16 de June de 2026
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Afinación perfecta

La batalla entre los formatos de competencia de canto está aumentando a medida que los nuevos participantes se enfrentan a éxitos establecidos.

Han pasado 15 años desde que, según la leyenda,  Jonathan Dowling vio a fenómenos globales del pop como las Spice Girls y pensó: “Lo que Nueva Zelanda realmente quiere es un programa de televisión que se enfoque en el proceso de crear a una renombrada banda internacional de chicas”. El resultado fue el formato Popstars. Al centrarse en el proceso de la audición y ofreciendo un contrato de grabación a los voraces aspirantes, el show reinventó el concurso de canto televisivo.

A diferencia de algunos de los actos que estos shows han creado, el género mismo no se ha convertido en ‘artista con un sólo éxito’. Popstars ahora forma parte del catálogo de Banijay International y Sebastian Burkhardt, director de ventas de la compañía, no ve una desaceleración en el apetito global por shows que el ejecutivo describe como “las estrellas del negocio internacional de formatos”.

Pero este largo reinado como la realeza de los formatos ha sido ganado a base de esfuerzo. En un panorama televisivo que cada vez está más saturado y fragmentado, el secreto del carisma de estos shows es que, cuando son grandes y están bien hechos, recaudan cifras de audiencia que otros géneros sólo pueden soñar.

MANÍA DE ÍDOLOS
American Idol se convirtió en un completo gigante”, dice Chris O’Dell, director de producción de entretenimiento global de FremantleMedia. “Cambió el aspecto de la televisión estadounidense. Hizo que la industria en Estados Unidos y alrededor del mundo vieran la fuerza del medio en el cual trabajamos y se dieran cuenta de que si logras hacer muy bien un producto, como lo hicimos con American Idol, entonces hay posibilidades de una respuesta masiva por parte de la audiencia”.

Desde 2001, el formato Idols de FremantleMedia ha sido visto por 460 millones de televidentes alrededor del mundo a través de 207 temporadas en 47 territorios, generando 47 discos número uno.

Con apuestas tan altas, el mercado en este género es muy competitivo y con The X Factor, Idols y más recientemente, The Voice y Rising Star, todos convirtiéndose en piezas clave del horario de programación, la batalla por el espacio es intensa.

LUGAR PRIVILEGIADO
The X Factor y Idols “son grandes formatos y siguen desempeñándose increíblemente bien en todo el mundo, por lo que [las televisoras] van a pensar cuidadosamente antes de alejarse de algo que es un ganador garantizado de ratings”, observa Tim Mutimer, director de factual de Zodiak Rights, que cuenta en su catálogo con una mezcla de formatos de concurso de canto, entre ellos Killer Karaoke y Don’t Forget the Lyrics. “Cuanto más tiempo hayan estado al aire, lo más probable es que lleguen a ser más caros. En la vida de cualquier formato, llegará un punto en que su costo comparado con el retorno, hará que las personas se pregunten si deben producir otra cosa”.

Con los espacios en horario estelar bajo presión, la capacidad de ampliación de Sing My Song de Star China es una fortaleza clave, incitando a que ITV Studios Global Entertainment compre los derechos del formato a principios de este año. Mike Beale, director de formatos internacionales de ITV Studios, explica que, si bien podría tener un buen desempeño un sábado en la noche en ITV o BBC, el enfoque del formato en el compositor más que en el artista, le da una sensación más original, lo que significa que también podría emitirse en Channel 4 o incluso en Sky.

Beale añade: “Debido a que no cuenta con 5 mil personas formando fila fuera de un auditorio, no se necesita de esos grandes espacios porque los costos no son tan altos. El show chino fue enorme, emocionante y grande, pero se puede ajustar. Puedes empezar a menor escala y construir una gran final, mientras que The X Factor comienza a gran escala que ahora necesitas esos espacios en horario estelar para ver que funcione”.

Mutimer de Zodiak también destaca la importancia de la versatilidad. “Tenemos productores que trabajan muy de cerca con nuestro equipo de ventas y con nuestros clientes, y encuentran las maneras de ajustar la escala de la mayoría de nuestras producciones para que puedan trabajar en televisoras de diferentes territorios y con diferentes presupuestos. Killer Karaoke es el show más barato para crear, pero funciona para los países en donde los presupuestos son relativamente pequeños, desde Camboya hasta Estados Unidos. The Best Singers ha entrado en los territorios escandinavos, que podrían tener presupuestos más pequeños que un TF1, por lo que podemos ajustar los presupuestos de acuerdo a la necesidad”.

Con Popstars, disfrutando de un resurgimiento en Francia por D8 y Kanal 5 de Dinamarca, Burkhardt de Banijay piensa que los concursos de canto ya no son del dominio exclusivo de las televisoras con gran presupuesto y son deseados por los canales más pequeños que buscan impresionar.

