NUEVA YORK: Ben Kingsley hipnotizó al público con su interpretación matizada, pero poderosa en Gandhi, que le valió un Oscar al Mejor actor. Nacido en el Reino Unido y entrenado en el teatro, Kingsley pasó a ganar nominaciones al Oscar por actuaciones en Bugsy, Sexy Beast y House of Sand and Fog, y ha recibido innumerables premios en su prolífica carrera. Ha protagonizado películas tan diversas como Schindler’s List, Hugo, Iron Man 3 y Exodus: Gods and Kings. Al igual que otros principales talentos de Hollywood, Kingsley ha pasado a la pantalla chica y recientemente terminó de filmar la miniserie Tut, producida por Muse Entertainment. En la serie, el actor interpreta al calculador y astuto Ay, el gran visir del joven faraón egipcio Tutankamón. Nombrado caballero en 2002, Sir Ben comparte con TV Latina sus ideas sobre el personaje Ay y el arte de la actuación.
TV LATINA: ¿Cómo se involucró en Tut?
KINGSLEY: Simplemente fue el elemento básico de este negocio: Mi agente me llamó. Se le habían acercado y le explicaron la idea, estructura del guión y que sería de seis horas. Iban a rodar en Marruecos y Montreal. Pero déjame decirte que la ubicación del rodaje, en su mayor parte, [no impacta] mi decisión. Apenas conozco el paisaje en donde termino trabajando, a menos que sea algo tan notable como Marruecos. [Por lo general es] en una habitación de hotel y en el set de grabación.
Pero filmar en Marruecos fue un encanto, ya que sabía que el paisaje iba a inspirar a los actores y al material. Hay algo en el paisaje de África del Norte que es muy adecuado para la mentalidad del actor, quien tiene que retratar nociones de la eternidad, dinastía, dioses y la superstición. De todos modos, contactaron a mis agentes y rápidamente leí [el guión] y estaba encantado de formar parte [de la miniserie]. El director David Von Ancken vino a mi casa. Me gustó mucho, al igual que su comprensión del material. Hablamos sobre algunas otras metáforas de la literatura [que podrían] actuar como herramientas para darle vida a esa historia extraordinaria, casi inaccesible, y hacerla accesible. Luego conocí a todos los demás en Marruecos. Mi esposa también tiene un precioso papel en Tut, lo cual fue un placer. Fue genial trabajar juntos. Ellos la contactaron para el papel de Herit, la prima y dama de honor de la reina que es sacrificada como una especie de recuerdo de la guerra en medio de las batallas entre las dos facciones. Esa fue una gran ventaja. No determinó si tomaría o no el trabajo, pero hizo que fuera muy agradable saber que podríamos estar trabajando juntos. Así que todo se resolvió rápidamente y fuimos a Marruecos.
TV LATINA: Hábleme de su personaje, Ay.
KINGSLEY: Es ambicioso. Es un trepador. Es un oportunista. Es un político brillante. Es muy difícil saber lo que está pensando. Nunca expresa ninguna emoción que permita que otro adivine dónde está [mentalmente]. En ese sentido, fue un papel maravilloso de interpretar porque mi actuación tenía que estar muy profundamente dentro de su ambiciosa psiquis. La serie fácilmente puede ser llamada Ambición en lugar de Tut porque todo el mundo en nuestro escenario, y estoy seguro que en la corte en ese momento, estaba desesperadamente conspirando para acceder al trono y, por lo tanto, acceder a la eternidad y a un lugar con los dioses. Creían que nacían con los dioses y que vivirían con ellos en la eternidad cuando muriesen. Son conceptos muy extraños, pero los actores tenían que aceptar las diversas cosas que en el siglo XXI encontramos bastante extrañas, igual que los dioses y cómo molestarlos y cómo apaciguarlos, los conceptos de la eternidad y nacer como un dios, el ser un dios en la Tierra. Ay estaba muy en sintonía con todas estas cosas y sabía cómo manipular a la gente en contra de unos a otros sin que parezca. Así que fue un personaje maravilloso de interpretar.
TV LATINA: Recuerdo su papel como Itzhak Stern en Schindler’s List y parte de la belleza de esa actuación era que había mucha comunicación no verbal. Ay es un manipulador y retiene tanto. ¿Encontró que los dos papeles eran similares?
