16 de June de 2026
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Programación: La fama de los formatos

Por Nathalie Jaspar

Algunas décadas atrás, Andy Warhol expresó su ahora archiconocida opinión de que todo el mundo logra sus 15 minutos de fama. Lejos estaría Warhol de imaginar que los formatos darían a todos los habitantes del mundo la oportunidad de conseguir no sólo 15 minutos, sino horas y hasta días completos de fama. Para muestra, un botón: en solamente cuatro horas se registraron vía Internet más de 11 mil candidatos a concursar en Big Brother 2, transmitido por Televisa. Una semana antes de cumplirse el plazo de registro, ya se habían recibido más de 100 mil inscripciones. El fenómeno de Big Brother, cuya primera edición se vio a principios de 2002 en México, parece continuar en esta segunda temporada, producida por Televisa y Endemol México.

“Esperamos un mayor éxito [a nivel de audiencia], porque se está preparando un Big Brother 2 más intenso, más revelador y más audaz” que el primero, destaca Alberto Ciurana, VP de programación para Televisa. “Big Brother ha sido el gran fenómeno de la televisión, sin afectar el concepto de la telenovela”.

En Argentina, donde Telefé ejecutó la tercera edición de Gran hermano a finales del año pasado, los televidentes pudieron disfrutar además de un seguimiento continuo de los participantes recluidos en la casa a través de canales especialmente asignados en la plataforma de DirecTV. En Brasil, TV Globo y los canales de Globosat hicieron un esfuerzo similar.

En la variedad está el gusto

El éxito de los formatos, no obstante, no se limitó a Big Brother, sino que incluyó una gran variedad de temas, desde Expedición Robinson hasta Operación triunfo, desde Protagonistas de la música hasta juegos como el popular Family Feud. Esta variedad tenderá a a ser ampliada este año con posibles adaptaciones de The Bachelor (uno de los formatos más exitosos en los Estados Unidos en el 2002) y de La ruleta rusa.
A pesar de la variedad, no cabe duda de que el 2002 fue un año en el cual prevalecieron los formatos de talento como Protagonistas de la música, Popstars, La academia, Estrellas de la música o Fama y aplausos.

Protagonistas de la música, derivó del formato Protagonistas de novela, desarrollado por Promofilms con televisoras como Telemundo en los Estados Unidos. “La razón por la cual hicimos otro Protagonista fue el gran éxito que tuvimos con Protagonistas de novela”, comenta Manuel Martínez, VP ejecutivo de programación y producción para Telemundo. “Otra fue que gusta mucho a la audiencia joven, que normalmente ve televisión en inglés”. Telemundo ya ha realizado versiones de Temptation Island, que según Martínez funcionó muy bien porque “los latinos son más calientes”.

En México, La academia se convirtió en uno de los mayores éxitos de audiencia para TV Azteca, creadora del programa. “La academia concluyó en el Auditorio Nacional, con una edición de tres horas y media”, dice Pedro Lascurain, director de adquisiciones y derechos de exhibición para TV Azteca. “Alcanzó 40 puntos de ratings y un 70 por ciento de participación de audiencia”.

Para este año, Lascurain, quien ya adquirió el formato de The Weakest Link, estudiará la adquisición de otros formatos de concurso. “Estamos viendo formatos como La ruleta rusa”, dice. “También estamos viendo lo que ha funcionado bien, como The Bachelor, al que le fue muy bien en los Estados Unidos”.

En muchos mercados, la tendencia hacia el formato musical ha llevado a varios canales a competir al mismo tiempo con formatos de este tipo. “En Venezuela, los dos principales canales [RCTV y Venevisión] se montaron sobre la fiebre mundial de [los formatos de] música”, señala Andrés Badra, gerente de programación y adquisición internacional para RCTV. “Ambos produjimos nuestras propias ideas, adaptadas a las necesidades de cada canal”. RCTV desarrolló Fama y aplausos, un formato donde los participantes recibieron una formación artística para luego competir. La televisora aprovechó las instalaciones de la Academia de Cine y Televisión, donde contaron con salones de clase, así como con salas de grabación y de ensayo. Por su parte, Venevisión produjo Estrellas de la música.

Otro formato musical que ha tenido muy buena aceptación es Popstars, cuya versión argentina ha sido transmitida capitalizando en dos ventanas: Telefé y Disney Channel. El formato lleva dos temporadas, la primera generando un grupo de cantantes femeninas (Bandana) y el segundo de cantantes masculinos (Mambrú).

Derecho a la fama

Si bien los formatos han resultado muchas veces en grandes volúmenes de audiencia, también ha habido reveses: algunos han entregado resultados descorazonadores; otros se han quemado rápido con la audiencia, dejando un espacio horario en la cuerda floja. Más importante aún es la polémica sobre su autoría, un hecho que salta a la vista cuando se observa la cantidad de formatos similares.

Un punto importante para entender la complejidad de la situación es que la mayoría de formatos no pueden ser registrados según los parámetros normales de los derechos de autor. Como solución, se ha creado una asociación llamada FRAPA, con base en Alemania, donde se puede registar un formato y, en caso de confrontación, FRAPA serviría de mediador. No obstante, uno de los factores que ayuda a complicar la situación es que un formato puede estar inspirado en otro sin que se incurra realmente en una infracción. Sólo el uso de lineamientos muy, muy específicos o de un software podría realmente justificar una intervención.

