Los
operadores de televisión paga avanzan a la par de la tecnología.
Por María Teresa Alvarado
Septiembre 2007
En
estos tiempos, la velocidad parece dictar la norma del paso a seguir. Y si
hablamos de tecnología bien pudiésemos comparar nuestro transitar por una
autopista cualquiera con el de Juan Pablo Montoya en plena carrera de Fórmula
Uno. Aún cuando la oscilante situación política y económica de Latinoamérica
desacelera el ritmo de cambios respecto al que ocurre en Estados Unidos o
países del continente europeo, es cierto que los operadores de televisión paga
de la región marchan con paso firme hacia la consolidación de sus servicios.
El tema
de discusión entre cableoperadores durante los últimos cinco años ha sido la
digitalización de sus redes. Y aún lo es. Sólo los grupos más fuertes de la
región han podido trazar un plan estratégico para llevarla a cabo, en tanto que
la inversión que se requiere para lograrla es más que significativa. Mas, hasta
ahora, la experiencia ha sido no sólo lógica sino satisfactoria para ellos.
“Hace
tres años, comenzamos a digitalizar las redes y hoy día hemos concluido este
proceso”, dice Jean Paul Broc, director general de Cablevisión, una filial del
Grupo Televisa. “Esta inversión en Ciudad de México nos ha permitido diseñar
paquetes digitales que van desde 102 hasta 216 canales”. Con más de 500 mil
abonados, Cablevisión también ofrece al usuario distintas modalidades en el uso
de Internet y, más recientemente, la utilización de su servicio de telefonía.
“Tenemos muy poco tiempo prestando este servicio, pero hasta el momento hemos
encontrado mucha recepción [en parte porque] la marca de Cablevisión, tanto en
Internet como en video, es comprobada”.
Las
posibilidades que ofrece la digitalización son múltiples, como la calidad de
imagen, protección contra la piratería y servicios de video por demanda, por
mencionar algunas. En Argentina, luego de remontar la crisis económica de 2001,
los grandes operadores están en capacidad de digitalizar sus redes y, de hecho,
ya han comenzado a hacerlo.
DESARROLLO
SUR
“La
digitalización no fue sencilla”, dice Gonzalo Hita, gerente comercial de
CableVisión, una de las empresas líderes de Argentina. “Fue un cambio fuerte,
costoso por su cabezal digital y por lo que implica alistar la red para la
doble vía de última generación”, comenta.
En
septiembre de 2006, tras una transacción realizada entre las compañías líderes
de servicios de televisión por cable del país, CableVisión y Multicanal, el
conglomerado de medios Clarín pasó a controlar la mayor empresa de televisión
por cable de Argentina. Como resultado de la operación, la segunda empresa de
televisión por cable, Multicanal, controlada por el Grupo Clarín, pasó a operar
bajo el mismo paraguas que CableVisión.
“No
tenemos aún una fusión formal con Multicanal sino un acuerdo de cooperación”,
aclara Hita. “Estamos brindando servicio por separado, por ambas redes,
diferenciados en cuanto a servicios, algo que se nota más claramente en la
banda ancha, donde siempre competimos y aún lo hacemos”.
En
Chile, el operador VTR tiene una participación de casi 80 por ciento del
mercado de televisión por cable y en los últimos dos años ha invertido cerca de
US$ 160 mil en redes y desarrollo de productos que le permite ofrecer servicios
de triple play. “La industria de la televisión paga en Chile está en constante
crecimiento, pues aún queda mucho espacio por crecer en estratos
socioeconómicos medios y medios bajos”, dice Frederic Chaveyriat, COO de VTR
GlobalCom. “Nuestra prioridad para mantenernos en el mercado es seguir la
expansión de nuestro Triple Pack, presente en 23 ciudades de Chile”, indica el
ejecutivo antes de informar que al cierre de 2006, más del 30 por ciento de sus
clientes había contratado esta triple oferta de televisión, Internet y
telefonía.
Además
de enfocar sus esfuerzos para cumplir esta meta, VTR comienza a fortalecer su
abanico de servicios con el lanzamiento, en abril de 2006, del servicio de
televisión digital en Santiago que, a juicio del ejecutivo, “está
revolucionando la forma de ver televisión”. Esta opción cuenta con más de 120
canales y una guía de programación interactiva que permite fijar recordatorios,
obtener información de programas en línea y un control parental de última
generación capaz de bloquear programación según su calificación
cinematográfica. Posteriormente, la cableoperadora líder lanzó su servicio VTR
on Demand, el primer servicio de video por demanda (VOD) del país con más de
mil títulos disponibles y más de 100 mil hogares conectados en Santiago, Viña
del Mar y Concepción.
