24 de June de 2026
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El peso de la ley

Por Anna Carugati

Dicen que la presencia de cambio determina el grado de vitalidad de una industria. Si aplicamos esta máxima al mercado de la televisión paga en América latina, nos encontramos con un mercado cuyo índice de vitalidad es quizá demasiado elevado. En el terreno legal, por ejemplo, nuevas leyes o decretos han sorprendido a la industria casi cada año y en casi todos los mercados: desde los cambios con respecto a la venta de publicidad en México dos años atrás, pasando por el aumento de la tasa del IVA en Argentina, y ahora el nuevo decreto en Brasil que impone cuantiosas contribuciones a la transmisión de programación y publicidad extranjera en ese país.

Paralelamente, problemas que han estado presentes desde el inicio, como son la piratería y la censura, existen aún en algunos mercados. Todos estos factores, sumados a las dificultades económicas que atraviesan algunos países —incluidas las devaluaciones recientes en Brasil y en Chile— siguen ofreciendo desafíos a las empresas de televisión paga, las cuales ponen todo su empeño para impulsar el crecimiento del mercado.
Muchos problemas, en parte, derivan de la discordancia inevitable al manejar una operación panregional, pero atada a un cúmulo de legislaciones locales diferentes unas de otras. “Tenemos modelos de negocios uniformes para un territorio [heterogéneo]”, comenta Emilio Rubio, VP senior de operaciones para HBO Latin America Media Services. “No hay una legislación uniforme”.

“Cada país es diferente, no sólo en el esquema regulatorio, sino también en el competitivo”, dice Carlos I. Díaz, VP y gerente general de LAPTV, empresa que distribuye canales como Movie City, Cinecanal y The Film Zone. “En México, por ejemplo, aunque los operadores son empresarios, no tienen el alcance de los MSO argentinos. Los problemas regulatorios en México son diferentes a los argentinos, y el modelo aplicado a uno no funciona en el otro. Hay que atacar la situación de cada mercado”.

Contribución local

Uno de los temas más álgidos en la actualidad es el nuevo decreto brasileño emitido el pasado mes de septiembre y que puede ser aplicado a partir de este mes de enero. El decreto estipula la creación de ANCINE, una organización cuyo objetivo es promover la producción de contenidos brasileños. Los canales deberán pagar a ANCINE una contribución única pero importante para registrar en el país cada película extranjera ($1.100), cada capítulo de una serie ($300) o por cada anuncio extranjero transmitido ($40.000 por 30 segundos). El hecho de que sea una contribución y no un impuesto, impide que los canales con base en los Estados Unidos los utilicen como los certificados de pago de impuestos que emiten países como Colombia. Asimismo, ANCINE no ha divulgado aún la forma como serán usados los fondos contribuidos. “Lo que hacen las contribuciones es crear un fondo al cual puedes acceder para hacer producciones locales, pero aún no hay reglamento que indique si las producciones deben ser educativas, ficción u otro género”, comenta Mauricio Gerson, VP y gerente general de Universal Studios Networks Latinoamérica y Brasil.

“Como industria, apoyamos el crecimiento de la producción brasileña”, destaca Sean Spencer, presidente de la Television Association of Programmers Latin America. “A lo que nos oponemos, es a la forma en que se estableció esa legislación y su efecto desproporcionado en la industria de la televisión paga”.

Los aumentos que estas contribuciones representarían en el área de programación serían un duro golpe para los canales. “Si este decreto fuese implementado tal y como está, podría llevar a incrementar los costos de programación de cada señal en un 30 por ciento”, dice Elisabet Blanco, VP ejecutiva de ventas afiliadas para Iberoamérica del Claxson Interactive Group, que distribuye canales como Infinito, HTV y Playboy TV en la región. “Brasil es uno de los mercados donde se están conjugando más variables [problemáticas]: la recesión económica y la devaluación han hecho que la penetración del mercado no crezca como debería. Creo que si Brasil estuviese hoy en un 20 ó 25 por ciento de penetración —en vez de un 8 por ciento— estaríamos todos contentos, pero las circunstancias no están ayudando a que se dé esto”.

Según muchos, parte de los problemas del decreto radica en que fue preparado sin consultar a ejecutivos de la industria, lo cual fue admitido públicamente por una consejera de la presidencia brasileña. Rubio, de HBO, señala que “las personas que prepararon este proyecto de ley no tomaron en cuenta el impacto en la televisión paga. Dado el enorme número de horas de programación extranjera que transmite un canal, el costo de registrarlos obligaría a muchos programadores a dejar de transmitir en Brasil”. En opinión de Rubio, la industria tendrá que sentarse a negociar con los parlamentarios un cambio en la ley que permita que la industria de la televisión paga subsista.

Muchas de estas medidas impositivas tienden a ocurrir cuando las condiciones económicas de un mercado se hacen difíciles. Muchas veces, sin embargo, leyes que se emiten para recaudar fondos pueden derivar en pérdida de inversión internacional, negocios y hasta pérdida de empleos.

“Como está escrita la legislación, es muy difícil para cualquier canal tener un modelo económico viable”, añade Juan Carlos Urdaneta, presidente de Turner Broadcasting System Latin America, que produce y distribuye canales como CNN en Español, Cartoon Network, Boomerang y TNT. “Pero creo que hay algo positivo, y es que la ley es tan extrema que no puede quedar así. A veces las cosas tan extremas caen por su propio peso.”

