NUEVA YORK: Para los fanáticos apasionados de Mad Men, ver el show ha sido como pelar las capas de una cebolla. A primera vista, nos quedamos impactados por cuanto fumaba y bebía la gente en los años ’60. Nos quedamos horrorizados por la forma en que los hombres trataban a las mujeres en el trabajo y en la casa. En el centro del show, nos vimos a nosotros mismos. Incluso, sin haber sido tan guapos como Don Draper, tan ambiciosos como Peggy Olson o tan inescrupulosos como casi todos ellos, los personajes reflejaron nuestra humanidad, en el contexto de una de las épocas más turbulentas de la historia estadounidense. El creador y productor ejecutivo Matthew Weiner habla sobre el show que ayudó a cambiar el curso de la televisión y que ganó cuatro Primetime Emmys consecutivos como Mejor serie dramática.
TV LATINA: Cuando se preparaba para hacer el show, ¿había temas específicos que quería explorar?, ¿esos temas cambiaron en el transcurso de las siete temporadas?
WEINER: Sí, desde luego las cosas cambiaron y evolucionaron mientras hacíamos el show debido a que uno de los principios primarios del show era no repetirnos. Hay repetición en la vida y puedes terminar encontrando que Pete Campbell termina en el mismo lugar donde estuvo Don, pero va a ser diferente porque es Pete. Por otra parte, a medida que pasa el tiempo, están sucediendo cosas diferentes y desde el inicio del show he querido cubrir un largo período en la vida de las personas. Eso en sí era interesante para mí si se trataba de la gente común. Obviamente, existe una trama y Don tiene otra identidad, él es extraordinario y los eventos en sus vidas son extraordinarios, como corresponde al drama. Pero quería que [la serie] se sintiera lo más cercana a la vida cotidiana o a temas identificables, problemas pequeños que las personas regulares tienen y lo que eso sería en un período de tiempo. Y específicamente, quería revisar lo que era en ese entonces una transición más o menos olvidada en la historia estadounidense.
Algo pasó entre los años ’50, o lo que las personas percibían que eran los años ’50, digamos Happy Days, y Woodstock. Este período fue tan crucial para la historia de Estados Unidos y tan crucial para la formación de cómo somos ahora, pero había sido ignorado. Y me pregunté, cómo sería ser una persona normal y ver llegar esa transición.
Hay tanto cambio desde cómo pensé que sería el show cuando escribí el piloto hasta cuando llegué a hacer el show. Sucedió porque tuve la increíble suerte de trabajar en The Sopranos por cuatro años y medio. Simplemente cambió mi concepto de lo que podía hacer con un show. The Sopranos fue tan revolucionario, incluso si yo no hubiera trabajado en The Sopranos hubiera cambiado las cosas para mí, porque fue un show que vi mucho. [Me atraía] este tipo de narración sin cliché, no de la televisión, sin tonterías que no mentía sobre las emociones humanas, que no estaba llena de gente superando lo imposible y que en realidad se preocupaba por todo lo que hacían y que siendo completamente honestos unos con otros, en su lugar destacó las áreas grises y los momentos menos virtuosos en nuestras vidas. Don no es un criminal como Tony Soprano, pero reconocí el comportamiento humano más honesto. Eso es algo que comencé con el piloto en algún nivel, pero no sé si hubiera tenido la confianza para seguirlo si no hubiera sido por The Sopranos. Creo que Mad Men hubiese sido mucho más impulsado por la trama si nunca hubiera visto o experimentado The Sopranos.
TV LATINA: Mad Men también parece no tener prejuicios sobre la conducta humana.
WEINER: Esa ha sido la intención de todos en el show. A esto es a lo que me refería: Admitir lo que es el comportamiento humano y evitar que la televisión represente un estándar diferente o un estándar de fantasía. En el cine y la televisión hasta los criminales tienen un código que no parece realista. Espero que de cierta forma, la falta de juicio se sienta perdonable porque, y no me di cuenta de esto hasta que estuve trabajando por un tiempo, gran parte de la experiencia del entretenimiento tiene que ver con enjuiciar a los personajes y decir, odio a esta persona o me encanta esta persona, nunca haría eso o sí haría eso. No quiero quitarle eso a la audiencia, pero como escritor, cuyo equipo está compuesto por personas que se sienten de la misma manera, no quieres hacer las cosas tan fáciles. Las personas tienen el bien y el mal en ellos, y todo el mundo tiene una razón de por qué hacen lo que hacen.
TV LATINA: ¿Qué tan difícil fue entrelazar los eventos de la vida real en las historias de los personajes?
