
DÓLARES TELEVISIVOS
“Me impactó una vez más durante los upfronts la cantidad de dinero que se está invirtiendo en contenido original”, dice Tortorici. “Pero la calidad también es increíble”. Si el proceso de realizar el piloto es costoso y difícil, los pocos éxitos que surgen cada temporada continúan valiendo la pena. “Hacer todo esto no es ciencia, es un arte”, sostiene Tortorici y si hubiera una fórmula más fácil, “probablemente ya la hubieran encontrado”, agrega.
Más aún, es complicado realizarlo a cualquier precio, tal como lo sospecha Tortorici que lo descubrirán nuevos participantes como Netflix. Pese al interés sobre los nuevos jugadores digitales, “las grandes compañías de medios están, a mi manera de ver, muy bien posicionadas para continuar prosperando”.
Aún así, bajo la gran presión de atraer y mantener a sus espectadores, las televisoras están optimizando sus estándares. “No copies, toma riesgos” es la nueva orden ejecutiva en Hollywood.
Joe Weisberg y Joel Fields, productores ejecutivos detrás del éxito de FX The Americans, coinciden en que las cadenas están “participando más” y apoyando material más “arriesgado”. “Les están diciendo a los productores que realicen algo ‘interesante’. Si tenemos la visión de una escena de diálogo de siete minutos, nos están diciendo que lo intentemos”.
Kevin Lygo, director general de ITV Studios, agrega que “la visualización masiva permite que los escritores realicen historias más complicadas porque como televidente no tienes que retenerlo en tu mente durante una semana. Puedes ser más sutil. Puedes tener más variaciones en el tono. El momento de suspenso no tiene que estar necesariamente al final de un capítulo”.
Para los distribuidores de programación, Marion Edwards, presidenta de televisión internacional de Twentieth Century Fox Television Distribution, considera que el nuevo aire que se respira es refrescante.
“Es emocionante ver cómo series limitadas y novelas como Scandal y Nashville, e historias complejas como The Americans, vuelven a estar de moda”, explica la ejecutiva. Al preguntarle lo que eso significa para su división, Edwards destaca las nuevas oportunidades. “Tenemos el espacio para licenciar a nuevos jugadores que están surgiendo de todas partes, y aunque eso representa un nuevo modelo de negocios y más ventanas, estamos bien posicionados”. El reto, agrega, está en “mantener el ecosistema mediático intacto y permitir que todas sus partes prosperen”.
DEMANDANDO EL DINERO
Las cifras son difíciles de establecer mientras los proveedores de contenido generan ingresos de las nuevas ventanas. Un par de fuentes investigativas indicaron que los servicios on-demand en Estados Unidos estarían pagando entre US$ 1,5 mil millones y US$ 2 mil millones anuales por derechos de programación, mientras que las estaciones extranjeras estarían pagando “no mucho menos que eso” al año por esos mismos derechos en sus territorios. (Algo indicativo también es que el Motion Picture Association of America, la organización industrial de los grandes de Hollywood, está rastreando los ingresos “digitales” de sus miembros, así como los acuerdos gratuitos y pagos alrededor del mundo).
Como “muy valioso” cataloga Jeffrey Schlesinger, presidente de Warner Bros. Worldwide Television Distribution, el valor que tienen para su compañía las ventanas digitales que han surgido en Estados Unidos y en el extranjero para sus dramas.
Entre las nuevas propuestas que debutaron en otoño se encuentra Hostages, una nueva versión de un formato israelí que se está manejando dentro de la oferta de Jerry Bruckheimer.
Schlesinger cree que uno de los hitos será cuando uno de los jugadores de SVOD extranjeros licencie su primera ventana de exhibición de un programa como ese, en lugar de que una televisora abierta establecida se quede con esa prerrogativa. Para Revolution hubo “una vibrante subasta” en el Reino Unido por parte de nuevos jugadores online, comenta el ejecutivo de Warner Bros. (La serie de J.J. Abrams finalmente fue para el jugador “lineal” Sky en un acuerdo en diciembre de 2012).
