23 de June de 2026
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Quijotes de la animación

Por Nathalie Jaspar

Cinco años atrás, cuando un productor de animación español se lanzaba en busca de un socio coproductor, la labor no le resultaba sencilla. Hoy en día, el reconocimiento a la calidad y originalidad de la animación española ha a llevado a productoras como D’Ocon, Neptuno Films, Cromosoma y BRB Internacional a la coproducción con empresas alemanas, francesas, italianas y canadienses y a la distribución de sus productos en el mundo entero. Las tres mellizas, por ejemplo, producida por Cromosoma, fue distribuida en 117 países (la Sociedad General de Autores y Escritores recaudó más derechos por esta serie que por las películas de Pedro Almodóvar).

No obstante, a diferencia de otras industrias europeas de animación —como la francesa y la alemana— la española no ha surgido gracias a ayudas del gobierno, sino en base a creatividad, tanto en sus libretos y estilo gráfico como en el área de financiamiento. Si bien las televisoras españolas tienen la obligación de invertir un cinco por ciento de sus ingresos en ficción española, la animación no se incluye en este renglón. “El gobierno ayuda al cine pero no a la animación, a pesar que somos el sector audiovisual de mayor exportación”, comenta Sergi Reitg, director gerente de Cromosoma, que además de producir Las tres mellizas, está dándole los últimos toques a Juanito Jones y Miniman.

“Me parece muy bien que protejan al cine, pero la cultura del niño también es muy importante”, destaca Josep Viciana, director artístico de Neptuno Films, que presenta al mercado productos como Connie the Cow, una coproducción con TV-Loonland de Alemania y Alliance Atlantis de Canadá. “Si no le enseñas tu cultura al niño, cojerá la japonesa o la americana”.

Tras muchos esfuerzos para negociar mejores condiciones con el gobierno español, los animadores ubicados en Barcelona —el mayor centro de producción del género en España— han conseguido acceso a una línea de crédito de $110 millones con facilidades especiales. A pesar de eso, los productores deben seguir aguzando su ingenio para financiar nuevos proyectos. BRB, una de las empresas más antiguas del género en el país, solía autofinanciar sus producciones. Sin embargo, el alza en los costos de producción ha forzado a la empresa a buscar asociados en sus empredimientos. “Primero empezamos a coproducir con televisoras españolas. BRB es la única empresa que ha coproducido con las tres mayores cadenas españolas: TVE, Telecinco y Antena 3”, explica María Bonaria Fois, directora de ventas internacionales de BRB. “Pero los precios han subido —en parte por el aumento en calidad— y ya tampoco es suficiente la coproducción con las televisoras nacionales. Entonces hemos creado un departamento de coproducción y de nuevos desarrollos para buscar financiamiento con otras productoras”. BRB principalmente produce con empresas italianas, tales come Mediaset, o con empresas francesas. Ademas, BRB recibió una inversión del banco portugués Espirito Santo que adquirió un 25 por ciento de la empresa, proveyéndole de fondos para el desarrollo de nuevos proyectos y la creación de Screen 21, una subsidaria dedicada a la creación de largometrajes animados.
Para ciertas productoras españolas, la búsqueda de coproductores se ha vuelto más accesible. “Hace cuatro años era complicadísimo”, dice Reitg de Cromosoma. “Pero tengo que confesar que ahora es relativamente más sencillo. En el caso de Juanito Jones (serie que fue adquirida por Nickelodeon a nivel panregional en América latina) pudimos escoger con qué socios coproducirla”. Juanito Jones fue coproducido con RTV y Megatrix.

Los coproductores suelen provenir de mercados que manejan presupuestos importantes para la animación, tales como Alemania, Francia e Italia. América latina, aunque representa el mayor volumen de negocio en término de horas a nivel geográfico, no puede dedicar el monto de dinero necesario para coproducir.

Aunque el ingenio de las empresas españolas ha logrado que éstas se destaquen en el mercado internacional durante el último par de años, las difíciles condiciones bajo las cuales operan han hecho, en opinión de Reitg, que muchas empresas que intentaron salir adelante se quedasen en el camino, desarrollándose sólo unas pocas empresas. “Las que han salido adelante en condiciones tan competitivas es que realmente tienen calidad”, explica Reitg.

Pero a pesar de la gran creatividad que se le ha aplicado tanto a los dibujos animados per se —proveniente en gran parte del historial editorial y de bandas animadas existentes en Barcelona desde la década de los ’20— algunos temen que la industria esté demasiado expuesta a la intemperie. Viciana, de Neptuno, dice que aunque la empresa está atravesando uno de sus mejores momentos —coproduciendo con varias compañías alemanas, francesas y canadienses— el depender de ingresos provenientes de otros países tiene sus riesgos. “Puede ser que un día los de afuera no compren tanto y podemos llegar a sufrir. Tenemos una industria muy fuerte, pero puede morir pronto”.

Actualmente la mayoría de las productoras tienen cubiertas sus cuotas de proyectos para los próximos dos años. BRB, por ejemplo está produciendo tres series al año, y tiene expectativas de aumentar a cuatro por año —además de la producción de largometrajes. La empresa promocionó el año pasado series como Academia de gladiadores y Zip & Zap, basada en la popular tira cómica pero adaptada a los tiempos modernos, con muchos elementos tecnológicos. Neptuno ha comenzado la producción de 2020, una de las series más vistas en el MIPCOM Junior, una parodia de los problemas que atravesaría la sociedad del año 2020, como clones, mutaciones y superpoblación. Cromosoma tiene asegurado su cojín de producción para el 2002 y parte del 2003 con la nueva temporada de Las tres mellizas y la nueva serie Tom, coproducida por la European Broadcasting Union (organismo que reúne a todas las televisoras públicas de Europa).

Con las dificultades financieras resueltas por cierto tiempo, los animadores españoles siguen concentrándose en el verdadero activo de sus productos: originalidad, fuertes historias y colores llamativos. “Nuestra animación se diferencia por sus colores muy solares, muy fuertes, y por nuestro sentido del humor”, destaca Bonaria Fois. Viciana, por su parte, destaca el valor de los guiones, con historias que despiertan emociones. “Hacemos historias que provocan sensaciones, no sólo presentamos un muñequito que se mueve para arriba y para abajo. Hoy en día hay muchas de esas series: series que tienen muñequitos en movimiento pero no dicen nada”.

Concentrarse en la calidad de su producto y continuar su actitud proactiva es el camino de los animadores españoles para enfrentarse al futuro. “Somos como el Quijote”, destaca Viciana.

Enero de 2002

@2002 WSN INC.

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