Estos lineamientos también son importantes para despertar el interés del comprador. “Hay formatos que hay que pagar, como Survivor o Millonario, que tienen elementos como software o lineamientos de producción sin los cuales el programa saldría muy distinto y muy malo”, dice Badra, quien fue uno de los primeros en adquirir Millonario en la región. “Pero la creatividad en la televisión es infinita, y un formato no puede convertirse en la simple presentación de una idea”.

“El formato tiene que tener una cantidad de elementos que nunca voy a tener la capacidad de desarrollar yo”, añade Badra. “Si hablamos de ideas, un canal seguramente puede generar una idea más adaptada a su público, a sus costos y a su capacidad de producción que lo que le están ofreciendo. Si alguien viene tratando de venderme un dating game, prefiero desarrollar uno propio. El formato requiere profesionalismo de quien lo ofrece, tiene que venir con un apoyo tal de esa empresa que haga que lo compre”.

Otro aspecto que contribuye a la confusión es la repartición de los derechos de ciertos formatos entre un número de empresas. “Uno no sabe quién tiene los derechos de qué producto”, exclama Lascurain, de TV Azteca. “Hay que andar con cuidado, ver de dónde vienen los derechos. Creo que también es muy importante verificar que se nos entregue la patente establecida, y las reglas [del formato] escritas, para que luego no venga otro” y diga que tiene los derechos.

Muchos programas de este tipo que están siendo desarrollados por canales de televisión, tanto abiertos como de paga, están aprovechando franquicias que ya están en el aire, como el de las telenovelas infantiles. Televisa Niños, en México, está organizando Codigo F.A.M.A., un programa donde niños competirán por convertirse en las próximas estrellas infantiles de la actuación mexicana. En las primeras dos semanas de audiciones habían participado más de 17 mil niños en la Ciudad de México, Veracruz, Zacatecas, Tijuana, Guadalajara, Chihuahua y Villahermosa. Más de dos mil niños también enviaron sus videos. Inicialmente serán escogidos 40 niños para el programa. En una segunda etapa, el número de participantes se reducirá a diez. Los ganadores serán luego incluidos en una telenovela infantil que transmitirá Televisa.

“Hace 20 años, hicimos en Televisa un programa llamado Juguemos a cantar, un gran festival de niños que podría considerarse como uno de los primeros formatos”, dice Ciurana. “Lo hicimos durante varios años, y la versión internacional se llamaba América esta es tu canción. Ahora, presentamos [este concepto] muy renovado con Código F.A.M.A. Está actualizado a la idiosincracia y sentir de la audiencia actual. Le estamos dando un horario importantísimo en Canal 2”.

Otro programa que fue desarrollado sobre la base de una franquicia existente fue Casting Zone, del Disney Channel. El programa siguió la búsqueda de nuevos conductores para Zapping Zone, un programa ya establecido en el canal. Casting Zone convocó unos 2500 participantes de 19 a 25 años. El reality tuvo una duración de dos semanas. “Siempre estamos abiertos al concepto de formatos”, dice Flavio Medeiros, gerente de adquisiciones para Walt Disney Company Television International Latin America. “Es algo que siempre continuamos buscando”.

Casting Zone y Popstars, ambos transmitidos por Disney, son de los pocos programas de este estilo realizados en conjunto con la televisión paga latinoamericana, la cual ha sido utilizada generalmente como segunda ventana o para la transmisión de versiones extendidas. Otros canales de cable y satélite también transmiten formatos en versiones realizadas para otros países. Este año, Canal Fox, por ejemplo, ha programado Temptation Island en su versión norteamericana y en su versión brasilera. “Temptation Island es un formato que prendió en todo el mundo”, dice Emiliano Calemzuk, VP y subdirector general de Canales Fox Latin America. “Es un formato basado en situaciones que afectan a todos los seres humanos”.

Según Alejandro Vázquez Vela, director general de canales para MVS Televisión, la escasez de producción en el área de la televisión paga es obvia: “Los costos de producción son los mismos para la televisión abierta y paga, pero los ingresos no son los mismos”. MVS, que produce un número de canales de televisión paga para México y la región latinoamericana, produjo Protagonistas de novela con buenos resultados, pero ha sido muy cuidadoso en el proceso de adquirir el género debido al factor económico. “Hemos sido muy cuidadosos con los proyectos”, comenta Vázquez Vela. “No nos lanzamos como hubiéramos querido, pero seguimos”.

Como todas las fiebres, la de los formatos también puede tener sus días contados. No tan sólo por sus costos —a veces cuantiosos, dado el tamaño de muchos mercados televisivos de Latinoamérica— sino por lo efímero y a veces imprevisible de sus resultados con la audiencia. “Yo creo que estos programas son una moda que está cambiando la forma de hacer televisión, pero creo que los realities como tales, son parte de una época que tiene que pasar”, dice Vázquez Vela. Y, al estilo de Survivor, el formato tendrá que seguir superando pruebas para demostrar que es un género que llegó para quedarse.

Enero de 2003

@2003 WSN INC.

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