Por
otra parte, la fuerte inversión que han hecho los gigantes de telefonía en la
región, la española Telefónica y Teléfonos de México (Telmex), para entrar en
la prestación de servicios de video abre los ojos de los cableoperadores ya
establecidos. “Estamos muy atentos al desarrollo de Telefónica, como lo estamos
ante cualquier actor del mercado”, comenta Chaveyriat. “La llegada de nuevos
competidores siempre es buena para todos: para las empresas, que en esta
batalla por captar al cliente comienzan a entregar lo mejor de sí; y para el
consumidor final, quien accede a productos mejores, más innovadores y con mayor
tecnología”, indica antes de mencionar que la competencia está en el ADN de la
compañía. “Y lo seguiremos haciendo porque nuestro desafío es ofrecer los
mejores productos y una atención de excelencia al cliente”.
LLAMADA
AL VIDEO
El
gigante español Telefónica cuenta con operaciones en 15 países de América
latina y una cartera de 106 millones de clientes en telefonía fija y 79
millones en telefonía móvil. Desde hace varios años, la empresa experimenta en
la arena de la televisión paga. En Perú es propietaria de Cable Mágico, una
empresa creada en 1993 que hoy día ofrece más de 80 canales y en julio lanzó su
servicio de triple play en ese país. En Chile, la empresa cuenta con Telefónica
TV Digital, que al cumplir un año de su lanzamiento alcanzó 150 mil abonados
acaparando un 14 por ciento del mercado de televisión paga en ese país.
Las
operaciones de Telefónica también están en Brasil, donde adquirió una
participación de TVA, la tercera cableoperadora más grande de ese país y que
cuenta con poco más de 320 mil abonados; y más recientemente, en Colombia,
donde le fue aprobada una concesión para ofrecer un servicio de televisión
digital en todo el país.
La
llegada del otro gigante de telecomunicaciones, Telmex, acrecienta la competencia
en la región en la prestación de servicios de video. La empresa, propiedad del
multimillonario Carlos Slim alcanzó un acuerdo en Chile para la compra de Zap
TV, una operadora de televisión paga por satélite. En Perú, Telmex adquirió
Megacable; en México, ha firmado acuerdos de interconexión con 16
cableoperadoras; y en Colombia adquirió Superview, TV Cable y TV Cable del
Pacífico.
“Siempre
hemos discutido el momento en que a Colombia llegaran las consolidaciones, y es
la época que estamos viviendo ahora”, dice Gabriel Enrique Ferrer, presidente
de la Asociación de Operadores de Televisión por Suscripción y Satelital de
Colombia, mejor conocida como TVPC, que agrupa cerca de 40 cableoperadores del
país. “Ha habido un poquito de problemas en torno al tema de la legislación,
pero yo entiendo que el país debe adaptarse a las circunstancias mundiales y en
Colombia estamos reorganizando la legislación porque la consolidación
necesariamente va a darse, y eso lo sabemos. [Es más] los cableoperadores
siempre lo esperamos fervientemente”, indica.
Explica
Ferrer que el destino de los cableoperadores en Colombia está signado por la
absorción de los grandes operadores o de las grandes empresas dedicadas a
telecomunicaciones. “Creo, y ya es una opinión personal no del gremio, que no
va a haber ninguna posibilidad de defensa en torno a eso. Al final realmente va
a ser una fusión de todos los pequeños bajo estos grandes monstruos”, dice el
ejecutivo. “No sé cuánto tiempo tome, pero sabemos que se va a hacer en las
grandes ciudades y después paulatinamente va a ir entrando a mercados de menor
relevancia regional. Al final del cuento va a llegar a todos los sitios”.
VÍA
SATELITAL
Esta
fortaleza en la prestación de servicios por parte de cableoperadores y la
entrada de las telefónicas como participantes activos en el terreno de juego
también crea una nueva competencia para la plataforma satelital Sky, en México y Brasil, y DIRECTV en el
resto de América latina. Aún cuando DIRECTV Panamericana mantiene alianzas con
telefónicas para armar un paquete con los tres servicios, para Jacopo Bracco,
VP sénior y gerente general de la empresa, el triple play no es la panacea de
todos los consumidores de la región.
“Realmente
yo creo que a nosotros nos buscan los aficionados a la televisión y creo que
éste es un mercado distinto a los que buscan quizás la triple oferta de
servicios”, dice Bracco. “Nosotros seguimos por nuestra ruta de ser los
especialistas de la televisión y de ofrecer el mejor producto televisivo en la
región, de manera que estamos un poco menos impactados directamente por todo el
tema del triple play”, agrega.