En cuanto a Hostages, se emitió en Estados Unidos por CBS, la cadena que forjó su éxito con programas como CSI y NCIS, pero que reorganizó su franja de las 10 p.m. los lunes con dramas seriales limitados, comenzando con la serie de suspenso de 13 capítulos Under the Dome. Hostages la reemplazó en esa franja en el otoño, que será sustituida por otra serie de acción titulada Intelligence a mediados de temporada.
HECHO SERIO
Schlesinger señala que shows de procedimiento continúan con éxito tanto en sindicación doméstica como extranjera, pero los dramas en serie están alcanzando considerables ingresos en plataformas over-the-top. Sin embargo, la tendencia de visualización masiva no ocurrió de la noche a la mañana. Brad Adgate, VP sénior de investigación de Horizon Media, señala que los canales de cable en Estados Unidos han estado organizando maratones catch-up para sus shows exitosos desde hace una década. Incluso antes de eso, la gente salía a comprar colecciones de DVD para ver en casa y luego guardar. Lo que ha cambiado, destaca el veterano investigador, es que cómo “finalmente”, enfatiza, lo han entendido las televisoras abiertas.
“Las televisoras encuentran que esto es una estrategia financiera sensible que les permite trabajar con material más complejo”, dice Adgate. El ejecutivo pone el ejemplo del experimento de CBS con Under the Dome y su lucrativa post emisión (supuestamente US$ 750 mil por episodio) en Amazon cuatro días después. “Tales shows se prestan para la sintonía en volumen y motiva contenido más aventurero, más originales, y menos repeticiones. Las televisoras ganan y los anunciantes también”, sostiene.
OLA DE CAMBIOS
Debido a que supuestamente nada ocurre en la televisión de la noche a la mañana, se podrían estipular tres puntos de inflexión en el desarrollo de opciones televisivas alternativas. El primero llegó en el 2000. Al escuchar la gran actuación de Kiefer Sutherland, la gente ordenó en manada la primera temporada de 24 de su tienda Blockbuster más cercana, y muchos fueron atrapados, sintonizando a FOX para las siguientes siete temporadas. En 2007, clientes de tiendas de alquiler comenzaron a cancelar sus membresías para suscribirse a plataformas online como Netflix. Entre los largos recesos de éxitos de cable como Breaking Bad y Mad Men, streaming de capítulos previos en nuevas plataformas digitales emocionó a los televidentes que se perdieron de las conversaciones generadas por los programas que no habían visto, o que quisieron refrescar sus memorias. El año pasado tuvo una gama de opciones de sintonía de volumen, comenzando con House of Cards de Netflix. Tal como las cadenas de cable anteriormente, los operadores de SVOD están financiando y/o produciendo sus propios programas originales, tanto para mejorar la marca de sus servicios como para forjar sus propias librerías. House of Cards, liderada por David Fincher y que llegó a Netflix a inicios del año pasado, atrajo a una indeterminada porción de televidentes al sitio. Aunque el servicio celosamente guarda sus ratings, ahora cuenta con más de 37 millones de suscriptores a nivel mundial y sus acciones en la bolsa han crecido 200 por ciento desde el revuelo que creó por sus precios hace más de dos años.
Basado en una encuesta de Harris Interactive, casi ocho de cada 10 americanos (78 por ciento) han utilizado tecnologías que les permite la sintonía en sus propios horarios, siendo los principales métodos servicios on-demand, TiVo, DVRs u otros dispositivos de grabación, servicios de streaming de Netflix, compra, alquiler o préstamos de capítulos o temporadas en DVD, y Hulu/Hulu Plus, en ese orden de frecuencia. De esta cifra, seis de cada 10 (62 por ciento) consume múltiples capítulos de un programa televisivo a la vez. Para el reporte, 2.496 adultos fueron encuestados online durante febrero pasado.
Parafraseando al clásico de Sinatra, los espectadores, especialmente los más jóvenes, lo están haciendo cada vez más “a su manera”. Como resultado, ha causado que los productores y distribuidores piensen en cómo aprovechar mejor esta nueva manera de ver contenido.
Gaumont International Television, que maneja varios derechos de otro título original de Netflix titulado Hemlock Grove, trata el show como cualquier otra propiedad principal. Katie O’Connell, CEO, y su equipo llevaron estrellas y productores de esa serie a MIPTV, y tras su adquisición de la segunda temporada, aseguró su primer acuerdo principal en territorio europeo en Alemania con Tele München.