KINGSLEY: Están relacionados, absolutamente, porque sostengo que la quietud es un atributo de cualquier actor. Es decir, la economía del movimiento y la precisión de movimiento de las palabras o de gestos físicos, si eres actor o bailarín. Suena paradójico, pero esos momentos de quietud donde el bailarín aparece estar flotando en el aire son extraordinarios y todos los movimientos están construidos alrededor de esos momentos de quietud. Nos hacen recuperar el aliento como solía hacer Dame Margot Fonteyn. La quietud era aplicable a Ay, sí, pero trato de que sea aplicable a cada personaje que interpreto, donde sea apropiado. Hay momentos de serenidad y quietud en el que no sabes cuando estás por atacar. Con Itzhak Stern en Schindler’s List, en sus momentos de quietud piensas, ¿cómo va a sobrevivir esto? Y de esa quietud sale ese gesto de supervivencia, al igual que la quietud de Ay viene ese acto de manipulación y ambición, que tal vez es una forma de supervivencia en su contexto.
TV LATINA: Estoy usando el término “villano” de manera muy informal, pero por el bien de la pregunta, ¿cómo se conecta a un personaje cuando está interpretando a alguien que no es necesariamente un guía moral?
KINGSLEY: Me alegro que hayas puesto “villano” entre comillas porque, por supuesto, no veo a Ay como un villano. Es un sobreviviente, la persona más inteligente en el guión, pragmático y omnisciente, y debo abordarlo como si tuviese su propia rectitud y su propio sentido de virtud. Sí, le entrega a su hijo el discurso más maravilloso sobre el derecho y la oportunidad, que podría ser sacado de nuestro guión y utilizarlo hoy en día como una guía para los jóvenes que sienten que tienen derecho a reclamar todo. Sienten que el mundo debe venir a ellos en vez de salir a buscar oportunidades y tomarlas. Así que en ese contexto, por supuesto que Ay se convierte en Faraón porque es un magnífico sobreviviente y se encuentra grandemente en sintonía con su entorno. Así es como me acerco a todos mis personajes. Encuentro su sentido de rectitud, ese pulso dentro de ellos. Nunca juzgo a mis personajes.
TV LATINA: ¿Fue un lujo poder pasar seis horas editadas interpretando un personaje en lugar de una película que dura dos horas?
KINGSLEY: Todavía incluimos una gran cantidad de horas de trabajo al día. Filmamos seis horas de película en una pequeña cantidad de semanas. Creo que eran 10 u 11 semanas y nos deberían haber dado 24 o 25 para seis horas de película. Fue bueno vivir con Ay durante todo ese tiempo, explorar [el personaje], pero hice seis horas de filmación en el tiempo que normalmente me darían para hacer dos. Pero a veces la compresión es muy buena, ya que te obliga a tomar decisiones como actor.
Era casi el lujo opuesto en que había una falta de tiempo y tuve que tomar decisiones basadas muy rápidamente sobre el desempeño de los demás a mi alrededor y las necesidades de la escena y las necesidades de la obra completa. Sin embargo, me gustó mucho. Inventar algo de la nada es emocionante, que es básicamente lo que hacemos en nuestro negocio. Comenzamos con la impresión en una página. Es un guión. Puedes lanzarlo a tu escritorio o puedes verlo en tu laptop, y de repente tienes seis horas de televisión extraordinaria que se desarrolla en el antiguo Egipto con magníficos e impresionantes escenarios, vistas, vestuarios y los extras. Es un milagro cómo se junta todo eso.
TV LATINA: ¿Fue sólo este proyecto en particular que le llamó la atención o ha estado viendo la diversidad de la gran televisión, pensando que esto es algo que le pudiera interesar?
KINGSLEY: Ambos. Veo la diversidad de la gran televisión, como bien dices, sin mencionar la absorción entre el cine y la televisión, y veo que está proveyendo de mucho trabajo a tantos actores. Ves los canales que ahora están disponibles en el mundo, en Europa, Asia, América, Australia, en todas partes, y la cantidad de oportunidades abiertas a actores, escritores y directores, de pronto se vuelve emocionante. Esa oportunidad de tener una plataforma diferente, comenzando en el teatro, y luego entrando en la animación, televisión, comerciales, doblajes, largometrajes, es muy emocionante. Uno puede permanecer absolutamente fiel al arte original y todavía diversificarse a un nivel impresionante.
De hecho, mi esposa y yo tenemos a través de nuestra compañía Lavender Pictures seis películas en nuestro itinerario como productores. [Hace poco] nos dimos cuenta de que una película en la cual habíamos estado muy interesados en poder filmar sería perfecta como una miniserie de televisión. Acabamos de tomar esa decisión con tan poco esfuerzo en el contexto que acabas de describir tan perfectamente. Es un mundo muy emocionante, especialmente para los [proyectos que] involucran historia.
Todas las grandes epopeyas históricas ahora están en la televisión. Cada vez menos están en la pantalla grande, [y eso] es muy interesante. Puedes tener seis horas explorando una serie de historias, en lugar de dos horas, y a la gente le encanta ver porque es episódica, como lo fue y sigue siendo la historia. [La televisión] es un gran lienzo amplio y tiene un enorme potencial.
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