Por Nathalie Jaspar
Son las once de la noche en una sala de
emergencia. Los camilleros depositan enfermos a toda velocidad en manos de un
grupo de enfermeras. Éstas, a su vez, contactan a un doctor, quien se
desvive por salvar la vida del paciente. Esto suena, sin duda, a trama
conocida: es la utilizada en dramáticos del tipo de ER. La diferencia radica en que ésta no es una trama, al menos no
una elaborada en guiones por un escritor, sino la premisa que le dio vida a uno
de los programas de realidad que más impacto logró en Argentina
durante 2003: E 24.
Si bien la fiebre de los formatos y de
los programas de realidad echó raíces en América latina
nutriéndose de los grandes éxitos mundiales, cada vez es
más frecuente que en la región se los combine con productos
propios. Para ello, las televisoras latinoamericanas están siguiendo
pautas de su propia inspiración. E 24,
por ejemplo, al aire en Canal 13, es una producción de Cuatro Cabezas,
la misma empresa que creó el irreverente formato de Caiga quien caiga, vendido ya en ciertos mercados europeos y nominado a un
International Emmy este año. E 24
obtuvo un promedio de sintonía que osciló entre los 19 y los 20
puntos.
Otra televisora argentina, Telefe, ha
tenido también muy buenos resultados combinando adquisiciones de fama
mundial con creaciones propias, las cuales está exportando a su vez. El
legado, un formato propio en el que los concursantes descalificados deben donar
su dinero al resto de los participantes, es un buen ejemplo: no sólo le
brindó buena sintonía a su pantalla, sino que fue vendido a la
RAI de Italia —donde la versión local está liderando su
franja horaria— y a Telecinco de España, entre otros. Estos
resultados hicieron que Telefe desarrollase El legado kids, una versión del formato para chicos que está incluida
en Guinzburg & Kids.
En términos de adquisiciones,
Telefe trabaja principalmente con Endemol. “Tenemos una excelente
relación con Endemol”, destaca Claudio Villarruel, director
artístico de Telefe. “Producimos todos sus formatos en conjunto
con nuestro equipo creativo. Todos los que hemos hecho con ellos han funcionado
muy bien: Fear Factor, La gran propuesta, Operación triunfo y después Trato hecho.
Ahora estamos analizando un par de formatos para ver cuál vamos a
elegirpara [este] año”. Operación triunfo, por ejemplo, logró un promedio de 21,5 puntos de rating.
Mientras tanto, Trato hecho obtuvo un promedio de
27,2 puntos de rating, con una participación promedio de audiencia del
49 por ciento.
Enfrentamiento escénico
En el caso de Colombia, la competencia
en el área de los formatos de concurso y de programas de realidad ha ido
‘in crescendo’ paulatinamente. ¿Quién quiere ser
millonario?, que entretiene a la audiencia
colombiana a través de Caracol, se enfrenta a The Weakest Link, de RCN.
El año pasado, el enfrentamiento
más fuerte se dio entre Gran hermano,
al aire en Caracol, y Protagonistas de novela 2, en RCN. Ambas televisoras invirtieron una importante cantidad de
recursos en estos programas.
Caracol produjo —conjuntamente con
Tepuy y RTI— Gran hermano,
para el que se construyó una ‘casa’ especialmente
diseñada para las necesidades del formato, y que puede ser utilizada por
otros países de América latina (Argentina, México y Brasil
ya tienen sus propias instalaciones).
Protagonistas de novela 2, por su parte, fue producido en los estudios de Telefe en Argentina,
lo que le dio un alto nivel de calidad técnica. Uno de los objetivos fue
tener buen audio, por lo cual colocaron un mayor número de
micrófonos.
Y todo indica que esto sólo marca
el inicio de la batalla de los formatos en Colombia. “Estamos viendo
más posibilidades de realities, opciones adicionales a Protagonistas”, señala Carolina Angarita, gerente de
programación de RCN Televisión.
En México, la lucha no ha sido
menos sangrienta. Televisa se ha apuntado sus triunfos con realities como Big
Brother, Código F.A.M.A. y 100 mexicanos dijeron,
mientras que TV Azteca lo hizo con La academia, The Weakest Link y El conquistador del fin del mundo.
El éxito de La academia “tuvo
mucho que ver con el seguimiento que le dio la audiencia a los muchachos que
trajimos, que se veían comunes y corrientes, gente de nuestro pueblo, a
diferencia de los que Televisa trajo para Operación triunfo, que eran chicos con algo de conocimiento de música y muy
guapos”, explica Pedro Lascurain, director de adquisiciones de TV Azteca.
Según Lascurain, una de las
grandes dificultades para la selección de formatos —sea de
programas de realidad o de concursos— es que es muy difícil de
predecir si funcionarán en un mercado determinado. “Estrellas
de novela, en [otros mercados] fue un
éxito rotundo. A nosotros no nos fue mal con él, pero pasó
un poco inadvertido. Entonces no hay nada escrito sobre el por qué
funciona un formato”. Otro ejemplo que utiliza Lascurain fue el
éxito que tuvo TV Azteca con El conquistador del fin del mundo, que no tuvo tan buen desempeño en Ecuador.