Para
enriquecer la experiencia del espectador, la empresa lanzó su servicio DIRECTV
Plus en Colombia, Chile, Brasil, Argentina, Perú y Venezuela. Se trata de un sistema
con el cual los usuarios pueden registrar contenidos mediante el uso de
videograbadoras digitales (DVR). Por otra parte, entre los planes de DIRECTV
Panamericana para expandir la base
de casi 4,5 millones de abonados que tiene en conjunto en la región, está
ofrecer un servicio prepagado para los segmentos socioeconómicos de más
bajos recursos, así como desarrollar paquetes más flexibles e implementar una
oferta de alta definición.
“Sentimos
que los mercados están yendo muy bien y que la industria está creciendo
fuertemente, en especial en mercados donde han entrado las telefónicas, como en
Chile”, comenta Bracco. “Así que nosotros vemos un panorama bastante positivo
para crecer en la región”.
NUEVAS
DEFINICIONES
Uno de
los casos que en general ha acaparado la atención de los medios de comunicación
y de la industria en los últimos dos meses ocurrió en Venezuela. Con la llegada
de RCTV Internacional a los sistemas de televisión por cable, toda vez que no
le fuera renovada su concesión de emisión como canal abierto, han surgido
diversas controversias para definir qué canales deben o no apegarse a las leyes
nacionales aún cuando se emitan por sistemas de televisión por suscripción.
Al
cierre de esta edición, la Cámara Venezolana de Televisión por Suscripción
(Cavetesu) y el Ministerio de Comunicación e Información continuaban trabajando
para establecer la creación de una norma técnica que regule los servicios de
producción nacional audiovisual. “Aunque yo sé que toda esta alharaca ha salido
como resultado de RCTV, todavía hay en Venezuela como 43 canales nacionales
[que se emiten por cable] que deben de cumplir con ese reglamento”, dice
Gilbert Minionis, presidente de NetUno, empresa que opera en Venezuela y cuenta
con más de 100 mil abonados. Explica el ejecutivo que el parámetro para
establecer esta identificación está en la cantidad de contenidos que se
producen para el mercado venezolano.
“Yo
pienso que si hay contenidos y temas que son principalmente y en su mayoría
presentados en Venezuela pues, obviamente, ese canal debe ser identificado como
uno de producción nacional”, dice. “Pero no por el hecho de que se produzca el
contenido en Venezuela. Si los temas de un contenido y su audiencia están en el
resto del mundo o de la región sudamericana, en ese caso debe ser definido como
un canal internacional”.
Independientemente
del marco legal, el mercado venezolano se presenta positivo. Cifras de la
Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) indican que ha habido
crecimiento de un 12 por ciento en el número de abonados respecto a 2006.
“Nuestro enfoque está en convertir nuestra red para dar servicios en alta
definición”, agrega Minionis. “Salvo el esfuerzo que NetUno está haciendo en el
área corporativa, continuamos apuntando hacia el crecimiento en el negocio
residencial”.
La
principal operadora del triple play venezolano, Inter, se ha caracterizado por
ser una de las empresas más vanguardistas de la región, al ofrecer servicios de
VOD y videograbadoras personales (PVR) desde hace cinco años. Sin embargo, en
un principio le fue difícil colocar en el mercado su triple oferta de
servicios. “Eran productos muy difíciles de posicionar en la cabeza del
usuario”, dice Eduardo Stigol, presidente ejecutivo de Inter. “La gente nos
veía como [una empresa de] cable y era muy complicado sacarle la palabra cable
a nuestra marca”.
Ante
los retos económicos de implementar nuevas marcas, la compañía decidió dividir
sus servicios bajo el paraguas corporativo Inter, creando así Intercable para
televisión, Interlink para Internet e Intertel para telefonía, acompañados de
una campaña publicitaria masiva que, en opinión de Stigol, “ha dado muy buenos
resultados en pocos meses”.
Con un
crecimiento económico favorable, la autopista de la industria de la televisión
paga en la región circula por una vía despejada. La digitalización es ya una
realidad en algunos países y con ella la prestación de mayores servicios para
el usuario. Las telefónicas entran en competición y las operadoras satelitales
se impulsan hacia una mejor oferta de calidad de imagen y sonido, incluyendo la
alta definición. Al final, en todo este esfuerzo por parte de la industria, el
consumidor es quien decide qué camino tomar.
TV LATINA