“Realmente puedes ver dónde esos tipos de shows pueden transformar el canal y su posición en el mercado”, comenta Burkhardt. “Francia es un muy buen ejemplo. Hace cinco años sólo podías ver ese tipo de show en TF1 y M6, y ahora los tienen en W9 y D8, que año a año han aumentado sus ratings. Es por eso que los canales más pequeños irán tras ellos y los convertirán en su formato principal para a­traer a esas audiencias”.

DE LA POBREZA A LA RIQUEZA
O’Dell de FremantleMedia habla sobre la historia de Cenicienta

que está en el corazón de un concurso de canto como la esencia de su éxito, aunque algunos se preguntan si la Cenicienta realmente quisiera ir a un baile si la audiencia del horario estelar no está sintonizando.

Avi Armoza, fundador y CEO de Armoza Formats, explica: “El dinero todavía se encuentra en la televisión de horario estelar y hay un cierto nivel de inversión y valores de producción que se deben tener para poder mantener un programa exitoso en horario estelar, que no se puede hacer en una plataforma más pequeña. Estos programas están cumpliendo un sueño y la gente quiere aparecer frente a una gran audiencia y ver la increí­ble inversión en el escenario y el ‘look and feel’. Esto es parte del valor del show”.

¿Qué hay en los formatos de canto que hace que poblaciones desde Camboya a Estados Unidos sintonicen para escuchar los esfuerzos de sus compatriotas? Andrew Zein, VP sénior creativo, desarrollo de formatos y ventas para Warner Bros. International Television Production, dice que es la universalidad de la música que hace que el género viaje muy bien. “Todos pueden reconocer algo que es bueno y algo que es malo [en la música], lo que permite que todos tengamos una opinión personal”, dice el ejecutivo.

Pero a pesar del atractivo de la premisa básica, no es un caso de una talla para todos. Las grandes marcas vuelven a empaquetar la esencia de su propuesta para asegurar su lugar en un mercado determinado.

“Estamos muy conscientes de que no podemos ir por el mundo produciendo la versión estadounidense o británica de estos shows”, dice O’Dell de FremantleMedia. “Generalmente tenemos que estar conscientes de las sensibilidades locales en cuanto a la necesidad cultural de su mercado. Cuando producimos nuestros shows en Francia, por ejemplo, hay una guía estricta de que el 50 por ciento de las canciones en cualquier programa de televisión tiene que estar en francés”.

UNA MELODÍA DIFERENTE
“El show tiene que satisfacer a la audiencia”, añade el ejecutivo. “Diría que si sintonizas X Factor Australia, X Factor Italia, Albania o todos los lugares en que lo hemos producido, podrías reconocer el show, pero también podrías reconocer los elementos del lugar en donde son producidos. Tienen la personalidad de la audiencia a la que se dirigen y la personalidad de la gente que están produciendo el show. Eso es muy importante”.

Parte del desafío de lanzar un nuevo formato en este género es encontrar algo inesperado que capture la imaginación del público de una manera nueva y emocionante. Idols introdujo el voto de la audiencia, X Factor trajo la competencia entre los jueces, The Voice destacó el talento antes que la imagen y Rising Star entró al mercado con su pared de pantallas y votación en tiempo real, pero todos estos shows le ofrecieron contratos de grabación a los cantantes aspirantes.

Televisa Internacional, un participante relativamente nuevo en el negocio de los formatos, también está tomando un enfoque diferente para el formato de canto tradicional. Sing It, Sell It, por ejemplo, permite a los concursantes vender productos a través de canciones. En Playback, por su parte, cuatro jueces tienen que determinar si las celebridades que compiten están cantando en vivo o sincronizando sus labios con la música. El distribuidor mexicano también es dueño de los formatos Cantando por un sueño y Pequeños gigantes.

Keshet International, que lanzó Rising Star en todo el mundo, hizo que los jóvenes talentos sean el centro de Master Class, donde los niños cantan melodías clásicas y sólo reciben comentarios positivos de los jueces. Se ha licenciado u opcionado en varios mercados, incluyendo China.

SOBRESALIR ENTRE LOS DEMÁS
Celebrity Battle de Armoza fue desarrollado con JSBC en China, donde también se transmite. El show se centra en equipos de cantantes y productores célebres que compiten a través de diferentes géneros para encontrar al mejor dúo musical, ofreciendo al espectador una mirada a la mecánica de la industria. A medida que llegan los votos, las sillas de los concursantes se deslizan por el escenario.

“Está buscando un toque único, crear drama y [la silla en movimiento] es otro elemento visual agradable que traduce el mecanismo de votación en algo visual”, explica Armoza. “Este es uno de los elementos fuertes y únicos del show que hace que sea mucho más dramático”.