MERCADO EN EVOLUCIÓN
“Todos los acuerdos son una aventura con lo rápido que evoluciona todo”, dice O’Connell. Su mantra: Ser flexible, ágil y no subestimar nada en términos de cómo tienen que ser organizadas las ventanas. Esa estrategia se aplica igualmente a cómo ciertos shows en serie se producen.
El productor ejecutivo de Hemlock Grove, el cineasta de cine de horror Eli Roth, dice que alteró su proceso de edición por la capacidad que tienen los espectadores de sintonizar en volumen. “Hubo mucha violencia en el primer capítulo, el cual dirigí, y nos dimos cuenta que mucha violencia afectaba el segundo episodio, donde el gran momento es la transformación de hombre lobo y no queríamos restarle a eso. De repente te das cuenta que algo en el capítulo cinco se ha debido organizar mejor en el segundo episodio. Muchos elementos se vuelven a grabar para clarificar otras cosas. Debido a que nada se ha emitido, se puede editar. Podemos hacer ajustes. Lo vimos como una película de 13 horas, sabiendo que la gente vería tres o cuatro capítulos a la vez”.
Ese Netflix, que hace cinco años sencillamente enviaba DVDs por correo en sobres rojos, obtuvo 14 nominaciones al Emmy el año pasado y no sólo revela algo del proceso de evolución, sino también que la creación de buen contenido no es el único alcance que tienen los sospechosos de siempre en la pantalla chica.
La mayoría de los ejecutivos de televisión no creen que su modelo lineal está roto, al menos no por ahora, pero confiesan que deben estar vigilantes con compañías como Netflix y otras plataformas digitales similares.
En este contexto más amplio, las opciones de sintonizar en volumen son parte de una ola disruptiva que baña la playa mediática, generando innovadoras formas de crear, entregar y consumir contenido, ya sea que los agentes de cambio sean gigantes de Silicon Valley, empresas de tecnología y telcos como Intel o AT&T o astutos iconoclastas como Barry Diller. Todos han puesto en alerta a los jugadores tradicionales de televisión.
Apple, que ha cambiado completamente el negocio de música, proyecta presentar su propio televisor; Google está hablando con proveedores de contenido para permitir que sus programas sean más visibles online a través de acuerdos de primera ventana, y Diller está lanzando un servicio de antena llamado Aereo, el cual envía señales de cable y televisión abierta sin la necesidad de tener que pagar esas molestosas tarifas a los proveedores. (Las televisoras establecidas no lo ignoran y las demandas están saliendo de todas partes).
CONTRATOS DE 100 PÁGINAS
En el extranjero, las televisoras nacionales están realizando un mayor esfuerzo para mantenerse al tanto de estos pleitos en Estados Unidos y de la cambiante dinámica del consumidor.
Rüdiger Böss, VP sénior de adquisiciones de programación del grupo de ProSiebenSat.1 Media, cree que es importante continuar ofreciendo programas de “fácil sintonía” para los servicios gratuitos de la compañía y de “realizar televisión interesante para la próxima generación”.
Respecto de lo último, el ejecutivo explica que “ofrecemos varias maneras en que los espectadores pueden ponerse al día, revisar o sintonizar varios capítulos de una serie, especialmente para las que son más seriadas”, incluyendo opciones apoyadas por publicidad y por suscripción (MyVideo y maxdome entre ellas). “Naturalmente, también estamos peleando por estos derechos de SVOD/VOD con los estudios de Hollywood”, de los cuales señala, tienen diferentes estrategias respecto de beneficios, retenciones y exclusividades.
Las complicaciones de realizar tales acuerdos digitales, dice Böss, es que ahora, lo que solía ser un contrato de 10 páginas para derechos de televisión abierta se ha convertido en un documento de 100 páginas que cubre toda clase de opciones.