Otra dificultad, además de lo
impredecible, es la abundancia de formatos. “Hay tantos y se parecen
tanto que, hoy por hoy, es difícil apostarle a uno”, exclama
Lascurain. “Ahora en NATPE voy a ver qué nos ofrecen. Luego, ver
qué nos conviene y deberemos tener la sensibilidad de decidir
cuál es el que queremos perseguir. O si queremos inventar uno, eso
también se vale, ya que tenemos nuestros propios creativos”.
Decisiones difíciles
Si bien el año pasado
había una sobre oferta de programas de búsqueda de talento, este
año compradores como Lascurain se ven agobiados por la
información sobre programas de citas. “Ya no sabe uno cuál
es cuál. Está The Bachelor, The Bachelorette, etc., etc. Uno se vuelve un poco escéptico”.
Sin embargo, dadas las marcadas
diferencias culturales que afectan al mundo del romance y de la pareja, muchos
programadores prefieren desarrollar programas locales, que se adapten a la
idiosincrasia de la audiencia. Un ejemplo de ello es La cenicienta, transmitido por Telemundo, que aprovecha elementos típicos de
nuestra cultura, como es la cercanía con la familia y los amigos,
así como la apertura a consejos de curas o astrólogos.
El desarrollo de La cenicienta —hecho a la medida para el público hispano de los
Estados Unidos— refleja la estrategia de los compradores de evaluar muy,
muy cuidadosamente un formato antes de lanzarlo, sin dejarse llevar por el
proyecto más de moda. “Somos los únicos que nos hemos
arriesgado a hacer realities en los Estados Unidos”, destaca Ramón
Escobar, VP ejecutivo de programación y producción de Telemundo. “Y
tenemos mucho cuidado en escoger el reality adecuado. Estamos empujando
diferentes géneros. Con Protagonistas, nos fue muy bien. La
cenicienta fue un gran éxito
también. Fue una buena historia de amor en base a una muchacha que
quería superarse y la gente de identificó con ella. Este es el
tipo de realities que vamos a seguir buscando”.
Dado el precio de las licencias de
algunos formatos —al menos en términos de las economías de
algunos de los territorios latinoamericanos— y los esfuerzos necesarios
para su promoción, no es sorprendente que los compradores muestren no
sólo cautela al comprar, sino también al programar. En Venezuela,
por ejemplo, RCTV ha logrado mantener vigente ¿Quién quiere
ser millonario?por un buen número de
años. “Lo hemos tratado con mucho cuidado, no lo hemos —como
dicen los programadores— manoseado”, explica Andrés Badra,
gerente de programación y adquisición internacional de RCTV. A
pesar del elevado costo de la licencia de millonario, que es una carga fuerte
en medio de los severos problemas por los que atraviesa Venezuela, Badra comenta
que la televisora ha decidido mantenerlo en el aire por su atractivo para los
anunciantes, además de sus altos niveles de encendido.
Los anunciantes han sido la clave para
que otra televisora venezolana, Televen, incrementara el número de
formatos que saca al aire. El año pasado desarrolló conjuntamente
con Procter & Gamble una edición de Camino a la fama, en el que un número de jóvenes venezolanos expusieron
su talento.
Antes del reality y después
En la expansión de su influencia,
el mundo del formato ha comenzado a invadir otros territorios, como es el de la
televisión paga. Discovery Networks, por ejemplo, decidió
programar un número de productos de realidad basados en franquicias
internacionales en su canal People+Arts. “Los reality shows ya no son del
dominio exclusivo de la televisión abierta”, advierte Guillermo
Sierra, VP de programación y producción de Discovery Networks
Latin America/Iberia, quien comenta que “los programas de
transformación como No te lo pongas funcionan espectacularmente
bien”.
Entre los programas de reality que
estrenó People+Arts destacan Antes y después —que aumentó la sintonía del canal en 350 por
ciento en Brasil—; No te lopongas; Mi casa, tu casa; y Nuestra boda.
Otros canales de televisión paga
han optado por desarrollar formatos propios. En el caso de Cosmopolitan
Television, éstos han sido extrapolados de franquicias de gran
popularidad publicadas en la revista como Tienes un cita. “Utilizamos las secciones que más leen de nuestra
revista para inspirarnos”, dice Cynthia Hudson, VP senior y directora
editorial de Cosmopolitan Televisión. “Nuestra marca tiene un
potencial tremendo, siempre y cuando se lleva bien a la
televisión”.
En Tienes una cita, una chica debe tener citas con tres candidatos para escoger el que
más le gusta. En cierto momento de la cita, recibe la llamada de la
productora que le ofrece la oportunidad de escaparse o de seguir compartiendo
con el chico. “Esa es la parte más divertida”, confiesa
Hudson.
Al destacar de este modo el adjetivo de
divertido, Hudson dio en el clavo. Después de todo, el formato sigue
siendo un género sin pretensiones en el cual la diversión es y
será siempre el factor decisivo.
Enero de 2004
@2003 WSN INC.
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