Otro formato que ha emergido del fuerte mercado chino es Sing My Song. Beale de ITV Studios dice que escuchar las mismas canciones interpretadas en shows de talento en China le dio al productor Star China (que también produce The Voice en ese país) la inspiración para el formato.

“Hay un crecimiento masivo de shows de competencia de canto en China”, agrega Beale. “No todos están saliendo al mercado internacional, pero Star vio que parte de la base del talento que participaba en The X Factor y en The Voice escribían sus propias canciones, así que pensaron, ¿por qué no hacemos un show donde nutrimos ese talento y estrenamos nuevas canciones, que se convertirán en éxitos de los otros programas?”.

Con The Hit, en el cual artistas establecidos realizan canciones de cantautores aspirantes, en su catálogo, Zein de Warner Bros. también habla de aprovechar un público que disfruta de más autenticidad en torno a su música.

“La mayoría de los productores de entretenimiento aspiran a crear un show que pueda reunir a la nación alrededor de sus televisores en grandes números, pero también hay un deseo de ser creíble y entregar algo que lleva al género y la representación del talento a un escenario más aceptable”, señala Zein. The Hit se adentra en el proceso de la composición de canciones y le muestra al público cómo se inspira, se desarrolla y se interpreta una canción.

DETRÁS DE LA MÚSICA
Los escritores de canciones también están ansiosos por una exposición en televisión, dice Beale de ITV Studios, algo que ha observado con Sing My Song. “[Los cantautores] simplemente no han sido utilizados debido, por lo general, a que los programas no están diseñados para ellos”, comenta el ejecutivo. “Hay culturas donde predomina la composición de canciones y creo que Irlanda es uno de esos lugares. Holanda y Suecia tienen muchos compositores y obviamente, también Estados Unidos”.

Aunque Celebrity Battle ha tenido un buen desempeño en su territorio original, Armoza reconoce que es más difícil de vender porque es una producción más compleja. “No es que [incluya a] principiantes que tienen la oportunidad de ser expuestos”, indica Armoza. “Son cantantes y tienen que dedicarse al show por un período [de tiempo], así que es un desafío de producción importante para los países. Es una cuestión de si [un territorio está] dispuesto a explorar, cambiar y pasar a otras ideas”.

Incluso las marcas más queridas se están desarrollando y ajustando cada año, y la tecnología es una manera de añadir nuevos componentes. Lo que Idols contribuyó hace tantos años fue una interactividad que puso al espectador en el centro de la experiencia. Ahora Rising Star de Keshet International ha aumentado las apuestas con su votación en tiempo real y la interactividad del estilo de muro con pantallas.

“[Esta] es una experiencia visual completamente nueva, diferente y dramática de ver la televisión”, indica Ran Telem, VP de programación para Keshet Broadcasting. “Esto, en nuestra opinión, es la primera vez que el televidente realmente crea el show desde su teléfono inteligente, tableta o cualquier otro dispositivo móvil. Es una forma sencilla, intuitiva y muy emocional que crea drama y emoción constante”.

Este año, American Idol utilizó Facebook para mostrar imágenes de personas votando en el show y O’Dell de FremantleMedia dice que están buscando la manera de dar al público las oportunidades más inmediatas para influenciar sus formatos de concurso de canto.

AFINAR DETALLES
Mutimer de Zodiak piensa que uno de los beneficios de la convergencia es que los espectadores tienen una oportunidad más inmediata para ver y tener la música e interpretaciones que han escuchado. “El contenido fuerte florecerá en cualquier plataforma que las personas están viendo”, dice el ejecutivo. “Pero creo que, con la música, la gente quiere escucharla de nuevo. La gente quiere participar más y todo lo que la tecnología pueda hacer para que puedas lograr eso con mayor facilidad es un beneficio real”.

Sin embargo, no existe opinión concreta sobre si el aumento de la interactividad es el futuro del género. Como Armoza señala, aunque territorios como el Reino Unido, Israel y Estados Unidos están buscando estos elementos, con todos los desa­fíos que las diferentes zonas horarias presentan, para algunos territorios eso no es tan importante en este momento.

“Creo que lo más importante es que la historia funcione en un nivel lineal y sea lo suficientemente fuerte”, apunta Armoza. “Nuestra experiencia [es que la interactividad] no es algo revolucionario, es una evolución de la votación. Primero fue el teléfono, después el SMS y ahora a través de aplicaciones, por lo que la posibilidad de hacer algo que es revolucionario sigue ahí y todavía no ha sido explorado”.

Burkhardt de Banijay concluye: “Cada seis meses vamos a Cannes y alguien intenta añadir otro componente a este género. Queda por ver si los nuevos shows alcanzarán el éxito o si van a ser percibidos por los televidentes como muy rebuscados. Los espectadores son los que deciden lo que es un éxito”.

 





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