16 de June de 2026
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El mundo con fronteras

La luz del escenario se encendió obligando a los espectadores a guardar silencio. Las notas de una guitarra flamenca comenzaron a animar el ambiente. Aplausos, sonrisas, copas que chocan. Luego, en el tablao, un tacón, un tobillo delgado, una pantorrilla, una faralá flamenca, un estrecho corpiño, un moño bien montado sobre la cabeza que deja caer sendos rizos sobre las mejillas, aretes gitanos. Un, dos tres, charrasqueo, alarido andaluz, gira la bailaora y descubrimos su rostro… ¡ Es china!

Nunca he estado en contra de la integración cultural. Sin embargo, cuando enciendo la televisión, en mi cerebro se activa un aviso con letras amarillas e intermitentes: “Y ¿dónde queda la identidad nacional?”.

La proliferación de formatos y realities en el mundo entero contribuye, cada vez más, a la la igualdad y uniformidad de nuestras culturas. No importa en qué lugar del mundo te encuentres, al tomar el autobús no es extraño escuchar los comentarios acerca del más reciente capítulo de, por inventar alguno, Aspirantes a estrellas. “A la Susana han tenido que sacarla”, “¡Cómo se te ocurre, si es tremenda actriz!” “¿Pero te volviste loca, mija?” “Lo que pasa es que al público no le gusta porque está un poco pasada de peso”. Mientras a Susana la desguazan en Venezuela, al pobre Martin lo acribillan en Madrid y en el Medio Oriente Hassan, con lágrimas en los ojos, recoge pedazo a pedazo su sueño de convertirse en estrella.

El otro día, mi amigo Felipe me contó una idea acerca de un nuevo programa de televisión. Mientras me hablaba, comencé a visualizarlo en su casa tras un mal día en el trabajo, con la presión de tener que encontrar un nuevo proyecto que saque el negocio de abajo. Felipe, se sirve un trago, enciende un cigarrillo y de pronto, suena el teléfono. “¿Quién $#@*!!# será?”, murmura. Levanta el auricular y, por su respuesta, sabemos que el emisor ha marcado el número incorrecto. Sin embargo, como una musa caída del cielo, la comunicación se pluraliza. A lo lejos nuestro joven talento (Felipe) escucha a dos mujeres hablar de las infidelidades del marido de una de ellas. Al principio sintió un poco de vergüenza, por aquello de que escuchar las conversaciones ajenas es una acción de mucha bajeza. Pero luego, poco a poco, se interesó en lo que las dos damas platicaban… Media hora después estaba hipnotizado con la historia. Y cómo lamentó que la llegada de los niños de la traicionada interrumpieran el fascinante relato basado en hechos de la vida real y cotidiana. “Mucha lloradera pero en lo que se descuide el tipo, ella va y coquetea con otro” . No podía creer lo que estaba pensando. O mejor dicho sí. Alzó su copa y celebró, no sólo su desfachatez, sino el surgimiento de la idea esperada: un programa en donde todos podían, no sólo escuchar, sino ver y ser partícipes de la vida ajena.“Será un verdadero talk-show, que mostrará en televisión a gente hablando por teléfono con la pantalla dividida como en las películas de los’70”, me comentó Felipe entusiasmado. Le sugerí que, para preservar la identidad de los participantes, las tomas los muestren de espaldas o en primeros planos de la boca en el auricular. Y así quedó formalizado el proyecto Bla, bla, bla, un nuevo formato para ser transmitido las 24 horas del día y con un costo de producción mínimo.

Sin afán de desacreditar las mentes de los creadores de formatos, lo que preocupa es el nivel de espionaje que ha alcanzado la audiencia. Ya nole basta preocuparse porque a Jaimito le va mal en el colegio o porque a Isabela el novio la dejó por otra; ahora hay que angustiarse por la pobre Susana que en las últimas dos semanas no ha conseguido bajar de peso.

Y al final todo se resume al mismo mensaje que nos repetido desde que Caín golpeó a Abel: En la vida hay triunfadores y perdedores.

En un mundo con fronteras, no habría perdedores ni ganadores; ni tampoco McDonald’s a las puertas de las medinas; ni el Martín de allí igual al Hassan de allá; ni una gordita llamada Susana que sufre al saber que futuro pende del hilo delgado que teje la audiencia.

En esta edición de TV Latina les ofrecemos un reportaje sobre cómo las televisoras apuestan por las versiones adaptadas como clave del éxito en sus programaciones; también, algunos de los compradores de medios más importantes de América latina analizan las necesidades del anunciante actual. Roberto Irineu Marinho, presidente de Organizações Globo, comenta los retos y logros del imperio de medios más grande de la región; Peter Roth, presidente de Warner Bros., habla sobre el proceso creativo que hay detrás de sus populares series; Roberto Vivo Chanetón, chairman y CEO de Claxson, comparte las estrategias de crecimiento del grupo; Eladio Lárez, presidente de RCTV, nos dice cómo mantener un canal en medio de una aguda crisis política; y Jayme Monjardim, director de novelas y películas, nos revela los secretos de sus éxitos El clon y Terra nostra. Además, un grupo de importantes productores de telenovelas en América latina comparten cómo ha ido cambiando su trabajo con el paso del tiempo. Por último, les ofrecemos una guía de hoteles y restaurantes en Los Ángeles.

Los formatos se han convertido en la expresión máxima de participación en la vida ajena… Pero, ¿y qué hay de la propia?… Tal vez ésta sea el germen de una idea para un nuevo programa que, por ser tan personal, seguramente no tendría ningún éxito.





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