WEINER: Esas cosas son un desafío porque hay muchas maneras de hacerlas. Tengo una regla en el show: No es una lección de historia. Casi no [incluí] el asesinato de JFK. Para mí, Mad Men es una historia de personajes. Después de haber vivido lo que creo que podría considerarse un evento equivalente, el 11 de septiembre, estaba interesado en cómo viajan las noticias, qué tan solo te sientes, qué tan pegado al televisor estás y lo impotente y asustado que te sientes. Primero lo hicimos con la crisis de los misiles de Cuba. Para mí siempre se trata de lo que va a suceder con los personajes y cómo eso se relaciona temáticamente a la historia.
Si tomas un año como 1962, cuando murió Marilyn Monroe, puedes ver que sucedió muy poco. Es el momento de Camelot. Con la excepción de la crisis de los misiles de Cuba a fines de año, simplemente no hay una gran cantidad de eventos. Pero me di cuenta, al leer revistas y libros, que la cultura parecía estar obsesionada con el fin del mundo. Probablemente fue la resaca de todo el armamentismo que había sucedido a finales de los años ’50. Después, el año termina con la crisis de los misiles de Cuba, que fue una experiencia larga y terrible. De repente, tuve una historia para la temporada.
La crisis de los misiles de Cuba tuvo un impacto increíble, profundo y personal para todos en Estados Unidos. Se prolongó durante 13 días y ahora tenemos todas estas historias sobre lo que sucedió, Kennedy y el teléfono rojo, las decisiones que se realizaron y la información que estaba siendo revelada, pero las personas que vivieron a través de ese momento no sabían nada. Y eso es algo que intentas recuperar. ¿Cómo se percibe el pánico?, ¿cómo puedo hacer que esto se sienta como la vida real? También la televisión se convierte en gran parte de ella. La televisión siempre es parte de la historia. La evolución de nuestra relación con la televisión es parte de la historia de este show y de este período.
Pero luego, toma un año como 1968, donde hay un evento cada mes. Es completamente catastrófico y el mundo parece estar revolucionado. Para mí, fue una oportunidad para contar una historia sobre Don, porque es lo que siempre me interesa, las personas. Don es el gran sobreviviente, vivió durante la Gran Depresión, a través de la soledad. Él es bastante fuerte. Pero, ¿qué puedo hacer para demostrar que lo que la gente percibe como la turbulencia de los años ’60 está por terminar en un período de meses? Bueno, parte de esto era [el sentimiento de] no puedo creer que esto siga sucediendo. Para el tiempo en que hicimos el asesinato de Robert Kennedy, [la gente pensaba], tienes que estar bromeando. Esa era la emoción que quería transmitir. Nunca quiero perder el hecho de que los acontecimientos de tu propia vida son más importantes que los eventos de la historia pública. Alguien que estaba en medio de un divorcio el 11 de septiembre, al día siguiente se sentía triste y conmocionado, pero aún estaba en medio de un divorcio. Eso es lo que quiero recordarle a la gente.
TV LATINA: ¿Cuál es el legado de Mad Men y su contribución a la sobre utilizada frase “edad de oro” de la televisión?
WEINER: Siempre tengo un problema con la expresión “edad de oro”, porque para mí es un insulto a la historia de la televisión. Si tu show sale al aire el próximo año o salió al aire antes de The Sopranos, ¿no es parte de esto? Siempre hay shows de televisión buenos y malos. El legado es algo raro, porque creo que eso es para que otras personas decidan. Alguien me dijo algo muy interesante. Dijeron que Mad Men fue el último show que vieron juntos, porque han pasado tantas cosas tecnológicamente durante la vida del show. Cuando hicimos el piloto, realmente no había Gmail, iPad, iPhone, streaming o VOD. En algún momento, cerca de la mitad del show, la gente dejó de ver la televisión juntos y vieron los shows cuando podían o realizaban visualización masiva. Así que eso es algo que creo que va a estar asociado con el show de una manera extraña.
Me siento muy afortunado de que pudimos hacer algo tan peculiar. Creo que será un modelo de negocio en algunos aspectos, ya que todos los canales de cable básico pequeños producen programación original, con la que puedes hacer algo y cambiar el negocio con un show. Estoy feliz con eso, pero creativamente después de haber pasado los últimos 10 años haciendo un show sobre la historia, sería una locura predecir o adivinar cual será el legado. Espero que se destaque como un pedazo de originalidad que fue exitoso. Ese es un momento raro y es algo por lo cual espero que sea reconocido. Es muy duro animar a la gente a ser original porque es brutal. Me siento muy agradecido de que nos hayan dejado hacer este extraño e inusual show. Ha demostrado ser como ningún otro. No sabíamos eso cuando estábamos haciendo [el show]. Para mí se sentía como televisión normal, pero ahora estoy consciente de ello.
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