Una reciente investigación de la firma Simon-Kucher reveló que sólo el 42 por ciento de los encuestados están consumiendo más contenido vía streaming comparado al año pasado, reflejando una disminución de 14 puntos porcentuales con respecto al número de consumidores que indicaron que sus hábitos de streaming habían aumentado en 2022.
El estudio también reveló que el número medio de suscriptores por encuestado es de 3,2, un 13 por ciento menos que el año pasado. En comparación con el año pasado, el streaming de películas y series se ha mantenido constante: el 74 por ciento de los consumidores dedica más de dos horas semanales a ver películas, mientras que el 81 por ciento dedica más de dos horas semanales a ver series de televisión. La retransmisión de acontecimientos en directo (por ejemplo, deportes) es significativamente inferior: sólo el 30 por ciento0 de los consumidores dedica más de dos horas semanales a verlos.
Año tras año, los criterios de compra se mantienen prácticamente sin cambios. El precio es el criterio más importante con un 81 por cineto, 9 puntos porcentuales más que el año pasado, lo que indica una tendencia al aumento de la sensibilidad al precio, seguido de la amplitud de los contenidos disponibles.
La importancia de la frecuencia de los nuevos contenidos desciende ligeramente en un 1 por ciento, debido potencialmente a la cantidad de nuevos jugadores y a la abundancia de contenidos en el mercado. En comparación con el año pasado, la disposición a pagar por suscripción disminuyó un 25 por ciento, mientras que la disposición general a pagar por mes en servicios de streaming disminuyó un 13 por ciento, lo que subraya aún más la sensibilidad al precio en el mercado.
“Aunque el streaming estaba en alza en los últimos años, ahora estamos viendo algunos indicios de saturación en el mercado: una amplia variedad de proveedores luchan por el tiempo y los presupuestos de los consumidores”, comentó Lisa Jaeger, socia y directora global de tecnología, medios y telecomunicaciones de Simon-Kucher. “Como los consumidores son cada vez más sensibles a los precios, las cancelaciones también serán más probables, a menos que los proveedores de servicios sean capaces de satisfacer las expectativas de los consumidores y demostrar el valor de su producto”.
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