Aunque en Argentina el deseo de incrementar la producción local también fue la justificación para el aumento del IVA a un 21 por ciento, las dos situaciones sólo comparten el que ninguno ha presentado planes para la utilización de los fondos recolectados. En Argentina, por ejemplo, el dinero recolectado en impuestos pasa a la Tesorería y, por ende, puede ser aplicado a otras áreas de la economía. Las contribuciones brasileñas, sin embargo, van a parar al fondo de ANCINE y teóricamente no pueden ser utilizadas en otras áreas.
Urdaneta de TBS destaca, asimismo, que “aunque agrava cualquier tipo de negociaciones, el aumento del IVA en Argentina fue básicamente una homologación con el IVA cobrado a otras industrias. Te guste o no, es parte del costo de hacer negocios en Argentina. Es un elemento que va a añadir más fricción, pero no puedes decir que es un tratamiento injusto y apartado sólo contra la industria”.

Si bien el proteccionismo al contenido local está presente en otras regiones como Europa, las legislaciones de este continente son mucho más claras. Las contribuciones no son entregadas a una entidad gubernamental sino invertidas directamente en producción. En España, por ejemplo, los canales de televisión abierta están obligados a invertir un cinco por ciento de sus ingresos en ficción española, pero lo hacen directamente a través de coproducciones o de la precompra de derechos de pantalla. El gigante europeo de la televisión paga Canal+, por ejemplo, es uno de los mayores inversionistas en cine europeo.
Otra de las características de la ley europea es que es uniforme, estableciendo un mínimo de 50 por ciento de contenidos europeos en las señales de televisión. Si bien Francia —debido a su tradición proteccionista de contenidos franceses— aumentó esta cuota a 60 por ciento de contenidos europeos y 40 por ciento de contenidos franceses, el resto de los países se han mantenido bajo los requerimientos mínimos estipulados por la Unión Europea. Asimismo, la Unión Europea da cierto plazo de tregua a los canales extranjeros para cumplir las medidas.

Al abordaje

Comparados a estas novedades, los problemas como la piratería y la censura parecen viejos amigos. En parte, porque en mercados como Chile ha disminuido mucho la presión de la censura en el último par de años. “En Chile ha habido un cambio firme en el público hacia menor censura” dice de Díaz, de LAPTV. ”La censura existió por una serie de situaciones políticas y sociales, pero las cosas van cambiando paulatinamente”.
El combate de la piratería, no obstante, tiene un largo camino por recorrer. Aunque ha habido ciertos avances en cuanto operadores ilegales, el robo directo de señales por parte de abonados sigue siendo un problema grave. “Ha habido algunos avances porque ahora, en muchos lugares, el público tiene acceso a una oferta más amplia de programación y de mejor calidad de señal. Es menos problemático tener un proveedor legítimo que andar cambiando las trampas”, opina Díaz.

En opinión de Gerson, de Universal, las cosas no han mejorado mucho cuando se deja de lado el área de operadores ilegales. “Cada vez que desarrollas una nueva tecnología la gente busca la manera de sacarla”.

Según Rubio de HBO, una de las causas es que la industria está a merced de leyes muy antiguas, que en algunos casos datan de hasta 60 ó 70 años atrás. “La mayoría de nuestros países siguen regulando la televisión paga a través de la ley de radiodifusión de televisión abierta y radio… En Centroamérica, antes ni siquiera teníamos una ley de derecho de autor. Si tú ibas y le decías a un operador: ‘Me estás transmitiendo sin licencia’, él te contestaba que ahí no había ley que dijese que eso no se podía hacer”.

Hoy en día, sin embargo, los programadores están trabajando más de cerca con los operadores para combatir en forma conjunta las problemáticas que afectan el potencial de crecimiento de la industria. “Históricamente ha habido bastante desconfianza por parte de los operadores porque lo ven como un juego de si tu ganas, yo pierdo”, dice Díaz, de LAPTV. “Los operadores sienten que si sus costos son altos, tienen que bajar los de programación y entonces no pueden ir juntos al gobierno porque, a fin de cuentas, tenemos que enfrentarnos unos a otros porque quieren pagar menos. Pero estamos empezando a ver situaciones donde los programadores y operadores que han estado en el negocio el tiempo suficiente han comenzado a hablar”.

Mientras tanto, los programadores se están concentrando en la oferta de productos de calidad cada vez mayor. “A pesar de todo, nuestros canales han ganado en distribución”, menciona Blanco, de Claxson. “Hemos tenido éxito gracias a una política de calidad versus cantidad. Nos hemos abocado a tener un número restringido de canales, pero con mucha calidad y nichos de mercados bien definidos”.

Por su parte, Urdaneta de TBS explica que “aunque la situación esté difícil en varios países, queremos seguir invirtiendo y fortaleciendo nuestras marcas. Tenemos nuevas series en Cartoon Network, nuevos programas en CNN y lanzamos el canal Boomerang en julio. Cuando vengan momentos mejores, las marcas que estén invirtiendo van a estar mejor posicionadas que las otras”.

Gerson, de Universal, explica que “lo más importante es que, en el futuro, podamos tener una industria estable, y que no haya sorpresas constantemente. Actualmente haces un plan de negocios y al día siguiente todo cambió, y seis meses después volvió a cambiar. Hoy en día la falta de estabilidad y continuidad lo hace difícil”.

Queda preguntar si los ejecutivos seguirían sintiendo tanta pasión por el negocio si la industria llegara a alcanzar finalmente un punto estable, con todo bajo control.

Enero de 2002

@2002 WSN INC.

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