23 de June de 2026
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El mundo con fronteras

El mundo con fonteras

La luz del escenario se encendió obligando a
los espectadores a guardar silencio. Las notas de una guitarra flamenca
comenzaron a animar el ambiente. Aplausos, sonrisas, copas que chocan. Luego,
en el tablao, un tacón, un tobillo delgado, una pantorrilla, una
faralá flamenca, un estrecho corpiño, un moño bien montado
sobre la cabeza que deja caer sendos rizos sobre las mejillas, aretes gitanos.
Un, dos tres, charrasqueo, alarido andaluz, gira la bailaora y descubrimos su
rostro… ¡ Es china!

Nunca he estado en contra de la integración
cultural. Sin embargo, cuando enciendo la televisión, en mi cerebro se
activa un aviso con letras amarillas e intermitentes: “Y
¿dónde queda la identidad nacional?”.

La proliferación de formatos y realities en
el mundo entero contribuye, cada vez más, a la la igualdad y uniformidad
de nuestras culturas. No importa en qué lugar del mundo te
encuentres, al tomar el
autobús no es extraño escuchar los comentarios acerca del
más reciente capítulo de, por inventar alguno, Aspirantes a
estrellas
. “A la Susana han tenido que sacarla”,
“¡Cómo se te ocurre, si es tremenda actriz!”
“¿Pero te volviste loca, mija?” “Lo que pasa es que al público no le gusta
porque está un poco pasada de peso”. Mientras a Susana la
desguazan en Venezuela, al pobre Martin lo acribillan en Madrid y en el Medio
Oriente Hassan, con lágrimas en los ojos, recoge pedazo a pedazo su
sueño de convertirse en estrella.

El otro día, mi amigo Felipe me contó
una idea acerca de un nuevo programa de televisión. Mientras me hablaba,
comencé a visualizarlo en su casa tras un mal día en el trabajo,
con la presión de tener que encontrar un nuevo proyecto que saque el
negocio de abajo. Felipe, se sirve
un trago, enciende un cigarrillo y de pronto, suena el teléfono.
“¿Quién $#@*!!# será?”, murmura. Levanta el
auricular y, por su respuesta, sabemos que el emisor ha marcado el
número incorrecto. Sin embargo, como una musa caída del cielo, la
comunicación se pluraliza.
A lo lejos nuestro joven talento (Felipe) escucha a dos mujeres hablar
de las infidelidades del marido de una de ellas. Al principio sintió un poco de vergüenza, por
aquello de que escuchar las conversaciones ajenas es una acción de mucha
bajeza. Pero luego, poco a poco, se interesó en lo que las dos damas
platicaban… Media hora
después estaba hipnotizado con la historia. Y cómo lamentó
que la llegada de los niños de la traicionada interrumpieran el
fascinante relato basado en hechos de la vida real y cotidiana. “Mucha
lloradera pero en lo que se descuide el tipo, ella va y coquetea con
otro” . No podía creer lo que estaba pensando. O mejor dicho
sí. Alzó su copa y celebró, no sólo su desfachatez,
sino el surgimiento de la idea esperada: un programa en donde todos
podían, no sólo escuchar, sino ver y ser partícipes de la
vida ajena.“Será un verdadero talk-show, que mostrará en
televisión a gente hablando por teléfono con la pantalla dividida
como en las películas de los’70”, me comentó Felipe
entusiasmado. Le sugerí que, para preservar la identidad de los
participantes, las tomas los muestren de espaldas o en primeros planos de la
boca en el auricular. Y así quedó formalizado el proyecto Bla,
bla, bla
, un nuevo formato para ser transmitido las 24 horas
del día y con un costo de producción mínimo.

Sin afán de desacreditar las mentes de los
creadores de formatos, lo que preocupa es el nivel de espionaje que ha
alcanzado la audiencia. Ya nole basta preocuparse porque a Jaimito le va mal en
el colegio o porque a Isabela el novio la dejó por otra; ahora hay que
angustiarse por la pobre Susana que en las últimas dos semanas no ha
conseguido bajar de peso.

Y al final todo se resume al mismo mensaje que nos
repetido desde que Caín golpeó a Abel: En la vida hay
triunfadores y perdedores.

En un mundo con fronteras, no habría
perdedores ni ganadores; ni tampoco McDonald’s a las puertas de las
medinas; ni el Martín de allí igual al Hassan de allá; ni
una gordita llamada Susana que sufre al saber que futuro pende del hilo delgado
que teje la audiencia.

En esta edición de TV Latina les ofrecemos un
reportaje sobre cómo las televisoras apuestan por las versiones
adaptadas como clave del éxito en sus programaciones; también,
algunos de los compradores de medios más importantes de América
latina analizan las necesidades del anunciante actual. Roberto Irineu Marinho,
presidente de Organizações Globo, comenta los retos y logros del
imperio de medios más grande de la región; Peter Roth, presidente
de Warner Bros., habla sobre el proceso creativo que hay detrás de sus
populares series; Roberto Vivo Chanetón, chairman y CEO de Claxson,
comparte las estrategias de crecimiento del grupo; Eladio Lárez,
presidente de RCTV, nos dice cómo mantener un canal en medio de una
aguda crisis política; y Jayme Monjardim, director de novelas y
películas, nos revela los secretos de sus éxitos El clon y Terra
nostra. Además, un grupo de importantes productores de telenovelas en
América latina comparten cómo ha ido cambiando su trabajo con el
paso del tiempo. Por último, les ofrecemos una guía de hoteles y
restaurantes en Los Ángeles.

Los formatos se han convertido en la
expresión máxima de participación en la vida ajena…
Pero, ¿y qué hay de la propia?… Tal vez ésta sea el
germen de una idea para un nuevo programa que, por ser tan personal,
seguramente no tendría ningún éxito.





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