Pero a Böss poco le importa. “Al final, estoy creyendo en la nueva manera, ofreciendo a los televidentes más formas de ver y apreciar a los shows”. Lo único que le pediría a los estudios de Hollywood es que no dejen a los televidentes en ascuas o frustrados. “Si una de estas series complejas comienza a fallar, deberían entonces por lo menos presionar a los productores para que aten los cabos sueltos [antes de que se cancele el show]. Deberán tener un plan B”.
Desde una óptica un poco distinta, el veterano director de adquisiciones de TV2 Norway, John Ranelagh, es franco al hablar sobre los retos que enfrentan los jugadores establecidos si son lentos en mantenerse a la vanguardia.
“Las cadenas y las televisoras necesitan mantener sus tradicionales grillas lineales, pero también deben servir a los nuevos hábitos al estar presentes en todas partes y ofrecer una amplia gama de opciones televisivas, aun si no se han contestado las preguntas sobre la monetización de las nuevas estrategias. Si las cadenas no llenan los espacios, otros lo harán y a expensas de ellos, tal como Netflix, Amazon, Hulu, YouTube y otros están demostrando”.
El paso rápido del cambio, tanto de comportamiento como de tecnología, está imponiendo problemas adicionales y costos.
EL PRECIO DEL NEGOCIO
Mientras que muchas televisoras europeas establecidas ahora operan múltiples canales de nicho, Ranelagh señala que más recursos deben ser designados para la producción nacional y local. Por muy bien que estén hechos y el atractivo que tengan, los shows americanos tienen dos desventajas: Cada vez más, sostiene, son producidos por estudios hermanos de la cadena (por ende y presumiblemente limitando, incluso paralizando el talento y creatividad externos), y segundo, los mejores shows están apareciendo (pirateados y en plataformas) casi instantáneamente en Europa después de sus estrenos en Estados Unidos y disminuyendo así su atractivo a largo plazo.
Jeff Ford, quien lideró los equipos de adquisiciones en las tres principales televisoras comerciales del Reino Unido (ITV, Channel 4 y Channel 5) y que ahora es director de contenido de TV3 en Irlanda, tiene una óptica a futuro de los recientes acontecimientos. Dice que hay razones por las que no está muy preocupado.
“Cada nuevo pedazo de tecnología cambia el juego y sí, es cierto que ventanas previas pueden devaluar tus propios derechos en un caso dado”, admite Ford. Pero enfatiza que hay oportunidades para las cadenas como la suya. Algo que ha notado la estación es que resulta una táctica popular ofrecer una “pila” de capítulos más viejos de series con el fin de que los espectadores los vean en un día particular. (Tales tácticas han funcionado con The Big Bang Theory y CSI, entre otros).
“Es una manera de ofrecer catch-up de un ambiente online a uno linear y expandir la experiencia televisiva”, comenta Ford.
CAMBIOS CREATIVOS
Las disrupciones en el negocio y los avances digitales no han escapado del personal creativo detrás de la cámara y de la sala de escritores.
Weisberg y Fields, productores ejecutivos de la serie de FX The Americans, dicen que lo que realmente ha cambiado para ellos en este nuevo ambiente son “los comentarios y participación visceral y casi instantánea” que reciben de los espectadores a través de los medios sociales y semejantes. “Solía ser que recibíamos un par de comentarios después del estreno de la serie y luego, bueno, ratings fríos y regulares”, explica Weisberg. “Actualmente”, continúa Fields, cuya experiencia está en el teatro, “podemos seguir Twitter y lo que aprendemos de cómo los fanáticos, espectadores y críticos reaccionan frecuentemente lo presentamos en la sala de escritores”.
Nick Hamm, productor ejecutivo del drama seriado Rogue, que se emite por DIRECTV en Estados Unidos, agrega que “ha habido una explosión masiva de drama de alto nivel en Estados Unidos” y no es casualidad. “Se debe a que ha habido una rotura completa de la distribución tradicional, por lo que la gente no sintoniza la televisión como lo hacía hace 10 años. La televisión con horarios está casi terminada como idea, así como la televisión de cadenas. Las televisoras serán Internet, sus aplicaciones y estarán en tu teléfono. Esto dispone de material en una forma completamente diferente. Es como un gran libro: Si lo quieres seguir leyendo, lo harás. Actualmente tienes la oportunidad de hacer eso”.
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